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martes, 30 de junio de 2015

Temas de la compleja actualidad que estamos viviendo.

Sin jugar un de sus mejores partidos Chile se impuso a Perú por 2 goles a 1, con lo
que la roja pasó a la final de la Copa América. Los heroés de la jornada fueron
Eduardo Vargas, que convirtió los dos tantos, y Claudio Bravo, que dio seguridad
al arco.
Ayer falleció el destacado abogado, político y Diplomático Don Sergio Diez Urzúa,
uno de esos hombre que no se puede calificar de otra manera que de “grande” por los
inmensos servicios prestados a la Patria. Hacemos llegar nuestras condolencias a
la familia.






Incertidumbre económica: ¿las boletas?,
por Sergio Melnick.


El Ministro Valdés señaló oficialmente en una entrevista de televisión, que el tema de la delicada baja en la economía se resolvía básicamente con la agenda de probidad, y esa era entonces su gran prioridad. De forma coloquial entonces, básicamente la culpa es de las boletas políticas.


Yo creo que está muy equivocado en su diagnóstico y por eso las cosas se pondrán aún peor. La caída del 1,1% de la productividad el 2014 no tiene nada que ver con la probidad; menos aún la dramática caída de la inversión. Es difícil que las 500.000 personas que el INE dice que no les interesa trabajar esté relacionado a las boletas. Las marchas, paros y protestas de los estudiantes tampoco parecen tener mucha relación con las boletas. La delicada situación de los colegios subvencionados tampoco. La amenaza directa a las isapres por parte de la comisión ad hoc tampoco es tema de las boletas. La retroexcavadora que tanto daño ha hecho a las expectativas no parece emerger de las boletas, ¿o no? Los problemas y paros de la salud pública, los inconvenientes para construir los hospitales tampoco son tema de las boletas. La dificultad de licitar las concesiones de infraestructura es sólo un problema de gestión.




Si vamos a otro terreno, el agudo déficit Fiscal que podría llegar al 3%, o incluso al 4% del PIB este año, es resultado del exceso de gasto Estatal. La reforma tributaria, de mala factura técnica, no es resultado de las boletas. Lo que sí parece ser resultado de las boletas es la incapacidad del Gobierno de reemplazar a las autoridades y cargos vacantes. Es incomprensible que Bachelet no sea capaz de reemplazar al Contralor, el Director de Impuestos Internos, dos Subsecretarios, el Presidente del BancoEstado, el Jefe de la Secom, el Director del Instituto de Salud Pública. Y esas figuras ciertamente afectan a las expectativas no sólo por quienes serán los nombres y las ideas que pueden representar, sino por la incapacidad de reemplazarlos adecuadamente.




Cuando se anuncia un cambio de la Constitución e incluso la revisión de los derechos de propiedad, el problema no parece ser de las boletas. Tampoco es resultado de las boletas la enorme incertidumbre por el tema del agua. La gravedad de los asuntos de La Araucanía no parece derivar de las boletas ni lo es tampoco la judicialización de los temas ambientales que paralizan inversiones. El ataque a SQM por parte del Gobierno anunciando el término de los arriendos de salares sí tiene que ver con las boletas, pero más bien por el uso del aparato Estatal para atacar adversarios ideológicos. Tampoco parece estar relacionado a las boletas la reforma sindical que el Gobierno quiere pasar por reforma laboral. El trabajo se hará más caro y menos productivo casi por decreto. Las universidades privadas han paralizado todos sus proyectos porque se las quiere controlar por medio de una gratuidad y financiamiento mal pensado. Eso nada tiene que ver con las boletas. La gran incertidumbre por el aumento de la delincuencia, tampoco es por las boletas. Tampoco ayuda como señal, la obsesión del Gobierno por los bingos y el cobro de la primera hora del estacionamiento en los mall.




Cuando un Senador oficialista, un Director del BancoEstado y otros políticos de izquierda empiezan a hacer el discurso que la situación económica se debe a una conspiración del empresariado contra las reformas y se despliega la polarización en todo su esplendor, es difícil relacionar ello a las boletas. El aumento del IVA a las viviendas está muy alejado de las boletas. Tampoco es fácil asociar la caída de las ventas de automóviles a las boletas.




Es curioso que el Ministro Valdés, consciente del tema de las expectativas, no dé hasta ahora cifras concretas acerca de lo que estima serán los resultados de la economía este año. Por ejemplo, del crecimiento, la inversión y productividad, la tasa del desempleo, y especialmente el déficit Fiscal. El Presidente del Banco Central estimó que pasaremos varios años bajo la tasa de tendencia, es decir, bajo 3,5%. Quizás esa tasa es aún menor, y nada sabemos qué opina el Ministro de Hacienda, y no parece depender de las boletas. Lo cierto -parece ser- que la economía seguirá al tres y al cuatro, quizás en el entorno del 2% de crecimiento, la inflación del 4% o más, la inversión seguirá cayendo, también la productividad, el desempleo continuará aumentando, y eso afectará severamente el consumo. Todo esto dificultará el crédito, y el déficit Fiscal será enorme.




En suma, es difícil que la economía mejore con el diagnóstico del Ministro Valdés.




Doloroso realismo económico,
por Felipe Larraín.




En economía la aritmética es implacable. Por eso, cualquier analista serio se da cuenta de que la suma de recursos involucrados en los proyectos del Gobierno no puede ser financiada sin romper largamente las metas Fiscales a las que se ha comprometido esta administración. Ello exige priorizar. Si esto no se hace, el Gobierno actual terminará su período con un alto déficit Fiscal, tanto en su versión corriente como en la estructural.


Una muestra más de que la debilidad económica y las promesas exageradas nos están pasando la cuenta.


La situación es de tal complejidad que el propio Ministro de Hacienda ha hecho un llamado a la responsabilidad Fiscal. Sin embargo, este bienvenido realismo económico es insuficiente. Para efectos de poder revitalizar la economía, es fundamental entender qué ha producido el brusco frenazo que hoy vivimos.


En primer lugar, intentar culpar a la economía internacional no se sostiene. El crecimiento del planeta estuvo plano en 3,4% durante 2013 y 2014, mientras en Chile cayó de 4,2% a 1,9%. Más aun, las proyecciones de las principales instituciones internacionales (como el FMI) para la economía global suben a 3,5% para el año en curso y 3,8% para 2016. Es cierto que hay desaceleración en las naciones emergentes, pero es una desaceleración suave (de 5% en 2013 a 4,6% en 2014 y un 4,3% proyectado para 2015). En Chile, en cambio, es un frenazo de proporciones.


Es cierto también que el precio del cobre ha caído. Pero el precio del petróleo se ha desplomado mucho más. Y Chile importa casi el 98% de los combustibles líquidos que consume. Desde junio pasado, momento en que empezó la fuerte corrección de los precios de commodities , el cobre ha caído desde US$ 3,07/libra a US$ 2,62/libra, en tanto que el barril de petróleo Brent pasó de US$ 115 a US$ 60. Es así como los términos de intercambio de Chile no solo no han caído, sino que están incluso algo mejores a los que teníamos a comienzos de 2014. Además, las condiciones de liquidez mundial han estado estables -la tasa del bono del Tesoro a 10 años es hoy más baja que la imperante en la segunda mitad de 2013-. Y tanto Europa como Japón están embarcados en un programa de expansión monetaria sin precedentes.


No podemos, entonces, culpar a la economía internacional de nuestras tribulaciones domésticas. Pero tampoco podemos echarles la culpa a los problemas políticos. El ciclo negativo de inversión que hoy vivimos es el más largo de los últimos 30 años -vamos para los ocho trimestres de caída si se excluye el anémico crecimiento de 0,5% en el cuarto trimestre de 2014-. Como muestra un informe de Clapes UC, en todos los episodios anteriores hubo recesión en el mundo o en EE.UU. En este no hay recesión externa alguna. Este ciclo comenzó tenuemente el tercer trimestre de 2013 y se agudizó a partir del cuarto trimestre, luego que la Nueva Mayoría revelara su programa de Gobierno (junio de 2013), plagado de reformas dañinas al crecimiento, la inversión y el empleo. Fue así como la economía chilena tuvo un frenazo mayúsculo en 2014, mucho antes de que la actual crisis política llegara.


En síntesis, el problema no es la economía internacional. Las cifras demuestran que la desaceleración del mundo emergente a lo más puede explicar una pequeña parte del frenazo chileno. La debacle tampoco se explica por la crisis política. Guste o no, la evidencia apunta a que gran parte de las tribulaciones de la economía chilena -y sus negativos efectos en la creación de empleo y los salarios- viene de un conjunto de reformas mal concebidas, peor diseñadas y con un déficit gigantesco de implementación. El mejor y más triste ejemplo es la nueva Ley tributaria, que demanda nuevas modificaciones Legales para ser reparada. También está el proyecto de reforma sindical, que ojalá sea enmendado en el Senado. Y el broche de oro es la incertidumbre de la reforma Constitucional, de la que si bien no se sabe a ciencia cierta su forma o contenido, existen sospechas fundadas de que debilitará el derecho de propiedad.


Por eso, si de realismo económico hablamos, es necesario reconocer primero que el grueso de los problemas que vivimos es autoinfligido; en época de Copa América, es un auténtico autogol. Si el Gobierno quiere genuinamente enmendar el rumbo, más vale que no siga buscando explicaciones ni en la crisis política ni afuera de Chile. La explicación la tenemos. Lo que nos faltan son soluciones.




Esto comienza, señores…,
por Fernando Villegas.


Fue, la del lunes pasado, batahola digna de una escena clásica de las viejas películas del Far West, la consabida riña en el “Saloon”; en glorioso technicolor cundieron los insultos, los escupitajos, los puñetes y patadas, abundantes palos, rostros con ojos desorbitados y dientes rechinantes, amenazas genéricas contra denominaciones colectivas (“ya van a ver burgueses c…” y “ya van a ver rojos de m…”) y finalmente, en la consumación del odio, cien tipos buscando con afán la perversa exquisitez de haberle acertado un golpe demoledor al blanco elegido. “Sentí que era como estarle pegando a Pinochet”, explicó el protagonista que apaleó a Patricio Melero.


Sucedió a la salida de la Corte donde se juzga a los imputados de uno de los tantos casos conectados al concubinato entre el dinero y la política. Los esperaban, ya en estado de delirio, una cincuentena de manifestantes del FPMR y del PC. Agitaban las banderas rojas de ayer y de siempre y gritaban las descalificaciones de siempre y de hoy. Cuando los procesados desfilaron frente a ellos porque no había otra salida practicable, dichos manifestantes se dieron el gusto de atacar en personas de carne y hueso lo que siempre han odiado en la forma de categorías políticas abstractas, a esa “burguesía explotadora” a la cual hacen responsable de sus fracasos y humillaciones y a la que además detestan por herencia cultural de su medio social, familiar y político; eran, los imputados, blancos al alcance de la mano vengadora de tantos resentimientos acumulados, la personificación misma de las elites abusadoras, represoras y -hasta ahora- siempre vencedoras. ¡Ah, qué delicia debe haber sido para ellos ponerles una patada en el trasero! Y lo hicieron o trataron de hacerlo y hubieran querido hacer mucho más, pisotear en el suelo a sus víctimas si no hubiera sido porque los blancos de su ira estaban rodeados de otra hilera de puños cerrados.




Fue, en suma, un nuevo avatar de lo que ya anunciamos hace varias columnas, el ensayo general de la segunda fase tan típica de estas “transformaciones profundas”, la etapa que reemplaza la sonriente “primavera revolucionaria” en que todos van a ser reinas y hasta los adversarios bajan los brazos y se dicen “quizás no será tan malo después de todo”; esta, la segunda, es la del abismo creciente entre progresistas y “reaccionarios” y la del simultáneo desmembramiento entre los que pretenden “avanzar sin transar” y los que desean transar un poco para que no se vuelque el bote. Es la etapa donde cunden toda laya de divisiones y entran en hervor furores nuevos y viejos y a los incidentes violentos pero aislados comienza a sumarse la violencia organizada.




Violencia organizada.



Los hombres y mujeres jóvenes del FPMR y del PC -las mujeres en primera fila, como de costumbre, porque es más difícil repelerlas- así como los y las de la UDI que se congregaron esa mañana no estaban ahí por casualidad. Ambas asistencias respondieron a una convocatoria y a una planificación. En el caso del PC y los demás, se trató de otro episodio de una técnica de despliegue callejero con largo historial, otro ejercicio de enlace de la teoría del poder popular y la eficacia de la presión violenta en los espacios públicos; es capítulo archiconocido del antiguo “Manual de Corta Palos” del PC y lo era de la Shutzstaffel y claramente está siendo usado sistemáticamente -una vez más- desde cinco años a esta parte; la idea es que las reuniones masivas amorfas, buena onda, multitudinarias y transversales del tipo “salvemos a los elefantes del rifle del Rey Juan Carlos” sean sustituidas por grupos organizados de cuadros y activistas que en las asambleas, paraninfos y en todo lugar fuercen una agenda específica mientras, al mismo tiempo, posen como representantes de la soberanía del pueblo; la puesta en práctica del “debate democrático” en versión progresista suele materializarse precisamente de ese modo, con el uso nutrido y descarado de los empellones, los insultos, las descalificaciones y si es necesario con algo más para que los temerosos pequeño-burgueses y moderados se queden en su casa. Se ha hecho y hace en las universidades, los colegios, los gremios, en el Congreso, en las calles y ahora en Tribunales.




Pero lo de la UDI y su cuerpo de bodyguards en defensa de los imputados es un hecho nuevo. No obedece a una larga metodología de acción política-callejera porque, para eso, las derechas cuentan normalmente con las “instituciones de la República”; es, el del lunes, un caso de reacción organizada pero reciente ante la presión hace rato organizada de la izquierda; es similar a lo que sucede, en sordina y embrionariamente desde hace unos seis meses, entre agricultores del sur hastiados de la violencia de los grupos extremistas. Lo mismo se detecta en las redes sociales.




Pecado original.



No es difícil, para una sociedad, degradar desde la situación de ciudadanos difiriendo en sus visiones políticas a la de dos bandos preparándose para enfrentarse a todo evento. La expresión más tolerable de eso es la muy agria y disruptiva disputa política como la del Chile de hoy, mientras la más feroz es la guerra civil. Es un eje con muchas estaciones intermedias, pero inclinado hacia la última. Tal facilidad para caer en el conflicto y escalarlo es, nos tememos, muy natural, como lo demuestra su frecuencia en la historia de toda nación. Aun durante esos idílicos períodos de paz y estabilidad institucional en los que no vuela ni una mosca, aun entonces, apenas bajo la superficie, hierve a fuego lento una lava emocional manifestándose de vez en cuando en relámpagos de furia que sólo la distancia del tiempo y el olvido desvanecen de la memoria histórica. En los asuntos humanos más pacíficos hay caudales de resentimiento y rabia listos para convertirse en brutal violencia apenas haya oportunidad.




Esa explosividad deriva de la condición de la especie. Cada uno de nosotros vive desde el primer al último día experimentando la frustración del choque entre infinitos deseos y limitadas capacidades y/o la competencia del prójimo. De ahí la rabia y si se dan las condiciones, la violencia. En tiempos de calma ese furor aparece sólo esporádicamente porque impera la represión de la Ley, de las costumbres y la policía y entonces cada quien se las arregla con su frustración convirtiéndola en neurosis, en difuso malestar, en melancolías, depresiones y difíciles acomodos con el mundo. En épocas de desquiciamiento, cuando se pierde el miedo a la sanción y unos y otros descubren un territorio común en sus odios y todavía más, una doctrina o convocatoria que les ofrezca legitimidad para expresarlos, entonces ha llegado el minuto de la horda linchadora primero, de la banda guerrera después.




Dos sociedades.



Nadie deja de percibir que así funcionan las sociedades, pero en el diagnóstico hay divergencias. No pocos asumen que dicha condición es fruto de tal o cual ordenamiento social “injusto” que podría corregirse. Modo común de expresar esa visión es decir que el problema radica en la coexistencia de DOS sociedades, los de arriba y los de abajo. Es un mal diagnóstico por ser banal; es como un traumatólogo culpando la cojera de su cliente al hecho de tener piernas. DOS sociedades en una, coexistiendo con dificultad, es destino inherente de todas. Así lo muestra la observación histórica y el examen de las presentes. En cada una aparece la sociedad de los exitosos, de los que prosperan y acumulan más riqueza, poder y prestigio y de los que orbitan alrededor de aquellos y junto a ella y por debajo la sociedad de los menos exitosos, de los subordinados; esta última es siempre mucho más populosa y está repleta de resentimiento, lo cual no siempre es fruto de una “desposesión” traumática, de explotación y despojo como el pintado por Galiano en Las venas abiertas, sino de diferencias y divergencias acumulativas y sistemáticas que finalmente se hacen odiosas. Sucedió en las difuntas sociedades socialistas, sucede en China y en Cuba, posiblemente también ocurre en el Paraíso. Sucede en Chile.




Encierro,
por Adolfo Ibáñez.




Estar encerrado es una metáfora que significa estar en medio de cerros que no dejan salir ni ver más allá. Que impiden la comunicación con el mundo exterior. Los políticos dominados por las ideologías están encerrados por ellas. Aquellos otros que andan desubicados con la realidad son fácilmente encerrables. Todos terminan mirándose el ombligo; el pueblo común, en cambio, termina aislado, incomunicado y sometido. Aquellos a los que se les cierra el mate no son capaces de percibir el mundo a su alrededor. Es como si estuvieran a ciegas. O a oscuras. Encierro es sinónimo de oscuridad.


El populismo es un sistema de halagos y distracción a la gran mayoría que hace fe en sus Gobernantes, para que no adviertan cómo se los va encerrando. Los casos de Venezuela y de Argentina son ejemplares por la encerrona que les han dado a sus pueblos. En nuestro caso el "programa" es la llave para encerrar al país. El descenso en la popularidad ha llevado al Gobierno a cambiar las maneras, pero nada indica que hayan modificado el objetivo último. Y, por lo mismo, insiste en las monsergas de hace cincuenta años: que la gente vota por un programa; que este debe prevalecer siempre; que es una ley para guiar al país.


No cabe duda que el grupo controlador fue muy exitoso en generar una base política para encerrar al país uniendo la popularidad de Michelle Bachelet con su programa, creando una grande y mareadora confusión en torno a reformas, modernizaciones, legitimidades y simpatías personales, que tienen empantanados a los políticos y excluida a la gente. Esta última, en cambio, rechaza ser tenida como cosa, anhela ser considerada como personas y poder vivir sus vidas con tranquilidad y sensatez y aportar al país en lo que corresponda a su esfera de acción. La tarea de ahora es zafarnos de esta encerrona, comenzando por esclarecer la verdadera situación en que nos encontramos.


No se trata de que las reformas estén bien o mal hechas o implementadas. Que la Constitución se haga así o asá. Se trata de que son encerradoras. Y por esto nada se ha dicho sobre el contenido de esta última. Debemos recuperar la amplitud de horizontes para que todos podamos extender nuestras miradas y proyectarnos vitalmente, liberándonos de esta camisa de fuerza que nos encierra. Así el país se verá potenciado por la comunidad de ideales que nos llevan al futuro. El océano debe ser nuestra metáfora vital: enfocarnos en la amplitud del mar que se despliega ante nosotros y unirnos en el deseo de conquistar esa infinitud.



Nuevo factótum,
por Max Colodro.


El arribo del Ministro Eyzaguirre a la Secretaría General de la Presidencia vino a confirmar que la dupla Burgos-Valdés empezó a ser ‘desempoderada’ casi al mismo momento de asumir como eje del equipo de Gobierno. A poco más de un mes del cambio de Gabinete que instaló a ambos personeros, como señal y avanzada de un aparentemente genuino esfuerzo de rectificación en la conducción política, la Mandatario vuelve a optar por su esquema preferido: instalar en el corazón de La Moneda a su Ministro de mayor cercanía y confianza personal, en un rol muy similar al que ocupó hasta mediados de mayo el ahora defenestrado Rodrigo Peñailillo.





La implantación de Eyzaguirre en el comité político deja en una posición compleja al actual Ministro del Interior, Jorge Burgos, un personero que a diferencia del ex titular de Educación no pertenece al entorno íntimo de la Presidente, ni tiene con ella la confianza necesaria como para ejercer de facto la función deliberativa que desde este momento comenzará a realizar el nuevo Ministro de la Presidencia. Del mismo modo, a este vínculo privilegiado de Eyzaguirre con la Presidente se agrega su experiencia en la jefatura de Hacienda durante el Gobierno de Lagos, un elemento que, sin duda, generará interferencia y restará algo de autonomía a la gestión del Ministro Valdés.




Con todo, la nueva apuesta de la Presidente Bachelet no sólo es arriesgada por el reequilibrio de poderes que eventualmente supone, sino también porque instala en la sensible tarea de interlocución con el mundo Parlamentario a un personero que viene de Educación con un importante desgaste, y que tiene, además, una personalidad difícil y escasamente dúctil. Eyzaguirre estará desde ahora a cargo de buscar una ecuación entre el inevitable sinceramiento de expectativas que ha impuesto el actual momento económico, y un Gobierno con su credibilidad por el suelo, cuyo respaldo hoy no llega siquiera a un 25% de la población.




En paralelo, es imposible no considerar el efecto de la decisión de cambiar a un Ministro de Educación en medio del paro de profesores más extendido de los últimos años. En rigor, Nicolás Eyzaguirre deja la cartera sin haber podido concluir o, al menos, encauzar el conflicto, lo que tiene para él un costo personal en materia de gestión, pero también a nivel político, en el sentido de que el magisterio no consigue el objetivo buscado -el retiro del proyecto sobre carrera docente-, pero al menos se lleva como trofeo la salida de un Ministro al cual cuestionaba su capacidad de interlocución. La nueva Ministro Delpiano se hace así -de entrada- cargo de una situación de crisis, de una gestión que tiene a profesores y estudiantes en estado de movilización ascendente, para convertirse en la depositaria de una sobria confianza en que su mayor flexibilidad y mejor trato pueda ayudar en algo a descomprimir los ánimos.




En síntesis, lo ocurrido el sábado no fue sólo el cierre de vacancias Ministeriales sostenidas por demasiado tiempo, sino un cambio de Gabinete en forma, que reconfiguró una vez más el mapa de fuerzas en el núcleo de poder del Ejecutivo. La apuesta Presidencial fue de nuevo por un diseño que pone en el centro de las decisiones a una autoridad basada en la cercanía y en la confianza personal, con todo el riesgo que ello implica para una Mandatario que en los últimos meses ha sido especialmente golpeada en su liderazgo y en su intimidad.




La rosa inaccesible,
por Joaquín García Huidobro.




Los activistas de la causa gay están de fiesta. La Corte Suprema norteamericana ha declarado que la prohibición del llamado matrimonio homosexual resulta contraria a la igualdad ante la Ley establecida en la Constitución. Ahora pueden pensar que sus uniones son exactamente iguales a la de George Washington y su esposa Martha, o al matrimonio de John Adams y la gran Abigail.


¿Es discriminatoria la prohibición del "matrimonio" homosexual, como piensa la mayoría del Tribunal más famoso del mundo? Depende de lo que entendamos por matrimonio. El Juez Roberts, de la minoría, reprochaba la arbitrariedad de sus colegas a la hora de redefinir esa institución: "La decisión de la mayoría es un acto de la voluntad, no un fallo jurídico. (...) Como resultado, el Tribunal invalida las Leyes sobre el matrimonio de más de la mitad de los Estados y ordena la transformación de una institución social que ha sido la base de la sociedad humana durante milenios, desde los bosquimanos del Kalahari y los chinos Han, los cartagineses y los aztecas. ¿Quiénes creemos que somos?".


Los partidarios del "matrimonio" homosexual consideran que lo esencial para que haya matrimonio es el afecto. Y como dos personas del mismo sexo pueden quererse mucho, les parece inexplicable que se las excluya de esa institución. Pero, aparte del hecho evidente de que ha habido millares de matrimonios a lo largo de la historia donde no existía afecto, uno podría preguntarse: ¿Y por qué el derecho de la República tiene que preocuparse de algo tan privado como los afectos? Ya lo decía Marx: "Si el matrimonio no fuera la base de la familia, la Legislación le prestaría tan poca atención como a la amistad".


El matrimonio tiene un estatuto especial porque es una institución que está orientada a la procreación, es decir, en ella se transmite la vida y la cultura a los nuevos ciudadanos. Por eso, el Legislador la trata con especial cuidado, un cuidado que incluye también a las parejas que por alguna razón accidental (enfermedad, edad) no están en un determinado momento en condiciones de tener hijos efectivamente, pero cuyo vínculo se orienta según el modelo de una unión heterosexual abierta a la procreación y llamada a una complementariedad tan profunda que solo puede darse en la unión de los diversos.


No es casual, entonces, que los partidarios de la causa gay insistan con tanto empeño en el "derecho" de esas parejas a adoptar niños. Dado que esas uniones son en sí mismas infértiles, necesitan hacer lo posible para imitar al matrimonio de verdad y lograr que la preocupación del Legislador por sus afectos tenga alguna mínima justificación.


Los activistas homosexuales piensan que han conseguido un sueño muy antiguo, el de poder contraer matrimonio. La verdad es que ha pasado exactamente lo contrario. Aquí ha sucedido algo semejante a una pesadilla donde una persona aspira a tomar una rosa muy bonita, pero -al cortarla- ésta se le marchita de inmediato. Nunca llegarán al matrimonio porque desde el 26 de junio de 2015 el matrimonio ha dejado de existir en los Estados Unidos, y ha pasado a ser otra cosa. Lo que han conseguido no es participar de la experiencia de Pierre y Marie Curie, de Arturo Prat y Carmela Carvajal, o de Adán y Eva, sino ser incluidos en un engendro jurídico en el que cabe todo.


Lo ha dicho el mismo Juez Roberts: "Ustedes no están buscando unirse a una institución. Están buscando cambiar la institución". Esta semana lo han conseguido, pero al precio de no poder acceder nunca a ella, sino a una cosa distinta. Podrán celebrar, pero consiguieron algo distinto del matrimonio.


La sentencia de la Corte Suprema norteamericana deja abierta, al menos, dos preguntas importantes. La primera tiene que ver con la repercusión jurídica de los afectos: si el matrimonio debe incluir a dos personas del mismo sexo que se aman, ¿por qué no pueden ser tres o más? Las razones que llevan a aceptar el "matrimonio" homosexual hacen imposible excluir la poligamia de adultos.


La segunda pregunta es: Si la procreación no es la razón que lleva a que el Legislador preste atención al matrimonio, ¿por qué tiene que ocuparse de él? ¿No deberían ser las personas las que determinen cómo vivir y el Estado permanecer totalmente ajeno a lo que ellas resuelvan? Ya hay bastantes extremistas liberales que lo piensan. Uno puede reprocharles muchas cosas, pero no la incoherencia.


Fiscalía mediática, por Axel Buchheister.


El Tribunal Oral en lo Penal competente absolvió a los diez inculpados del mercado farmacéutico del delito de alteración fraudulenta de precios, de que los acusaba el Ministerio Público. Un dictamen que puede parecer sorprendente para una opinión pública que hace mucho dictó fallo condenatorio, pero no para muchos abogados que sabemos que esa figura delictiva no era aplicable al caso.


La explicación es simple: hasta el 2003 la Legislación de protección de la libre competencia contemplaba como delito toda maniobra monopólica, incluida la colusión. Este fue derogado como consecuencia de un proyecto de Ley firmado por el ex Presidente Ricardo Lagos, que señaló como inconveniente su existencia e incluso puso en duda su Constitucionalidad, dado lo abierta de la conducta sancionada, la que entonces quedó sólo sujeta a multas bajo el régimen de dicha Legislación. Si la colusión dejó de ser delito, mal podía seguir siéndolo, así de perogrullo.




Pero eso fue lo que pretendió el Ministerio Público ante los Tribunales, aplicando una figura que exige un fraude, que es algo distinto de la colusión, como dijo el Tribunal oral. Eso es “estirar” la figura penal para que abarque más de lo prevista en ella, o sea, hacer lo que se llama analogía penal, que está Constitucionalmente prohibida. El propio Fiscal a cargo dijo -después del fallo absolutorio- que había un problema de tipificación y que se requiere de cambio normativo. A confesión de Fiscal, relevo de condena, porque en derecho penal la normativa nunca es insuficiente: si no da, no hay delito.




La pregunta relevante aquí es por qué el Ministerio Público llevó adelante y sostuvo por años un caso tan dudoso. La respuesta es que los Fiscales parecen haber cedido a la tentación mediática de ser héroes populares, más que hacer bien su trabajo. Ante hechos que despertaron fuertes emociones ciudadanas y que eventualmente debían ser sancionados conforme a la institucionalidad antimonopolios -como de hecho sucedió-, trataron de ser los justicieros que iban más allá: meter presos a los responsables, como pedía el clamor de la calle, aunque la Ley no lo contemple.




El problema es que se perdieron recursos, tiempo y foco en la tarea de combatir a la verdadera delincuencia, que está cada día peor, como usted bien sabe. No es el único caso. ¿Alguien puede explicar por qué el Fiscal Nacional, máxima autoridad del Ministerio Público, está dedicado a investigar el caso “boletas truchas”, que le copa casi todo su tiempo? Dicho de otra manera, ¿quién conduce hoy el Ministerio Público? El mismo acaba de precisar que la investigación -tan solo ella- en una de las aristas durará cuatro o cinco meses más; es decir, hasta el último día de su gestión, que concluye a fines de noviembre. Mientras, la institución navega en piloto automático.




Se requiere de una revisión de la orientación y forma de hacer las cosas en el Ministerio Público. El nombramiento del nuevo Fiscal Nacional es una oportunidad para ello. Veremos si se aprovecha o pasa a ser otra lesera más que se deja pendiente.




La estrategia electoral de Maduro,
por Andrés Oppenheimer.




Tratando de desviar la atención pública del récord mundial de inflación de Venezuela, la aguda escasez de alimentos y otros problemas económicos autoinfligidos que podrían llevar a una victoria de la oposición en las elecciones Legislativas del 6 de diciembre, el Presidente venezolano, Nicolás Maduro, está desempolvando de su arsenal un truco clásico de los demagogos en apuros: reactivar una vieja disputa territorial para agitar las pasiones nacionalistas.

Parece un recurso demasiado burdo. Pero Maduro, cuya popularidad ha caído un 20%, parece haber llegado a la conclusión de que la resurrección de viejos conflictos fronterizos con la vecina Guyana y -aún más importante- Colombia, va a cambiar el tema de conversación en Venezuela a algo que no sea la escasez de carne, leche y café, o la tasa de inflación, que según un nuevo informe de Bank of America llegará a un 172% este año.


Las excusas políticas anteriores de Maduro de que el desastre económico de Venezuela se debe a una supuesta "guerra económica" de la oligarquía y Estados Unidos ya no están funcionando.


Después de 15 años en el poder, en los cuales la mayor parte del sector privado de Venezuela ha sido diezmada y una casta de seudorrevolucionarios corruptos se ha enriquecido a más no poder, al Gobierno chavista se le está haciendo cada vez más difícil culpar a terceros por el desastre nacional. De ahí que su nueva estrategia sea cambiar la agenda.


Maduro anunció la semana pasada que convocará a una "unión cívico-militar" para enfrentar una "maniobra internacional de la derecha para provocar a Venezuela con problemas limítrofes". La supuesta "maniobra" ha sido dirigida por Exxon Mobil y Guyana, que anunciaron un significativo hallazgo de petróleo en aguas del Caribe que están en disputa, aseveró.


El 26 de mayo, poco después del anuncio de Exxon Mobil, Maduro emitió un decreto reclamando las aguas del Caribe donde se produjo el hallazgo petrolero. Pero el decreto de Maduro fue más allá: creó cuatro "zonas operativas de defensa" de la soberanía venezolana en el área, incluyendo una zona en disputa entre Venezuela y Colombia.


Eso, a su vez, dio lugar a una protesta formal por parte de Colombia, cuyo Presidente, Juan Manuel Santos, dijo que el decreto de Maduro equivale a una violación de los derechos de Colombia, y exigió que Venezuela lo "rectifique" inmediatamente.


Muchos estrategas políticos especulan que Santos, al igual que Maduro, puede beneficiarse políticamente de una escalada de tensiones fronterizas con Venezuela. En octubre, tendrán lugar en Colombia elecciones para Gobernadores y Alcaldes, señalan.


"Santos está políticamente débil, y podría beneficiarse jugando la carta nacionalista", dice Mauricio de Vengochea, un consultor y encuestador que asesora a políticos en Colombia y Venezuela. "No podemos olvidar que hay un gran sentimiento antiMaduro en Colombia".


Además, Santos ya no necesita a Venezuela tanto como en el pasado para llegar a un acuerdo de paz con la guerrilla de las FARC de Colombia. Maduro no tiene tanta influencia sobre las FARC como la que tenía el fallecido Hugo Chávez, lo cual permite a Santos tomar distancia de Venezuela sin poner en riesgo sus negociaciones de paz.


Un conflicto fronterizo preelectoral entre Venezuela y Colombia en los próximos meses, probablemente iniciado por Venezuela, no es improbable, me dicen fuentes políticas.


Hace menos de 30 años, el 9 de agosto de 1987, Venezuela y Colombia casi se van a la guerra cuando la fragata venezolana Libertad enfrentó a un buque de la armada de Colombia sobre las aguas disputadas entre ambos países. El nuevo decreto de Maduro que incluye las aguas disputadas bajo las "zonas operativas de defensa" de Venezuela, equivale a una provocación similar, dicen muchos colombianos.


Mi opinión : La estrategia electoral de Maduro para ganar las elecciones Legislativas -además de un proceso tramposo en el que monopolizará el tiempo de TV, mantendrá a los líderes opositores en la cárcel, y no permitirá observadores internacionales de la UE y la OEA- será aumentar las tensiones con Guyana y Colombia.


Los países latinoamericanos no deberían permitir que se derrame una sola gota de sangre en estos viejos conflictos fronterizos que están siendo resucitados artificialmente. Cuando la Presidente de Brasil, Dilma Rousseff, visite Washington esta semana, el Presidente Barack Obama debería señalarle el peligro de una guerra como uno de sus argumentos para convencerla de aumentar la presión sobre Maduro para que deje de comportarse como un dictador tropical del siglo XIX.


Inflar un conflicto fronterizo latente para agitar las pasiones nacionalistas es el truco más viejo del manual de los demagogos. Pero ha funcionado antes, y Maduro lo está usando ahora como último recurso para tratar de mantener sus poderes absolutos.


Maduro ha llegado a la conclusión de que la resurrección de viejos conflictos con Guyana y Colombia va a cambiar el tema de conversación en Venezuela.


Liceos Bicentenario: exitosa experiencia.





Los resultados de la reciente evaluación del Sistema de Medición de Calidad de la Educación (Simce) confirmaron el éxito de una de las iniciativas más directamente orientadas a elevar los estándares de la enseñanza, como fue la creación de los liceos Bicentenario. Mediante un convenio establecido con el Ministerio de Educación, estos establecimientos se comprometen a lograr un desempeño académico que los ubique en el 10 por ciento superior en cuanto a la evaluación del Simce y en el cinco por ciento de los más altos puntajes de la PSU obtenidos por los colegios Municipales y subvencionados. A pocos años de funcionamiento, muchos de estos 60 colegios destacan por sus logros.


Este año, 20 de los 30 establecimientos públicos con mejores resultados -tanto en las pruebas de matemáticas como en las de lenguaje- corresponden a liceos Bicentenario que, con políticas educativas orientadas a la excelencia académica, han conseguido revalorizar la educación pública, atrayendo a los mejores estudiantes, incluso desde el sistema particular subvencionado.


En una acertada decisión, la autoridad decidió continuar con esta iniciativa del Gobierno anterior, pues ha demostrado ser exitosa al elevar transversalmente los estándares de calidad y demostrando que tanto en aquellos colegios que seleccionan -en la actualidad alrededor de la mitad lo hace- como en aquellos que no tienen requisitos de ingreso los estudiantes mejoran sustancialmente su rendimiento.


Ubicados en diversas localidades del país, estos establecimientos están orientados a replicar el ejemplo de aquellos liceos emblemáticos que fueron la cuna -en décadas pasadas- de destacados líderes públicos de Chile. Metas claras, evaluaciones permanentes del proceso educativo, familias comprometidas, profesores dedicados y directivos con autoridad han permitido crear una cultura escolar de confianza y compromiso, elevando las expectativas y abriendo oportunidades para sus egresados, convirtiéndose en valiosos agentes de movilidad social.


Los liceos Bicentenario se han posicionado como una efectiva demostración de que en aquellas comunidades escolares donde prima el rigor, la disciplina y el compromiso, es posible conseguir buenos resultados, desafiando el entorno adverso que afrontan muchos de sus alumnos.


Cuando una vez más la educación pública siente los efectos del prolongado paro de profesores, el buen desempeño de los liceos Bicentenario se convierte en un referente respecto de cuál es el camino para conseguir una real mejoría en la calidad de la educación pública, pues queda de manifiesto que, más que en la calle, esta se consigue mediante un trabajo arduo en el aula.




Menor crecimiento y prioridades del programa.





El Ministro de Hacienda ha hecho notar que las cifras Fiscales llaman a moderar el ritmo de implementación de reformas que insumen recursos Fiscales. Esto, que es muy válido, deriva de la importancia para Chile de mantener el alto grado de disciplina Fiscal que lo ha caracterizado por décadas y que se ha traducido en estabilidad macroeconómica. Gracias a políticas de focalización del gasto público, la disciplina Fiscal permitió notables avances en materia social -área en que Chile tiene una posición de liderazgo en América Latina, al mismo tiempo que posibilitó tasas de impuestos moderadas, compatibles con alta participación del sector privado, que determinaron que el país ostentase el mayor ingreso per cápita en la región.


Un menor precio del cobre y un crecimiento económico bajo lo esperado permiten proyectar una menor recaudación Fiscal en torno a US$ 2.200 millones para este año. Esta vez no se trata de un fenómeno transitorio y por ende susceptible de manejo en base a financiamiento, pues todo apunta a un menor crecimiento potencial de nuestra economía. La tendencia a menores ingresos, junto al ánimo oficial de ir desde la focalización del gasto hacia garantizar derechos a segmentos más amplios de la población, anticipa una creciente presión Fiscal. En este contexto es valiosa la disposición del Ministro a priorizar gastos y adecuar el ritmo de las reformas para volver al equilibrio Fiscal estructural comprometido en el programa de Gobierno, para lo cual, por lo demás, ya se acordó una drástica reforma tributaria.


Con todo, la preocupación Fiscal del Ministro recae sobre una condición de contexto, necesaria pero no suficiente para mantener el crecimiento en Chile. La disciplina Fiscal es muy importante, pero no garantiza el crecimiento. Y el panorama Fiscal sólo se hará más complejo de administrar si persiste la tendencia a la disminución del crecimiento potencial del país que se constata hoy. De aquí que las autoridades económicas, tradicionalmente, hayan buscado asegurar que las políticas en todos los sectores, económicos y sociales, contribuye al buen desempeño de la economía, del que depende la sostenibilidad del gasto Fiscal con fines sociales.


En este sentido se espera de las nuevas autoridades económicas una mayor incidencia en el rumbo que han tomado otras políticas que, hasta ahora, llevan a anticipar un deterioro adicional en el potencial de crecimiento de Chile. Un ejemplo claro es la política educacional, donde el prolongado paro ilegal docente es evidencia indesmentible de que los profesores públicos se mueven por el mismo fin de lucro que se quiere eliminar del sistema, que están dispuestos a sacrificar la enseñanza por avanzar su causa y de que, como muchos han advertido, la sustitución de entidades privadas y en competencia por empleados públicos, en un sistema Estatizado y burocrático, que el Estado no es capaz de llevar a cumplir sus contratos, va necesariamente a bajar la calidad de la enseñanza. En educación, sin embargo, como en lo laboral y en otras áreas determinantes para el crecimiento futuro, la autoridad económica parece limitada a opinar desde una perspectiva meramente financiero-contable, lo que es insuficiente.




Carrera contra el tiempo.





El Ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés; el Banco Central, organismos internacionales y analistas independientes han alertado sobre el mal clima reinante en diversos círculos económicos. Las encuestas sugieren que en las últimas semanas las expectativas tanto de los empresarios como de los consumidores han vuelto a caer. Mientras a las primeras se les atribuye un rol crucial en la inversión y el empleo, las segundas podrían provocar una peligrosa disminución en el consumo. Los mercados confirman la inquietud: en el mes, las bolsas han borrado sus ganancias de principios de año y el dólar ha retomado su carrera alcista. Así como pasa con los cielos de Santiago y de varias capitales regionales, el horizonte de la economía nacional parece haberse nublado bajo una densa y tóxica capa de esmog.


Disienten los expertos sobre las causas del pesimismo. Unos subrayan la importancia de factores externos, como el término del gran auge minero, cuyo efecto también se observa en otras economías de la región. Otros -entre los que, sorprendentemente, se encuentra el Ministro de Hacienda- hacen ver que la "ansiedad" sería una consecuencia inescapable de las reformas que impulsa el Gobierno, un costo "que vale la pena pagar". Agregan que los escándalos políticos habrían contribuido al mal ambiente. Por último, desde la oposición reclaman que son las reformas mismas, y su defectuosa implementación, el origen de la incertidumbre y el desaliento.


Cualquiera sea la raíz del mal, parece obvio que es responsabilidad del Gobierno administrar el remedio. Ha hecho bien el nuevo Ministro de Hacienda en iniciar su gestión apelando al realismo económico y la disciplina Fiscal. La tentación política de combatir los síntomas de la incertidumbre con más gasto público debe ser resistida, porque sería como tratar de apagar el fuego con bencina. Reconforta observar que su mensaje ha sido bien recibido por los líderes del PS y del PDC.


Sin embargo, es probable que en sus numerosos encuentros con dirigentes empresariales y políticos, el Ministro haya podido ya advertir que la política Fiscal no parece ser la primera preocupación. Son las dudas acerca de la capacidad de la economía chilena para retomar un buen ritmo de crecimiento lo que parece pesar más sobre las expectativas. Sin crecimiento, las inversiones no rentan, las deudas se vuelven demasiado onerosas, los proyectos empresariales y familiares deben ser postergados. El Gobierno puede hacer mucho contra el pesimismo: aclarar las confusiones que ha dejado la reforma tributaria, propiciar en el Senado una reforma laboral más equilibrada, evitar que el anunciado proceso Constituyente amenace el derecho de propiedad, rectificar los proyectos sectoriales que inhiben la inversión y la productividad.


Si el Gobierno no asume esa tarea, las brumas ensombrecerán no solo el panorama económico, sino también el político. El nuevo equipo Ministerial no tiene tiempo que perder.




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Letra Marcha: Soldados del 73

Letra Marcha Soldados del 73

Autor: Rosabella Liniers
Compositor Gianfranco



Son hermanos los Infantes,
todas las armas y soldados del ayer
Carabineros, Marinos y Aviadores
Combatientes del 73.

Un sólo cuerpo, un sólo corazón,
noble misión, proteger a la Nación,
la frente en alto saliendo del cuartel,
los soldados del 73.

Ya dió la orden mi General,
para vencer tenemos que luchar,
no ha sido arriada jamás nuestra bandera,
orgullo eterno de nuestra libertad.

En el recuento se hace el silencio,
por los heridos, los caídos que no están,
lo lamento mi Capitán,
mi Sargento no le puede contestar.

La Patria es libre, llegó la paz,
en el desierto, el cielo, azul el mar,
ya nuestros hombres cantan victoria
Combatientes del 73

Ya dió la orden mi General,
para vencer tenemos que luchar,
no ha sido arriada jamás nuestra bandera,
orgullo eterno de nuestra libertad.

Piñera anuncia propuesta de reformas educacional y tributaria, gentileza EMOL

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