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martes, 2 de junio de 2015

Notas para estar informados....

El alza que tuvo la “popularidad” de la Presidente Bachelet luego del cambio de
Gabinete fue una golondrina que no hizo verano. Ayer la encuesta Cadem nos
mostró a la Gobernante con el menor respaldo, solo 22%, y un creciente rechazo
que llegó al 62%.



La caída del halcón negro,
por Joaquín García Huidobro.




Si muchas veces se ha dicho que el PPD no es más que una máquina de poder, en estos días esa impresión se ha confirmado al ver cómo arrojan al basurero esa pieza incómoda que se llama Rodrigo Peñailillo. La Nueva Mayoría le debe a él casi todo, como debería reconocer quienquiera que recuerde el estado calamitoso en que se hallaba la Concertación hasta bien avanzado el Gobierno de Piñera. Hoy, sin embargo, le dan la espalda, comenzando por su propio partido.


La tesis que justifica esta traición es singularmente peregrina. Parece como si un día se le hubiera ocurrido a Peñailillo la exótica idea de que era posible sacar a la izquierda de las cenizas y que Bachelet podría volver a la Presidencia. Todo lo que habría hecho de allí en adelante habría sido "a título personal". Si la versión del PPD es verdadera, entonces Peñailillo es un genio de la política y su partido es tan torpe que no es capaz de reconocerlo. Pero si la explicación es falsa, nos encontramos en presencia de una canallada. En ambos escenarios el PPD queda muy mal parado.


Desde un comienzo critiqué la arrogancia e impericia política de Rodrigo Peñailillo. Pero una cosa son las naturales discrepancias que uno pueda tener con un Ministro, y otra muy distinta es considerarlo un forajido y alejarse de él como si tuviera la peste.


Tras la actual condena pública a Peñailillo se esconde un error jurídico grave. Las Leyes tributarias no son como las normas del Código Penal. Todos entendemos qué significa matar a alguien, secuestrar o incendiar. En materia de impuestos, en cambio, las cosas no son tan sencillas; por eso, estas Leyes van acompañadas de la interpretación del SII, que ayuda a los ciudadanos a delimitar lo permitido de lo prohibido. Sucede, sin embargo, que en la época en que Peñailillo realizó los actos cuestionados, el SII consideraba que si los pagos no estaban justificados caían en la categoría de "gastos rechazados": en ese caso había que pagar el impuesto y una multa. Hoy, empero, la emisión de boletas sin el respaldo de un trabajo efectivamente realizado es considerada un acto delictual.


Ahora bien, no parece justo aplicarle al ex Ministro ese nuevo criterio con un carácter retroactivo: el Sr. Peñailillo está muy lejos de ser un delincuente.


Pero hay más. Es posible que la actitud del PPD no se explique únicamente por el deseo de marcar distancias con una persona caída en desgracia. Sucede que Peñailillo es una figura incómoda, porque, además de ser el prototipo de la meritocracia, viene de Regiones y no le debe su vida política a las redes santiaguinas. Como nuestra izquierda puede ser muy clasista (en un sentido menos aparente pero aún más refinado que la derecha), la casta izquierdista dominante nunca miró bien a este personaje que no respondía a sus cánones y que, para colmo, tenía un acceso privilegiado a la Presidente.


Desde el primer día Peñailillo fue criticado por sus trajes (bastante más modestos que los de buena parte de sus detractores) y hasta por su peinado, lo que resulta, cuanto menos, insólito. Además, para algunos, resultaba sencillamente insoportable la sola idea de que alguien como él se hubiera encumbrado tan rápido en tan poco tiempo. Puede haber sido un mal Ministro, pero cumplió con todos sus objetivos en apenas un año (eliminación del binominal, del FUT y del lucro en la educación, entre otros), de modo que más bien habría que decir que fue un excelente ejecutor de un programa criticable. Los reproches deberían venir de parte de quienes no pensamos como él, porque su gente debería aplaudirlo. No hay que extrañarse, entonces, de que sean precisamente los grandes de la Concertación (Bitar y Vidal, hoy relegados a un segundo plano) los pocos que hayan salido en su defensa.


La izquierda ha sido mezquina con Peñailillo, pero también corta de vista. En su obsesión por "blindar" a Bachelet hundiendo a su más cercano colaborador en una ciénaga moral, no se dan cuenta de que la paciencia de la gente tiene su límite: citado a declarar, él podría sentirse liberado de unas lealtades que no han sido correspondidas. No perciben que Peñailillo tiene municiones que podrían destruir cualquier blindaje. O quizá sí, tal vez se dan cuenta, pero saben que están en presencia de un hombre de lealtad infinita. Y por eso abusan de él.


Eufemismos políticos,

por Axel Buchheister.




La costumbre en Chile fue conducir la política con eufemismos. En el Gobierno y la Nueva Mayoría piensan que hoy es posible continuar haciéndolo.




Los múltiples antecedentes que han salido, llevan a concluir inequívocamente que hubo un comando que trabajó con financiamiento indebido durante años para que Michelle Bachelet volviera. Da lo mismo si cabe denominarlo de “pre campaña” (¿de qué otra manera se podría llamar a uno que fue previo a la campaña?), el hecho es que existió. Cuando no se pudo seguir negando, surge una nueva versión: la candidata nunca supo ni autorizó nada, menos que se pidiere plata a los malos de la película, los empresarios; si en esa época tenía dudas de ser o no ser.




Pues bien, todo eso no da cuenta de la verdad. Aunque sea cierto que dudaba, no podía menos que saber que había un grupo de gente que estaba trabajando aquí dedicado para que fuera candidata. Y siendo así, ¿acaso pensaba que esas personas, que no son ricas, se estuvieron gastando por años sus pocos ahorros mientras esperaban? Tener todo listo para cuando se bajó del avión, requería de recursos y de trabajo intenso, no del simple aporte de horas libres, al menos del grupo organizador. ¿No supo que Rodrigo Penaillilo trabajaba full time y con oficina en la Fundación Dialoga, que es suya, para que se lanzara de candidata? Cuando él la visitó dos veces en Nueva York, ¿nada le dijo al respecto? ¿Tampoco ella se preguntó -para sus adentros- sobre cómo se financiaron los viajes?




Todo cuesta dinero. Es obvio que los candidatos Presidenciales no están en el detalle, pero de ahí a sostener que no tienen responsabilidad por lo que hacen quienes construyen su plataforma, hay un trecho mayor. Existe una responsabilidad, al menos por omisión, por no haber fijado las reglas bajo las cuales se harían las cosas. Dejar hacer y no preguntar agrava la falta.




La Nueva Mayoría también se hace la “sueca” con Peñailillo. Todos clamaban porque Bachelet volviera, puesto que reconocían que sólo con ella podían retornar al poder. Y cómo creen que se hizo, ¿con pura buena voluntad? Porque los partidos de la Nueva Mayoría, salvo sus mejores intenciones, que se sepa no pusieron un peso para financiar la tarea que había que llevar a cabo para “convencerla”. El Presidente de la Cámara de Diputados (PPD) dice que las actuaciones de Peñailillo “fueron a título personal y que esperamos que se aclaren lo más pronto posible”. ¿A qué se refiere? ¿Realmente cree que podrá salir la explicación mágica que no ha salido hasta ahora y que lo aclare todo? Ello, cuando la información que se ha conocido hasta ahora demuestra en forma arrolladora lo contrario: no sólo son las boletas de supuestos estudios, sino que la sociedad de Martelli pagó los famosos pasajes, el teléfono personal de Peñailillo y hasta cubrió un déficit de caja del comando de campaña, entre otras cosas.




Todas esas explicaciones no se las creen ni ellos mismos y difícil que las compren los ciudadanos cada vez más informados. “Chile cambió”, ¿no es eso lo que dicen cuando les conviene? Entonces, que asuman los costos políticos de lo que hicieron o dejaron hacer.




¿Fantasmas o realides?,
por Hernán Büchi.


Para proyectar el futuro de la economía chilena hoy, lo más importante es considerar hechos de índole política: el cambio de Gabinete y el discurso del 21 de mayo.


No es que falten noticias relevantes en el ámbito económico mundial. Un buen resumen quizás sean las opiniones recientes del ex Presidente de la Fed Ben Bernanke en su visita a Corea del Sur. El alza en las tasas de interés que los mercados esperan en EE.UU. antes de fin de año indicaría que la economía estadounidense está sólida. Es posible que el inicio del proceso de alza después de tanto tiempo en tan bajo nivel genere alguna volatilidad, pero no sería problema para países con fundamentos sólidos. Respecto de la desaceleración de la economía china, descarto un aterrizaje forzoso. Las tasas de crecimiento de 10% o más no son sostenibles, ya que se basaban en inversión en plantas y equipos con una fuerte orientación exportadora. Al enriquecerse el país y ser más relevante su tamaño en la economía mundial, ello deja de ser viable. Se está ante un acomodo necesario.


Si bien no se refirió a Europa, ésta muestra señales de un renovado dinamismo, y aún sin éxito en la negociación entre Grecia y la UE para destrabar el financiamiento, el peor desenlace no debiera generar más allá de una volatilidad temporal y malas noticias para los griegos.


Esas posibles volatilidades no debieran ser un problema mayor en Chile por sus cimientos macroeconómicos, aunque una tasa de interés más elevada y un probable menor precio del cobre son aspectos que pronostican mayores dificultades a futuro y requieren decisiones concretas para enfrentarlos.


Obviamente Bernanke no se sintió obligado a sintetizar lo más relevante de la economía chilena, pero usando su lógica de grandes trazos, podemos decir que decepciona el crecimiento del primer trimestre, 2,4% en 12 meses, a pesar de la leve tendencia positiva en la evolución trimestral. Desde un piso muy bajo hay un repunte en la inversión, pero el consumo sigue lento y el empleo débil.


Fueron la política expansiva Fiscal y principalmente la monetaria las que seguramente nos evitaron una recesión. Sin embargo, la inflación y sus medidas subyacentes muestran que no queda espacio para esta medicina. Un gasto público creciendo al 10,3% real como en el primer trimestre no puede potenciarse más, y el nuevo Ministro de Hacienda parece entender esta realidad. Ello nos deja entonces una economía con un crecimiento magro del orden del 3%. Nuestros líderes aún no aquilatan su gravedad. Un frágil ritmo de progreso, sin el beneficio del alza del cobre como a partir del 2006, es absolutamente incompatible con las aspiraciones y exigencias que expresa la ciudadanía y que el mismo liderazgo político del país impulsó y sigue alimentando. La retroalimentación de la decepción y la molestia ciudadana a través de su expresión política traerán impactos cada vez más negativos en el crecimiento. Urge que los responsables actúen moderando las expectativas e iniciando un camino concreto que vuelva a enfatizar la capacidad de crear bienestar vía mayor inversión, productividad y generación de empleos.


Es por ello que las noticias más relevantes para la economía podrían ser las novedades políticas recientes. ¿Intentará y podrá el nuevo Gabinete cambiar el rumbo de sus políticas en la dirección descrita? No se necesita todavía un giro dramático como el de la Mandatario brasileña. En su anterior periodo, Bachelet nos legó su impronta con decisiones que hipotecaron el futuro, como el Transantiago, con déficits crecientes y sin mejoras en el servicio o las pesadas responsabilidades previsionales, pero no intentó, como lo hizo en estos meses, destruir la base del progreso. Marcar su sello ideológico sin demoler todo persiguiendo la utopía de un país nuevo aún está a su alcance.


Las nuevas autoridades deben dejar claro que comprenden que para ello se requieren acciones concretas. No es tan simple como convencer a los ciudadanos que estaban viendo fantasmas y que despertándose de su sueño todo se compondrá.


El impacto del alza violenta de impuestos es real y fue agravado por la politización del Servicio de Impuestos Internos forzando tipos penales en el tema del financiamiento de precampañas y campañas, situación permitida por el mundo político en lugar de asumir sus responsabilidades, que, de haberlas, serían exclusivamente políticas, y no penales. La mezcla de un agresivo aumento de impuestos, Leyes tributarias intrincadas y un SII politizado con excesivas facultades persecutorias es explosiva.


La trayectoria creciente de considerar a las empresas, núcleo esencial del progreso, como instituciones a las que hay que atacar en lugar de facilitarles mejoras de productividad e inversión, permea en demasiadas normas nuevas, reinterpretaciones de las antiguas e iniciativas en trámites, como la del Sernac, cambios a la libre competencia y modificaciones laborales. Un nuevo rumbo necesita bastante más que una ingeniería de detalle de algunos aspectos.


Aunque el discurso del 21 de mayo en el que la Presidente moderó la idea de reformar la Constitución -incluso avasallando las reglas vigentes, como insinuaron miembros de su coalición- pudiera interpretarse como un intento de poner paños fríos a las incertidumbres y desconciertos, es imposible que esta propuesta no penda como una espada de Damocles. No es difícil pronosticar que de concretarse, su contenido tendrá el mismo signo de los vistos en el continente recientemente. Las consecuencias inevitables serán menor respeto a las minorías, a la propiedad, y mayor populismo denigrante para los ciudadanos.


Los seres humanos somos optimistas por naturaleza y anhelamos que la realidad evolucione bien. Los agentes económicos chilenos no son una excepción, y hoy le dan el beneficio de la duda a un Ministro de Hacienda al que reconocen capacidad técnica y a uno del Interior que perciben como medido. Pero esa buena voluntad es insuficiente si no comprenden que no se trata de alejar fantasmas, sino de acciones concretas que cambien la realidad.


La marcha nuestra de cada día,
por Fernando Villegas.














Las calles son nuestras” dijo el miércoles en la mañana -a 24 horas de la función de matiné, vermouth y noche que los estudiantes preparaban para el jueves- una dirigente colegial de sólo 15 o 16 años, pero con notoria experiencia en el oficio de recitar la hilera de frases que constituyen el discurso de su movimiento. Lo hizo a un solícito y respetuoso círculo de micrófonos. Ya se sabe: hoy en día los escolares dan conferencias de prensa -“de verdad”, no jugando en el patio de recreo- para cantarles las claras al mundo adulto. En ellas se nos notifica que la nueva generación ha llegado para reparar nuestros lamentables estropicios. Pudo, dicha niñita, haber agregado que también son dueños del presupuesto. Alrededor de ocho mil millones de dólares han sido asignados para traspasar edificios de manos privadas a públicas, para conceder becas muy generosas y en algunos casos, si se es afortunado y se está matriculado en una universidad del poderoso sindicato Cruch, obtener plena gratuidad. De seguro esos ocho mil millones no serán suficientes.



No vamos a examinar aquí en detalle las exigencias de la Confech y otros organismos similares porque es innecesario; baste decir que en última instancia se reducen a dinero, aunque llamado, en este caso, “gratuidad”. Tampoco revisaremos los conceptos acerca de la calidad de la educación enarbolados -ocasionalmente- incluso por el Gobierno, porque sencillamente no lo son; no se han agitado otra cosa que convocatorias, eslóganes y generalidades, todas las cuales no se mueven dentro del territorio de los raciocinios y la lógica, sino en el de las vociferaciones y expectoraciones. Por lo demás, aun si el movimiento estudiantil tiene o tuviera algunas razones atendibles, estas no son el centro de gravedad que le dan su fuerza y preservan su existencia. Son tan sólo su presentación en sociedad, el puro título de la canción; como sucede con todos los eventos masivos protagonizados por gente muy joven, este movimiento es mucho más que un mero instrumento para impulsar una reivindicación específica. No se puede entender si sólo se lo ve de esta última forma.




Ópera romántica.
En efecto, este movimiento NO ES igual en su substancia a un paro, huelga, marcha, toma o manifestación de trabajadores adultos buscando, con ese medio, presionar y obtener lo que exigen y nada más; cualquiera sea su origen reivindicativo, su manifiesto propósito verbal, los movimientos del mundo juvenil rápidamente superan esa simple condición instrumental “para algo” y se convierten en una puesta en escena coral y coreográfica “para sí misma”. Es en medio de una gran ópera romántica de muchos actos, escenas y arias, no simplemente en un acto de masas de un día en el Caupolicán, donde y cuando los jóvenes tienen la oportunidad de satisfacer los impulsos y aliviar las tensiones ligadas a su particular condición, a su existencia en el limbo de la sociedad, al modo como viven el difícil aprendizaje de las frustraciones que ineludiblemente entraña la realidad; es en el movimiento y sus parafernalias donde encuentran el mecanismo que les permite crearse una identidad, legitimarla con las de otros y deshacerse temporalmente de las trabas del mundo adulto, todo esto en el único período de sus vidas en que podrán hacerlo, cuando aun, por su edad, viven sin la preocupación de ganarse el pan de cada día. Ubicados en un espacio social intermedio, ambiguo y difuso entre niñez y adultez, aun libres de muchas reglas, jefaturas y exigencias pero ya sufriendo algunas que les ponen en alerta de lo que se les viene en el futuro, la participación en un grande y prolongado movimiento les ofrece un último pero perfecto escape, un ambiente de entusiasmo y delirio emocional inagotable donde la ilusión de omnipotencia -“todas íbamos a ser reinas”- que medra en el alma de quien aún no ha probado realmente sus fuerzas puede todavía sostenerse y engañarse. De ahí su persistencia, fuerza e inmarchitable entusiasmo.




París, Beijing, Berlín…
El fenómeno de los movimientos juveniles, vistos independientemente de sus convocatorias y particularidades, ha sido estudiado abundantemente por la sociología y psicología de masas. Entre ellos se encuentra, desde luego, el movimiento estudiantil de París de 1969, el cual adquirió un enorme glamour debido a su espléndido marco físico, la gran ciudad por antonomasia de la revuelta callejera, el escenario histórico, literario y/o cinematográfico de 1789, 1830, 1848 y 1870. Este movimiento adquirió muy pronto un carácter de epopeya mesiánica años luz por encima del pretexto inicial que casi se ha olvidado; en sólo días trasmutó desde su insignificante origen en una sede universitaria en los extramuros de París a una suerte de guerra del impoluto mundo joven contra el corrupto mundo adulto. Mucho de eso se expresó en docenas de grafitis, entre los cuales el más representativo de su espíritu y frenesí sería la famosa frase “Seamos realistas, pidamos lo imposible”. Fue, entonces, menos un movimiento instrumental dirigido a conseguir ciertas concesiones del sistema universitario francés de esa época que una explosión generacional apuntada contra el conservadurismo de las clases medias francesas y el “momiaje” en general.



En otras ocasiones este levantamiento generacional asociado, en su origen, a demandas particulares, ha sido iniciado y/o aprovechado por manipuladores con designios totalmente ajenos a los jóvenes. De entre los más perversos se cuenta el propulsado por Mao Tse Tung cuando se sintió arrinconado en la jefatura del PCCH y no halló mejor manera de aplastar a sus adversarios que movilizar a niños desde los 10 o 12 años hasta la pubertad. Fue un inmenso movimiento que bajo los auspicios del Libro Rojo y la idea de revivir la revolución llevó a la comisión de crímenes -profesores arrojados por la ventana de sus salas de clase- dislocó la economía, produjo hambruna, desordenó la totalidad de la vida de China y terminó en desolación y “purgas” masivas de miles de burócratas cuyo pecado era ser mayores de 30 años y a quienes se encerró por años en campos de concentración para depurar sus mentes de elementos “pequeño-burgueses”.



En el Berlín de los años 30 no fueron púberes sino mocetones veinteañeros los que llenaron las filas de la SA y la SS y le prestaron músculo callejero a Hitler. Perdidos, confusos, deambulando en medio de una Alemania derrotada y arruinada, la demagogia, folletería y sastrería nazis les ofrecieron, respectivamente, narraciones simplistas de las causas de todos los problemas, íconos a quienes odiar -judíos principalmente- y vistosos uniformes. Y entonces primero desfilaron henchidos de entusiasmo, luego machacaron cráneos, rompieron vidrieras, quemaron libros, cometieron crímenes, juraron lealtad eterna a su siniestro líder y finalmente lo ayudaron a llevar a su país al Armageddon.




En Chile.
Ninguno de esos extremos se acerca a nuestra experiencia ni siquiera de lejos, pero sin duda hay un elemento común entre esos movimientos y el nuestro, en verdad presente en todo movimiento juvenil, a saber, la enorme cuantía de fuerza emocional, aunque no necesariamente racional, que los jóvenes prestan a toda causa que les parezca atractiva. A eso debe agregarse cierta proclividad a ser utilizados o hasta creados por manipuladores ocultos tras bambalinas. No son pocos los sesentones que gustan darse un baño de Juvencia codeándose con los chicos. Estos últimos no suelen percibirlo porque la más fundamental, fundacional ilusión de estos movimientos es la creencia de estar actuando independientemente del mundo adulto, hacerlo incluso en su contra y depurados de toda influencia de los intereses creados, de políticos y charlatanes. Pero no suele ser así. Es más, pertenece a la lógica de estos movimientos el que, si pretenden obtener algún resultado, deban asociarse a las instituciones “corruptas” de los mayores. Quizás sea algo melancólico, pero los Cohn-Bendit de toda revolución generacional de esta clase terminan vendiendo y firmando libros de sus memorias desde la comodidad de cargos y pitutos provistos por “el sistema”.




¿De qué otro modo podría ser?




El desafío,
por Andrés Fontaine.


El mensaje vino de la mismísima Presidente Bachelet el pasado 21: "...sin crecimiento fuerte y sostenido, las políticas de equidad e inclusión carecen de bases sólidas". Habiendo privilegiado su Gobierno la redistribución de ingresos, y logrado un magro 2,4% de crecimiento en su primer año, esas palabras no pueden sino interpretarse como una saludable retractación. El desafío del nuevo Ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, es rectificar el rumbo.


El programa Legislativo del Gobierno ha creado un ambiente antagónico a la inversión y la productividad, principales fuentes del crecimiento futuro. Hace bien el Ministro en comprometerse a cuidar la "ingeniería de detalle" de las reformas, en crear confianza entre los inversionistas y no depender solo de la expansión del gasto Fiscal, ya muy acelerada. Hace bien la Confederación de la Producción y del Comercio en reunir una comisión de alto nivel técnico para proponer iniciativas en favor de una mayor productividad. Pero la tarea será ardua.


La misma semana en que la Presidente emitía su revelador pronunciamiento, el Comité de Ministros de su Gobierno -instancia eminentemente política- echaba abajo la resolución ambiental Regional para un proyecto minero en Arica y creaba un santuario de la naturaleza en un cajón cordillerano de la Región del Maule, lo que probablemente dificultará la aprobación de un proyecto hidroeléctrico allí situado. La politización de las decisiones ambientales -que abarca también a muchos de los fallos Judiciales vinculados a ellas- es hoy el principal obstáculo a la inversión en Chile. Mirando hacia adelante, la excesiva carga tributaria sobre las empresas, la extemporánea reforma laboral y el amenazante "proceso constituyente" pesan muy adversamente sobre la rentabilidad y el riesgo de las inversiones.


Chile está descendiendo en los rankings internacionales de competitividad -según el último, cayó cuatro puestos el año pasado y 10 puestos desde el 2011-, y el Gobierno no le ha dado la prioridad que se merece a la tarea de fomentar la productividad que habíamos comenzado en la administración anterior. Aunque mucho de ese esfuerzo quedó a medio camino, ayudó a impulsar una auspiciosa ola de emprendimiento e innovación. Todavía hoy el ritmo de creación de sociedades es de 8.000 al mes, 2,5 veces superior a lo que solía ser. La inversión privada en investigación y desarrollo acogida a beneficio tributario alcanzó los US$ 50 millones el 2014, quintuplicando lo registrado dos años antes. La experiencia indica que unas cuantas señales acertadas pueden bastar para reencender los poderosos motores de progreso con los que cuenta una economía de libre mercado.


La mafia del fútbol,

por Álvaro Vargas Llosa.



Si usted es, como este servidor, un enamorado del fútbol (qué cierta la frase de Albert Camus diciendo que las mejores lecciones de moral las aprendió en los estadios), a estas horas imagino que está arañando las paredes de la indignación. Si no lo es, supongo que está por lo menos mortalmente ofendido. Si usted es un latinoamericano o un caribeño, o vive en esa zona del mundo, está debatiéndose entre la vergüenza y la desmoralización cultural. Y si usted es un viejo detractor de la Fifa, debe estar sintiendo esa contradictoria sensación que produce una reivindicación a destiempo, con sabor a victoria pírrica.



Los 47 cargos presentados por una Fiscalía neoyorquina contra un total de 14 ejecutivos de la Fifa y de empresas de mercadeo deportivo, así como el arresto, en el Baur au Lac de Zurich, de siete funcionarios de esa organización, son sólo el comienzo, como lo dijo la Fiscal General norteamericana, de un proceso contra la corrupción sistémica del mundo del fútbol.



No sabemos exactamente cuántos millones de dólares se han pagado a lo largo de los años en sobornos a los funcionarios de la Fifa que deciden quién Preside la organización y quiénes ocupan los máximos cargos, quién televisa algunos de los principales torneos, quién patrocina ciertos eventos y a equipos relacionados con ellos y qué países son sedes de las competiciones que mueven el interés de varios cientos -quizá algunos miles- de millones de personas. Se ha hablado, en esta primera entrega del folletín anunciado, de unos 150 millones de dólares en sobornos relacionados con la elección de Sudáfrica como sede del Mundial celebrado en 2010, la elección de las autoridades de la Fifa en 2011, la organización de cuatro ediciones de la Copa América y otros acontecimientos. Pero ya se investigan, en Nueva York y en la propia Suiza, los indicios de irregularidades en la elección de las sedes de Rusia (2018) y Qatar (2022) para los próximos mundiales, entre otras cosas. En otras palabras: probablemente, los pagos sucios superen largamente la cifra inicial. Puede decirse que no hay decisión importante tomada a lo largo de varios años que no esté bajo una nube negrísima de sospecha.



La nube no sólo ennegrece a la Fifa, cuya sede está en Suiza, sino a las confederaciones de fútbol que, bajo el paraguas de esa organización planetaria, controlan el deporte en los distintos continentes, y las federaciones y asociaciones que a su vez mandan en cada uno de los países. Nadie debería preguntarse ya quién está corrompido: la pregunta hoy es quién no lo está. Muchos cometieron delitos; otros no necesariamente lo hicieron en el sentido estricto de la Ley, pero sí cometieron la inmoralidad de fomentar, permitir o convivir con un sistema en el que, a decir de la Fiscal General de Estados Unidos, “se trató a las decisiones de negocios como boletas a ser convertidas en riqueza personal”.



Un perfecto ejemplo de esto es lo sucedido con el trinitense Jack Warner, uno de los imputados. Fue durante mucho tiempo Presidente tanto de la federación de su país como de la Concacaf, confederación que agrupa a Norteamérica, Centroamérica y el Caribe, así como Vicepresidente de la Fifa. Las denuncias e indicios de sobornos recibidos por él y otras personas para votar por Sudáfrica como sede del Mundial de 2010 tuvieron que intensificarse mucho para que, en su momento, la Fifa se dignase ordenar una investigación interna. Cuando lo hizo, concluyó que en efecto Warner estaba en falta, lo que lo llevó a renunciar. Pero nunca se publicaron los detalles ni hizo la Fifa el menor esfuerzo para que las autoridades jurisdiccionales suizas o de país alguno tomaran cartas en el asunto. Preservaron el secreto y le organizaron a Warner en 2011 una renuncia “digna”. Todo siguió igual. Hoy sabemos por la Fiscalía neoyorquina que Warner y otros dos ejecutivos recibieron unos 10 millones de dólares por la venta de su voto.



Algo parecido ocurrió con las denuncias reiteradas sobre el pago de sobornos por la elección de Qatar como sede del Mundial que tendrá lugar en 2022. La presión mediática y política llevó a la Fifa a hacer una investigación interna. La organización contrató al ex Fiscal estadounidense Michael J. García para elaborar el informe. Cuando lo hizo, el Comité de Etica decidió no publicarlo. En lugar de ello, dio a la publicidad un resumen que el propio García desautorizó porque deformaba u ocultaba partes fundamentales. La Fifa se limitó a decir que la conclusión avalaba la transparencia de la elección de Qatar como sede. Abrió, eso sí, un proceso investigativo contra tres ejecutivos, de los cuales uno fue exonerado. Los otros dos casos todavía no se han cerrado. La Fifa tampoco acudió a las autoridades jurisdiccionales por este asunto.



Esa fortaleza impenetrable bajo el mando de Joseph Blatter, el hombre que Preside la Fifa desde hace 17 años y que ha diseñado, con ayuda de sus adláteres, la dictadura más perfecta del mundo, tiene un área especialmente tenebrosa: América Latina y el Caribe. Debe llenarnos de vergüenza que la inmensa mayoría de los imputados y detenidos -o con pedido de extradición- por la Fiscalía estadounidense sean latinoamericanos y caribeños. Esa lista incluye a dos Vicepresidentes (Eugenio Figeredo, de Uruguay, y el caimanés Jeffrey Webb), así como un actual Presidente de federación (el venezolano Rafael Esquivel), un ex Presidente de la federación más poderosa de la zona (el brasileño José Maria Marin) y un ex Presidente nada menos que de la Conmebol, la confederación de toda Sudamérica. Para no hablar de los ejecutivos argentinos de las firmas Torneos y Competencias y Full Play, o del brasileño del grupo Traffic, la firma de la misma nacionalidad.



Que haya alguno que otro estadounidense involucrado o que puedan ser imputados más adelante conglomerados económicos internacionales o ejecutivos europeos no desmerece un ápice el lugar de privilegio que ocupan América Latina y el Caribe en esta vasta red de corrupción. Es más: se calcula que los sobornos acordados en relación con las cuatro ediciones próximas de la Copa América superan los 100 millones de dólares, por tanto, el grueso de lo que al día de hoy se calcula que asciende el monto total de los pagos ilegales vinculados a la Fifa. Las denuncias que figuran en los documentos hechos públicos por la Fiscalía neoyorquina sugieren que las máximas autoridades de al menos nueve de las 10 federaciones sudamericanas fueron beneficiarias de este aquelarre de pillos.



¿Por que habría de sorprendernos?
Latinoamericanos y caribeños representan hoy una de las regiones más corruptas del mundo, a juzgar por las relaciones pornográficas que salen a la luz todos los días entre sus Estados y sus empresas, por la venalidad que pulula en sus sistemas jurisdiccionales y por el divorcio entre gran parte de la población y las siempre cambiantes y confusas -y a menudo irreales- Leyes que en teoría rigen. El fútbol, que expresa una parte de lo que son los países, está tan podrido, ahora lo sabemos, como muchos políticos, empresarios, activistas de ONG y miembros de instituciones de la vida civil en general. Cuando figuramos en los puestos en que figuramos en el ranking de transparencia es porque lo merecemos.



¿Por qué ha sido posible que el fútbol mundial se corrompa de esta forma? Es cierto que el deporte rey mueve multitudes y que por ello mismo genera mucho dinero. La Fifa ha ingresado unos 10 mil millones de dólares en los últimos siete años y dispone en este momento, según los últimos estados de cuentas, de unos 1.500 millones de tesorería y activos líquidos. Pero muchas organizaciones o empresas multinacionales mueven miles de millones de dólares sin que impere en ellos tamaña corrupción.



La verdadera explicación reside en que la Fifa es una dictadura populista. Como tal, protege a los que están en el poder, a los que resulta imposible remover por la vía normal, e impide la existencia de contrapesos y límites. Gracias a un sistema de reparto de dinero, tiene una clientela, o sea un voto cautivo, que reelige perennemente a sus autoridades. Blatter, el suizo que Preside la Fifa, debía conseguir su quinto mandato consecutivo en las elecciones convocadas para este fin de semana (Gobierna desde 1998). A menos que a último minuto la presión política o el temor a que se le volteen muchos votos haya obligado a Blatter a postergar las elecciones o renunciar (hasta el primer Ministro británico David Cameron y el Presidente de la Uefa, o sea el fútbol europeo, han pedido que se vaya), este inamovible caballero goza ahora de un nuevo mandato de cuatro años. El único contendor que quedaba el viernes aparte de Blatter, el príncipe Ali bin al Hussein de Jordania, intentaba que el escándalo volcara hacia él las decenas de votos que el actual mandatario tenía comprometidos. Pero al cierre de esta edición, las posibilidades no eran grandes. Otros dos pretendientes, el portugués Luis Figo y el holandés Michael van Praag, se habían retirado días antes denunciando que todo estaba amarrado para reelegir a Blatter.
El sistema mediante el cual Blatter y compañía han logrado convertir la Fifa en una dictadura viene de muy atrás (cuando el propio Blatter era funcionario pero aún no Presidente). Ha consistido en expandir el número de países miembros de la organización, mediante la creación de federaciones y asociaciones (hoy suman 209 en total) a las que se otorga un voto en el congreso de la Fifa. Todas tienen el mismo peso, de manera que, como afirmaba el Wall Street Journal hace unos días, el territorio británico de Anguila, que ni siquiera es un país y cuyo equipo sólo ha ganado cuatro partidos en su historia oficial, tiene el mismo peso que Alemania, cuatro veces campeón del mundo.



Pero esto no basta para asegurar la lealtad de las federaciones. Hace falta la repartija de dinero a través de diversos programas, entre ellos uno llamado “Gol”, para obras de infraestructura y para apoyar el desarrollo institucional del deporte en cada país. La entrega anual de un total de decenas de millones de dólares a distintas federaciones tiene una cobertura Legal y ética impecable, como la tiene el hecho de incorporar a nuevas federaciones y darles derecho de voto: ¿Quién puede oponerse a que los pobres reciban el grueso del dinero para ponerse al día con los ricos? Pero esta dispensa oculta un mecanismo clientelista que ha permitido a Blatter y compañía el poder absoluto y la reelección por dos décadas.
Como en todas las dictaduras, en esta organización sin contrapesos ni límites, de reglas opacas y sistemas de impunidad, era imposible que no cundiera una vasta corrupción.



¿Está todo perdido? No, no lo está. Por una razón y sólo una: porque allí están esos sanos e idealistas muchachos que se preparan para jugar la final de la Champions en Berlín, la Copa América en Chile y otras muchas citas con el gol, una de las bellas artes.




Mejorar las expectativas.





En el diagnóstico de analistas y autoridades se estima, a veces, que el clima de incertidumbre económica debe atribuirse al mundo empresarial. Incluso el Ministro de Hacienda sugirió que los empresarios no deberían ver fantasmas en las medidas Gubernamentales. Sin embargo, los diversos estudios de opinión pública revelan, a través de distintos indicadores, que es la ciudadanía en su conjunto la que tiene expectativas negativas respecto de la economía del país. Es difícil argumentar que ellas son moldeadas por el mundo empresarial y seguramente ello obedece a una visión crítica de la agenda económica y social del Gobierno. La constante apelación a reformas estructurales y varios de los contenidos de Leyes aprobadas y proyectos en tramitación aparentemente no son bienvenidos por la población, la que demanda cambios, pero es evidente que también valora a grandes rasgos las políticas aplicadas en las últimas tres décadas. Después de todo, han sido una fuente de prosperidad que no tiene parangón en la historia del país.


La autoridad económica tiene una posibilidad de revertir el clima de desánimo que ha embargado a la ciudadanía y que obviamente afecta sus decisiones de consumo e inversión, entre otras. Para ello tiene que rescatar los pilares de la transformación del país en estas últimas décadas. Uno de ellos es la responsabilidad Fiscal, que el Ministro de Hacienda ha hecho bien en recordar. Es evidente que sucesivos impulsos Fiscales no permiten sostener la actividad económica en el mediano y largo plazo. Es más, ello puede contribuir a inhibir la actividad económica si, por ejemplo, se anticiparan nuevos impuestos para financiar esos impulsos.


Otro pilar del progreso chileno ha sido una apuesta clara por el crecimiento económico. Los esfuerzos al respecto están muy diluidos. No se ve en esta dimensión una agenda precisa, amplia y coherente. El Ministro de Hacienda se ha reunido con las carteras económicas para coordinar un plan. Hay aquí una oportunidad, pero para cambiar las expectativas negativas de la ciudadanía se requieren medidas ambiciosas que sean efectivas en contribuir a elevar la alicaída productividad de la economía y la desalentada inversión. Si las iniciativas son modestas para evitar molestar a grupos de presión o herir sensibilidades políticas del oficialismo, es muy difícil que ellas logren cambiar el estado de ánimo de la población.


Otro pilar relevante ha estado constituido por la búsqueda de políticas sociales que efectivamente favorezcan la equidad, sean inclusivas y respeten la autonomía de las personas. Esa agenda también se ha desdibujado, abriendo la puerta a soluciones donde estos principios se vulneran y abren potencialmente la puerta a discriminaciones e incluso a políticas universales de carácter regresivo que difícilmente harán a nuestra sociedad más justa. En su tarea coordinadora, el Ministerio de Hacienda también tiene un papel en la clarificación de la agenda social.


Gasto público sustentable y crecimiento.





El Ministro de Hacienda ha enfatizado la importancia de una política Fiscal sustentable, descartando la posibilidad de mantener en forma indefinida el crecimiento del gasto Fiscal que se ha dado durante este Gobierno (al primer trimestre, el ritmo de crecimiento del gasto Fiscal es cuatro veces superior al de la producción nacional).




El Ministro está en lo correcto, pues una política Fiscal sustentable es el elemento básico de cualquier estrategia que aspire seriamente a lograr un mejoramiento social. De hecho, así lo reconocía e incorporaba en su programa la candidatura de Michelle Bachelet. No es claro, sin embargo, que Hacienda se esté abriendo el espacio que le permitiría desacelerar el motor Fiscal.




¿Cómo pudo darse que un Ministro de la coalición que prometió “un balance estructural de 0% del PIB en la formulación del presupuesto de 2018” este advirtiendo hoy sobre la necesidad de corregir un curso de acción Fiscal insostenible? La explicación debe buscarse en la discrepancia entre la realidad y lo proyectado en el programa de Michelle Bachelet, en materia de crecimiento económico. El programa, dado a conocer en octubre de 2013, criticaba por insuficiente el crecimiento de 4% que entonces se esperaba para el año 2014, y establecía que “a partir de 2015 retomaremos la senda sostenida de crecimiento, y en la segunda mitad de la próxima administración, Chile crecerá en torno al 5%, es decir, al nivel de su PIB potencial”.




Es claro que en el programa ya se anticipaban menores precios de exportaciones, por lo que la expectativa de buen desempeño se basaba en un compromiso de “realizar las reformas necesarias para aumentar nuestro crecimiento potencial en forma sostenida”.




Frente a esa expectativa, sin embargo, nuestra economía, lejos de ir encaminada al 5% de crecimiento, lucha por estar entre el 2,5% y el 3,5% (según el Banco Central), para lo cual el Gobierno no parece contar con más instrumento que el gasto Fiscal. Ocurre que el año 2013, un sector privado aún pujante, invertía el equivalente a 3% del PIB en exceso de sus propios ahorros. Frente a esto, lo probable es que este año un sector privado reticente invierta menos que su capacidad de ahorro, en el equivalente a 2,5% del PIB. Este es un vuelco enorme, que enfrenta al Ministro a una disyuntiva compleja: restablecer incentivos al sector privado para que vuelva a invertir y así retomar el crecimiento y la generación de empleo, o verse enfrentado a presiones para persistir, contra su preferencia, en una estrategia dañina en base a gasto público.




Es claro el origen del estancamiento de la inversión privada. Elementos centrales en la explicación -y dentro del área de influencia natural de Hacienda- son la fuerte alza en los impuestos a las empresas y la reforma laboral que el Gobierno insiste en imponer. Sin embargo, en lo esencial, Hacienda ya ha manifestado su negativa a revisar la reforma tributaria y su disposición a impulsar la reforma laboral, lo que probablemente no va a alterar la actual evolución de nuestra economía hacia su nuevo equilibrio, menos intensivo en capital. Sin repunte de la inversión privada será difícil para el Ministro contener el desborde Fiscal que le preocupa.


Seguridad Presidencial.



Los tres delincuentes que asaltaron el aeropuerto Pichoy, de San José de la Mariquina, no imaginaron que se encontrarían soldados de la FACh que custodiaban los helicópteros enviados para la visita de la Presidente Bachelet a la zona de Valdivia. Menos imaginaron que los escoltas iban desarmados.




Los maniataron y huyeron luego de sustraer los dineros de las oficinas comerciales de las empresas aéreas que utilizan dicho aeropuerto civil y también robaron dinero de los locales comerciales que allí están instalados.




El hecho es grave, porque es una señal que puede ser aprovechada por los grupos violentistas que están utilizando la causa mapuche para incendiar, noche a noche, maquinarias, camiones y viviendas como ha ocurrido en la zona de Lanco.




Esa ha sido la zona por la que transcurrió la visita de la Presidente, luego de dar por inauguradas las clases de educación cívica, como plan piloto, en San José, donde pudo apreciarse a Ministros y Parlamentarios, cual alumnos, atentamente escuchando, y visitar los trabajos del nuevo hospital de Lanco, además de la zona de Neltume.




La seguridad Presidencial no puede ser jamás expuesta. Tener a soldados sin armas cuidando el medio de transporte de la Jefe de Estado es una negligencia que no debe repetirse. El suceso no pasó a mayores, pero se suma a la constante sensación de indefensión que pareciera irse apoderando de la gente de la zona, ante la imposibilidad de Carabineros en controlar la delincuencia en La Araucanía.




Citando a Weber, el ente que tiene el monopolio de la violencia legítima es el Estado. Si abdica de esa función, deja abierto el terreno a cualquier otro. Por ello, no se deben descuidar los límites que han sido traspasados, particularmente en la zona de La Araucanía y más al sur. Es preciso pasar de las declaraciones prometedoras a la eficacia necesaria para recuperar el Estado de Derecho, que en ese sector es vulnerado sin descanso.


Logros de la educación superior en riesgo.





Paulatinamente se van conociendo detalles del proyecto sobre gratuidad para la educación superior comprometido por el Gobierno en su programa electoral y anticipado por la Presidente de la República en su cuenta del 21 de mayo ante el Congreso Pleno. Recurriendo a la distorsionada concepción de que se trata de beneficiar al “60 por ciento más vulnerable” de los estudiantes, lo que supondría que el otro 40 por ciento apenas se encuentra en condición de menor vulnerabilidad social, la actual administración parece apelar a esta improvisada promesa de campaña para recuperar terreno en la agenda comunicacional.



Improvisada, porque como el mismo Ministro de Educación ha declarado, se trata de un “proyecto muy caro”, sobre el cual el Gobierno todavía no ha presentado “la forma exacta” de financiamiento. Considerando que involucra recursos relevantes, que en plena vigencia deberán ser asumidos por una próxima administración, pero que incluso a partir de 2016 suponen una exigencia importante para las ya deficitarias arcas Fiscales, sería más responsable avanzar en esta materia sólo a partir de un riguroso examen de los costos involucrados.



Pero no es única ni principalmente en los aspectos presupuestarios donde esta propuesta evidencia sus inconsistencias. Las reformas introducidas a la educación superior en las últimas décadas, con un incremento tanto en la oferta de proveedores como en las opciones de financiamiento, posibilitaron el tránsito desde un sistema que apenas abarcaba a las elites de la sociedad a uno masivo y generador de oportunidades para miles de chilenos. Las cifras lo confirman: a nivel de pregrado el sistema de educación superior pasó de una matrícula que bordeaba los 165 mil estudiantes a principios de los años 80 a más de un millón en 2012.



Por cierto que en el proceso se debieron introducir ajustes relevantes, especialmente en materia de financiamiento para alumnos de menores recursos, pero la promesa más importante contenida en el programa al que ahora se apela, aquella que busca avanzar en la igualdad de oportunidades, fue generada, gracias a esta fundamental transformación de un sistema que supo combinar la iniciativa pública con el impulso privado.



La limitada promesa de gratuidad que poco a poco el Gobierno comienza a revelar, por el contrario, impondrá una serie de exigencias a las casas de estudios que quieran adscribir al sistema, las mismas que terminarán por reducir la oferta educacional o generar un deterioro en la calidad de la enseñanza. La combinación de restricciones hasta ahora en discusión constituye una mezcla difícil de sostener para universidades o institutos que apelen a una enseñanza de calidad y al amparo de sus propios proyectos educativos, con limitaciones para la apertura de nuevas carreras, al número de vacantes y a los aranceles.



Se suma a lo anterior la condición inicial de pertenecer al Consejo de Rectores de las Universidades Chilenas (Cruch), una entidad de derecho público que reúne a Rectores de 25 entidades públicas y privadas, de realidades técnicas y académicas tan diversas como la Universidad Católica y la Arturo Prat. Se trata de una exigencia antojadiza que sólo se explicaría por la necesidad de limitar el acceso a la gratuidad al menos en una primera etapa a riesgo de complicar en exceso las arcas Fiscales.



Como advirtió la ex Ministro de Educación, Mariana Aylwin, “por criterios ideológicos, se discrimina a alumnos pobres, no a instituciones”. Aunque todo parece indicar que el objetivo final de esta propuesta no es otro que avanzar de manera gradual en la monopolización del sistema de educación superior en instituciones públicas, en detrimento de entidades privadas sobre las cuales el Gobierno se ha encargado de instalar un manto generalizado e injusto de dudas y desconfianzas.




Humala enfrenta desafíos.





Belaunde Lossio fue estratega y supuesto recaudador financiero de Humala, y en esa calidad se sospecha que recibió aportes venezolanos durante la primera campaña, en 2006. Tal acusación nadie la ha probado. En 2011, Belaunde continuó trabajando para Humala, aun cuando se dice que solo como asesor, con menos atribuciones ejecutivas.


En Bolivia, la fuga de Belaunde Lossio provocó una crisis de Gobierno: cayeron un Ministro cercano al Vicepresidente y la plana mayor policial; además fueron detenidos varios custodios, y aumentó la tensión en las relaciones con Perú. La Paz acusa a Lima de haber sido negligente y demorar los acuerdos para la entrega del detenido, después de que la Corte Suprema boliviana aprobara la extradición. El Gobierno peruano no reconoció la demora, y apenas Belaunde fue recapturado, en cuestión de horas estaba en Lima. Toda la situación causó suspicacia en la oposición, aun cuando el Presidente ha sido categórico en negar cualquier complicidad en los actos de corrupción de los que se acusa al publicista.


El Gobierno debe hacer todos los esfuerzos, políticos, administrativos y judiciales, para aclarar las dudas sobre su actuación en el proceso, de manera de marginar al Presidente y a la Primera Dama de cualquier escándalo, y así enfocarse en solucionar los problemas reales que afectan a Perú, como las movilizaciones de las comunidades que se oponen a importantes proyectos mineros, y otras demandas sociales, que se canalizan en protestas violentas.


La semana pasada, y tras la muerte de cuatro personas, entre ellas un policía, el Gobierno autorizó la presencia de las FF.AA. en las ocho regiones en conflicto, para apoyar la acción policial durante las protestas. "Hay que defender el imperio de la Ley y el Estado de Derecho", señaló el Primer Ministro, Pedro Cateriano, al anunciar la medida, que tuvo un efecto inmediato en la huelga de 48 horas que se cumplió pacíficamente.


Perú necesita que se materialicen los proyectos mineros comprometidos si quiere cumplir con el plan de desarrollo que se ha impuesto. La minería representa el 62 por ciento del total de las exportaciones peruanas. El país espera una expansión minera del cuatro por ciento para este año, pero es difícil que se cumpla si proyectos como el de Tía María, en Arequipa, o el de Conga en Cajamarca (suspendido en 2012) no logran la aprobación de las comunidades locales. A pesar de que las empresas tienen todos los permisos, y aseguran cumplir las normas ambientales, las organizaciones locales son escépticas en cuanto a que los trabajos no contaminarán las aguas y el ambiente de la región. En Tía María, la mexicana Southern Copper ha dicho que utilizará agua de mar desalinizada, y que la devolverá al océano sin pasar por los ríos que se usan para el riego y el consumo. El Gobierno acusa a activistas de Sendero Luminoso y otras organizaciones de agitar a las poblaciones en contra de las compañías.


A un año de las elecciones Presidenciales, este estado de cosas ha sido aprovechado por quienes buscan participar como candidatos en abril de 2016, principalmente Alan García y Keiko Fujimori, los dos aspirantes con mayor apoyo en las encuestas, junto con Pedro Pablo Kuczynski.


¿Nuevo eje Brasil-México?
Con expresiones como "nuevo capítulo", "salto cualitativo" en las relaciones bilaterales, o "México y Brasil no pueden estar de espaldas el uno al otro" los Presidentes Enrique Peña Nieto y Dilma Rousseff se reunieron la semana pasada, en la primera visita que la Mandatario hace al país azteca.


Por años los países más grandes de América Latina se han enfocado a lados distintos. México tiene a EE.UU. como principal socio comercial, político y cultural; Brasil, en cambio, con ansias de rol global (en BRICS) y de liderazgo regional, miró con reticencia a México. Mientras Brasil potenciaba acuerdos cerrados como el Mercosur, los mexicanos se embarcaban en el proyecto más ambicioso de libre comercio, la Alianza del Pacífico, con Colombia, Chile y Perú.


Si los acuerdos que firmaron Peña Nieto y Rousseff en su encuentro logran frutos, el intercambio comercial debiera duplicarse en diez años (US$ 9.200 millones en 2014) y las inversiones dar un brinco. Según datos de France Presse, Brasil ha recibido US$ 23 mil millones de dólares en inversión mexicana, mientras que apenas ha invertido dos mil millones en el país del norte. Hay proyectos en carpeta para mejorar esa situación: una siderurgia en Hidalgo y un polo petroquímico en Veracruz que suman US$ 5.600 millones de inversión.


No solo la competencia por preeminencia regional mantenía alejados a ambos países. Una cuestión ideológica los separaba: los Gobiernos del Partido de los Trabajadores preferían acercarse al ALBA de Venezuela (e incorporarlo al Mercosur) que estrechar relaciones con la Alianza del Pacífico, que rechaza los aumentos de aranceles y las cortapisas al intercambio comercial. El mal desempeño económico de Brasil (cuyo PIB se estima caerá sobre 1% este año) y la crisis del Mercosur, incapaz de aunar criterios para llegar a un TLC con Europa, puede haber influido en el pragmatismo de Rousseff.


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Letra Marcha: Soldados del 73

Letra Marcha Soldados del 73

Autor: Rosabella Liniers
Compositor Gianfranco



Son hermanos los Infantes,
todas las armas y soldados del ayer
Carabineros, Marinos y Aviadores
Combatientes del 73.

Un sólo cuerpo, un sólo corazón,
noble misión, proteger a la Nación,
la frente en alto saliendo del cuartel,
los soldados del 73.

Ya dió la orden mi General,
para vencer tenemos que luchar,
no ha sido arriada jamás nuestra bandera,
orgullo eterno de nuestra libertad.

En el recuento se hace el silencio,
por los heridos, los caídos que no están,
lo lamento mi Capitán,
mi Sargento no le puede contestar.

La Patria es libre, llegó la paz,
en el desierto, el cielo, azul el mar,
ya nuestros hombres cantan victoria
Combatientes del 73

Ya dió la orden mi General,
para vencer tenemos que luchar,
no ha sido arriada jamás nuestra bandera,
orgullo eterno de nuestra libertad.

Piñera anuncia propuesta de reformas educacional y tributaria, gentileza EMOL

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