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martes, 13 de enero de 2015

Temas de presente, futuro y de defensa de las libertades…


El terrorismo del extremismo musulmán conmueve al mundo entero,
con justa razón, mientras el Gobierno de Chile se hace
cómplice del terrorismo de una ínfima  minoría del pueblo mapuche.





Sociedad,
por Adolfo Ibáñez.


Es el agrupamiento natural de las personas que por esencia están dotadas de la facultad de obrar de una manera u otra, e incluso de no obrar, lo que las hace ser responsables de sus actos. Así se forma una red humana caracterizada por la búsqueda del perfeccionamiento de cada uno y el cultivo de la verdad. En ella destaca la disposición para aceptar normas que faciliten la convivencia e impidan el daño a otros, pues prevalecen la confianza mutua y la cooperación, lo que se traduce en la comunicación y los intercambios voluntarios, tanto espirituales como materiales. Por lo mismo, deja espacio para que surjan grupos menores que apunten a objetivos más específicos.


A lo largo del tiempo se va destacando el rasgo de convivencia pacífica dentro de estos grupos, porque el conjunto de sus miembros va definiendo sus intereses y la manera de lograrlos. De este modo no obligan a nadie a aceptar ni servir objetivos ajenos. Todo esto forma un marco que posibilita y favorece el dar, como una obligación social y voluntaria. Dentro de este dar se ubica no solo la filantropía, o caridad, dicho en lenguaje religioso, sino también todas las formas que comunican, acercan y vinculan a las personas, como son los buenos modales y el desarrollo de ciertos protocolos o modos de interactuar que van decantando los tiempos en los diferentes campos de la vida: es lo que forma la cultura de las sociedades.


El opuesto a la sociedad lo configura el agrupamiento forzoso de los individuos impulsado por dirigentes confundidos algunos, o llenos de miedo, odio y mentiras otros, que abusan de la rectitud y la buena fe de la mayoría. Es decir, se llega a una colectividad marcada por el recelo de estos pocos a que sucedan cosas opuestas a sus particulares designios; por la antipatía y aversión de ellos hacia determinadas ideas y personas, unido al afán destructivo que desea el mal para ellas; y por el fingimiento o disfraz de una situación para que parezca otra muy diferente, de modo de ocultar la realidad en forma engañosa y falsa. Por este camino se aísla a la gente, se las encierra en sí mismas y se las incomunica, lo que lleva a la desconfianza mutua y a una soledad radical que marca a los grupos así afectados.


Cuando todo parece indicar que en Chile se está volviendo a los planteamientos y actitudes descalificatorias de hace cincuenta años, es importante recordar los cimientos de humanidad en los que se asienta toda sociedad que acoge con alegría a los suyos y los motiva a perfeccionar sus cualidades personales.


Triángulo en frontera norte,
por Demetrio Infante.


Una vez que la Corte Internacional de Justicia (CIJ) resolvió el litigio planteado por Perú en contra de Chile sobre la delimitación de la frontera marítima común, ambos países aceptaron la resolución e iniciaron los trámites internos para dar cumplimiento al fallo. Pese a lo anterior, Lima levantó posteriormente una sorpresiva pretensión en el sentido de que el límite terrestre se inicia en el llamado “punto concordia” y no en el hito uno. Se trata de disputar la soberanía de un territorio que tiene un tamaño similar a tres canchas de fútbol y que se conoce comúnmente como “el triángulo”.


Todo ello, pese a que la CIJ rechazó la pretensión peruana de que el límite marítimo se iniciaba en dicho punto y aceptó  la tesis chilena que aquel partía en el hito uno. Dada la claridad de la sentencia a este respecto, resulta curioso, por decir lo menos, que las autoridades del Palacio Pizarro sigan sosteniendo su posición. La tesis chilena está respaldada, además, por el artículo tercero del Tratado de 1929 que expresamente indica que los hitos acordados son el límite común. Ahora bien, la solución a esta diferencia de opinión sería que ambos países recurrieran al Presidente de Estados Unidos para que resolviera la disputa, dada la calidad de árbitro que le otorga el Tratado antes mencionado. Pero, claro, tanto Lima como Santiago saben que resultaría risible que se llame a un arbitraje internacional por una superficie tan pequeña y que aparentemente no tiene valor estratégico alguno. Entonces, ¿qué razón tiene Lima para alegar lo que sostiene? Lo que sucede es que la falta de valor estratégico es sólo relativa.


Para nadie es un  misterio que Bolivia seguirá intentando obtener una salida al Océano Pacífico y que su posibilidad más factible es que la solución sea similar a la que se planteó en 1975 con el corredor al sur de la Línea de la Concordia y con un pedazo de playa sito al norte de la ciudad de Arica. Para una negociación como esa, Chile antes de proceder a una cesión de territorio que esté situado entre la Quebrada y el Río de Camarones por el sur y la Línea de la Concordia por el norte, debe tener la anuencia del Perú. Al parecer Torre Tagle estima que la dinámica de posibles negociaciones chileno-bolivianas pueda resultar en un entendimiento total entre Santiago y La Paz, y una vez conseguido éste,  le planteen a Lima la solución como un paquete totalmente afinado, al cual Lima debería simplemente responder sí o no. Si la situación fuera la descrita, la presión internacional sobre Perú para que diera su consentimiento sería casi imposible de resistir y en la práctica se vería forzado a dar una respuesta afirmativa, perdiendo por ende su frontera con Chile, cosa que no desea.


  Sin embargo, al alegar que el triángulo antes indicado es peruano, el Palacio Pizarro demandaría ingresar desde el inicio al diálogo que tendría La Moneda con el Palacio Quemado. Esto es, no podría haber una negociación bilateral para obtener un consenso entre éste y aquella -salvo que Chile reconozca que el “triángulo” es peruano, cosa difícil de imaginar-, sin la participación inicial peruana, pues se estaría “disponiendo” de territorio que de acuerdo al Perú es suyo, por más insignificante que sea. Es decir, Lima alegaría que debe ser parte desde el comienzo de cualquiera conversación chileno-boliviana que sea parecida a la de 1975. Por ello, pienso, que Perú no insistirá cotidianamente en “sus derechos” sobre ese triángulo mientras no exista posibilidad de una conversación bilateral chileno-boliviana que de alguna manera toque el Protocolo Complementario del Tratado de 1929. En la práctica lo que busca Perú es adquirir un derecho que hoy no tiene para ser parte desde sus inicios de cualquiera tratativa bilateral que pudiera significar una modificación a su frontera sur.


Europa asesinada,
por Joaquín García Huidobro.


El asesinato del equipo de Charlie Hebdo entrará a la historia porque muestra, como pocos hechos, las contradicciones de la Europa actual. La semana pasada, muchos decían que las recientes protestas en Centroeuropa contra la islamización eran expresiones de neonazismo. Hoy, esos mismos salen ahora a la calle diciendo "Yo soy Charlie", en una apología del derecho a mofarse del Islam, como si eso no fuese xenofobia. ¿En qué quedamos? ¿Es lícito atacar al Islam de manera burlesca, pero no vale salir al espacio público para defender la identidad europea, porque el promover cosas serias transforma automáticamente a todos los manifestantes en extremistas de derecha?


Que el crimen fue espantoso, no cabe duda alguna, pero el derecho humano lesionado aquí, más que la libertad de expresión, es el derecho a la vida. La afirmación volteriana de que uno puede estar en desacuerdo con las ideas de una persona pero dar la vida por defender su derecho a expresarlas, supone que hay una idea en juego: en las caricaturas de Charlie no logro descubrir ninguna. Sólo constato el malsano placer que experimentan algunos al ofender a un grupo de gente. Es una libertad banal, que no tiene finalidad alguna.


Su caso es muy distinto al de Yoani Sánchez, la bloguera cubana que intenta informar sobre lo que realmente pasa en su país. Su trabajo permite que los cubanos sean mejores ciudadanos, y nos hace a nosotros más solidarios con la dura suerte de Cuba. Quien es impedido de oír sus palabras y las de otros como ella, ignorará la realidad. Con este asesinato perdemos a personas valiosas, y eso daña a cualquier comunidad. Pero la democracia no sufre merma si en el futuro un editor decide no publicar ese tipo de caricaturas que solo buscan destruir, y que ofenden a ese anónimo marroquí que barre las calles de París y al resto de los más pobres de esa sociedad. La autocensura se aplica a las ideas, no a la falta de ellas.


Los redactores de Charlie se defendían de esta clase de reproches diciendo que ellos no eran islamófobos, pues las mismas críticas las hacían a otros, particularmente a los cristianos. Tarde descubrieron que el caso aquí era distinto: sobre los autores de esta masacre no pesa la difícil obligación de ofrecer la otra mejilla a los ofensores; tampoco vienen ellos de una cultura que pueda caracterizarse por el sentido del humor.


Hay muertes de muy distinto tipo: algunas heroicas, como la de Juana de Arco; otras trágicas, como el asesinato de Martin Luther King; las hay inevitables, como las que vienen de una enfermedad. Pero también hay muertes absurdas, que se producen por motivos ridículos o errores previsibles, como la del turista que se acerca en exceso a un cocodrilo, aunque la comparación suene cruel.


Me temo que las muertes que hemos lamentado en estos días pertenecen a esta última clase, a las absurdas. El natural horror que debe producirnos un acto semejante no debe cegarnos a la hora de evaluar lo que realmente ha pasado. Ellos ya habían recibido amenazas, y conocían lo que había ocurrido en casos semejantes, como con las caricaturas de Mahoma en el diario Jyllands-Posten, publicadas en Dinamarca en 2005, con varios muertos a causa de las represalias, y atentados contra las Embajadas de Noruega y Dinamarca en el Medio Oriente. Es duro decirlo, pero los malogrados colaboradores de Charlie Hebdo no fueron valientes al modo de Gandhi, Liu Xiaobo, Mandela o Walesa, sino simplemente temerarios.


Si bien podemos llorar la muerte de esas personas, no resulta sensato ponerlas como ejemplo de lo más medular de la cultura europea (en este caso, su aprecio por la libertad). Yo estoy dispuesto a dar mi vida por unas pocas cosas, pero no la sacrificaría para defender el derecho de alguno a ofender gratuitamente a los musulmanes o a nadie. Entre otras razones, no creo que tal derecho exista ni muchos menos esté cubierto por la sagrada libertad de expresión.


Los manifestantes que portan letreros que dicen "Yo soy Charlie", piensan que la alternativa al terrorismo de algunos musulmanes consiste en refugiarse en una extrema banalización del ideario liberal. Me parece que es un trágico malentendido.


La gran cultura europea no está solo amenazada por unos locos extremistas que asesinan a honrados ciudadanos. Ella está afectada por dentro cuando la libertad, la dignidad, la verdad y la racionalidad, algunas de sus notas distintivas, son vaciadas de contenido. Cuando esto sucede, se pierden de vista las razones para vivir que esa cultura entregaba. Ellas sí eran superiores a las de otras culturas, y por eso eran capaces de dar razones para morir.


Conflicto en La Araucanía.


Conforme comienza la temporada de verano recrudecen los episodios de violencia en La Araucanía. Esta funesta tradición tuvo su hito más emblemático en estas mismas fechas del año antepasado, cuando un grupo de delincuentes, que pretenden representar la causa mapuche, incendiaron la propiedad de la familia Luchsinger-Mckay, asesinando a los dueños, que se encontraban al interior de ese inmueble.


Los hechos de violencia vienen desde mucho antes, y en estos últimos días han vuelto a cobrar vigencia, acaparando la atención de todo el país. Desde la restauración de la democracia, todos los Gobiernos han intentado diversas fórmulas para aplacar el conflicto en La Araucanía. La piedra angular de las estrategias que se han empleado ha sido la entrega de tierras a las comunidades mapuches. El asunto es que el problema, lejos de controlarse, ha recrudecido. La razón de ello es que no sólo se han aplicado soluciones parciales, sino que además se ha realizado un mal diagnóstico de las causas del conflicto.


Lo primero es reconocer que estamos frente a un problema multicausal. Se trata de cuestiones de tierra, pero también, de cuestiones de cultura, tradiciones y dignidad. Mientras no entendamos aquello, seguiremos mal encaminados.


Lo anterior no puede ser justificante para que personas provenientes de esa etnia se salten la Ley y cometan delitos, con indudables perjuicios para una parte de la población que tiene todo el derecho a vivir en paz. Conviene también tener claro la diferencia entre quienes empleando prácticas terroristas pasan por encima del Estado de Derecho y aquellas comunidades que ejercen su reclamo cultural y económico.


Urge que el Estado y la sociedad civil organizada busquen vías de solución para este panorama. Habrá que intentar nuevos caminos, ya que los que hasta aquí se han intentado han sido un fracaso. Los sectores políticos tienen el deber de construir un gran acuerdo, que incluya a los principales dirigentes mapuches, que se haga cargo de los derechos que aquí colisionan. Hace mucho tiempo que este tema dejó de ser una preocupación sólo para el Intendente y los Parlamentarios de la Región. Chile no puede tener un espacio de su territorio en que rige la Ley de la selva.


Perspectivas para la economía chilena.


El débil desempeño de la economía chilena durante los tres primeros trimestres de 2014 parece haberse consolidado hacia el cierre del pasado año, luego de conocido que el Indicador Mensual de Actividad Económica (Imacec) creció 1,3% en 12 meses durante noviembre de 2014. A pesar del lento desempeño de la actividad, una lectura optimista de esta cifra brinda señales de que la desaceleración podría ya haber tocado fondo, en la medida que la variación anualizada del promedio móvil trimestral del Imacec se aceleró desde 1,6% a 2% entre octubre y noviembre.


En línea con lo anterior, las autoridades han reafirmado la expectativa de recuperación económica para el presente año, basada en algunos fundamentos que favorecen el ciclo económico como las bajas tasas de interés, el mayor impulso Fiscal y la baja en el precio internacional del petróleo. En cualquier caso, los factores de riesgo son aún importantes para el potencial de recuperación, en la medida que Chile es una economía muy dependiente de la exportación de metales, y los precios de estos productos también han caído. Los analistas privados parecen reflejar esta preocupación, al prever un modesto crecimiento de 2,5% para 2015, debido a un entorno externo algo más deteriorado y condiciones locales que no respaldan cifras superiores.


La inflación anual de 2014 cerró en 4,6%, una brusca caída en relación a la medición de noviembre (5,5%). Dicha caída fue explicada casi por completo por la marcada disminución de los precios domésticos del combustible, como consecuencia de la fuerte caída en el valor internacional del petróleo. De esta forma, las medidas de inflación subyacente, que excluyen elementos más volátiles como los combustibles y alimentos, siguen mostrando expansiones mensuales positivas, lo que, en un contexto de tipo de cambio al alza y persistente preocupación sobre su traspaso a inflación, parece justificar la poca premura del Banco Central por avanzar hacia un sesgo más expansivo en su política monetaria.


2014 fue un año caracterizado por bajo crecimiento y alta inflación. La proyección 2015 sólo es sustancialmente distinta en pronosticar una mucho más baja inflación, que descansa en la fuerte caída del precio del petróleo, de la que no se espera, sin embargo, un gran cambio en materia de actividad. Ocurre que, más allá de que el menor precio del petróleo podría incluso hacer de 2015 un año de mejoramiento de términos de intercambio, ha ido permeando las expectativas empresariales la noción de que el país transita por un proceso de distanciamiento del mercado y de mayor énfasis en soluciones Estatales, difícil de acotar, con las consecuencias sobre el potencial de crecimiento que ello tiene. Con la reforma tributaria ya aprobada, un proyecto de reforma laboral que significará nuevos desincentivos a la inversión, y una reforma encaminada a Estatizar la educación ya en marcha,  el futuro de la acumulación de capital físico y humano en el país es incierto, y con ello el potencial de crecimiento de nuestra economía. De aquí que en la actual discusión las referencias al empleo, remuneraciones o actividad sean, además de cautelosas, limitadas a un horizonte de tiempo muy restringido.


Nueva versión del Congreso del Futuro.


En los próximos días tendrá lugar la cuarta versión del Congreso del Futuro, iniciativa del Senado de la República que se ha ido estableciendo como una valiosa instancia de debate político y social, que se aparta de la coyuntura nacional y se adentra en los desafíos futuros, a nivel mundial y local, con una mirada amplia desde la ciencia, las tecnologías, las humanidades y la ciudadanía.


La dinámica de la realidad actual obliga a las personas, a las organizaciones y a los países a levantar la mirada y tomar perspectiva para poder reflexionar acerca de lo que está ocurriendo, de lo que vendrá y de las encrucijadas que eso representa en cada caso. En el ámbito chileno, tener mejores interpretaciones de esa realidad y sus desafíos en temas sensibles como el energético, el ciudadano o el alimentario, por ejemplo, es vital para proyectarse bien hacia el futuro. Más aun en un mundo integrado del que Chile no puede abstraerse ni permitirse poner su mirada solo en la cotidianidad y en el debate de intereses cortoplacistas.


El Congreso del Futuro, en este sentido, es un aporte real, que se ve potenciado por el alto nivel de los panelistas que ha sido capaz de convocar desde múltiples latitudes, incluyendo también a varios referentes locales. Los temas escogidos han sido organizados en torno a cinco grandes encrucijadas, yendo de las más abstractas a las más concretas: la de la vida, la de la civilización del siglo XXI, la del planeta, la de la ciudadanía y la de la política. Esos temas van desde la inteligencia artificial hasta la desigualdad, pasando por la prolongación de la vida, la energía, el calentamiento global, los flagelos sociales, la alimentación y la Gobernabilidad futura.


Al tiempo que una instancia como esta pone la mirada en el futuro, es imposible separarla completamente del presente, en especial cuando ese presente está cargado de reformas que generan naturales inquietudes y cuestionamientos. De ahí que, muy probablemente, el panel que se propone acerca de la desigualdad será uno de los que más atención concentren, también por el hecho de que el expositor principal será el economista francés Thomas Piketty, autor del superventas "El capital en el siglo XXI". Con lo valioso que es tener a alguien de su altura, con una tesis además provocativa, la falta de un panelista que marque un contrapunto hará que desgraciadamente se desaproveche la posibilidad de un debate real y fructífero, lo que podría pasar también en otros paneles, como los de política, donde la inclusión de miradas más diversas -para futuras versiones- podría contribuir a ese mismo objetivo.


Cambios en las interpelaciones.


La Comisión de Régimen Interno de la Cámara de Diputados, aprobó una propuesta que busca modificar el sistema de interpelaciones a los Ministros de Estado, que sería votado próximamente en la sala. Con el fin de lograr que las interpelaciones sean más técnicas que políticas, se pretende que las preguntas y respuestas sean conocidas con anticipación; las primeras deberán ser entregadas con cinco días de anticipación y las segundas con 72 horas. Además, la iniciativa también incorpora la opción de que la ciudadanía, por medio de una plataforma web, pueda ser parte de la interpelación, realizando consultas al Ministro, que deberán ser enviadas también con anticipación.


Que dicha comisión haya formulado una propuesta es positivo porque, por una parte, viene a reconocer que las interpelaciones no están cumpliendo un rol efectivo, propio del debate democrático y de rendición de cuentas que es exigible a la autoridad Gubernamental, caracterizándose más bien por las habilidades que exhiben los interpelados para eludir los puntos de fondo sobre los que es requerido, y por otra, constituye un intento por rectificar al respecto.


Sin embargo, los términos de la propuesta aprobada no son apropiados y desnaturalizan el fin de la interpelación. Si las preguntas son conocidas de antemano, en el hecho se excluye la posibilidad de contrainterrogar; mientras que al conocerse las respuestas, el interpelado se podrá refugiar en el documento enviado. Se restaría así todo dinamismo a un acto de control que está previsto en la Constitución, que devendrá entonces en una mera formalidad. Por otro lado, siendo en general valorable la participación ciudadana, dar cabida a preguntas distintas a las que formula el Diputado interpelante excede lo previsto en la norma Constitucional y generará todavía mayor dispersión, desnaturalizando por completo el propósito del trámite.


Los cambios en Encuesta Bicentenario.


En su novena versión, los datos que entrega la Encuesta Bicentenario Universidad Católica-Adimark GfK permiten realizar interpretaciones que revelan ciertas tendencias y ciclos que ha experimentado la sociedad chilena en casi una década. Se trata de un período en el cual se han producido importantes cambios políticos que han derivado en diagnósticos -a ratos apresurados- en cuanto a la necesidad de revisión y acomodo para responder a ciertas transformaciones sociales.


Con todo, uno de los aspectos que más llaman la atención se refiere a que si bien algunos resultados denotan una tendencia lineal de cambio, otros reflejan comportamientos cíclicos que podrían obedecer a percepciones temporales, más que a cambios drásticos.


En efecto, en los datos referidos a la factibilidad que tiene el país de alcanzar ciertas metas en un plazo de 10 años se lee un evidente pesimismo entre los años 2011 y 2012, comparado con el período previo, pero desde el 2013 se observa un mayor grado de optimismo. Particularmente notorio es este vuelco en la variable que se refiere a la percepción relacionada con la posibilidad de resolver el problema de la calidad de la educación. En 2006, el 68 por ciento creía que se lograría, pero en 2012 ese porcentaje bajó al 43 por ciento, subiendo al 50 por ciento este año. Este comportamiento de la opinión pública se repite también en aquellas preguntas referidas a las oportunidades de movilidad social. Un dato revelador es que el 52 por ciento de los consultados creía -en 2006- en la posibilidad de que un joven inteligente pero sin recursos podría entrar a una universidad, cifra que cae al 36 por ciento en 2012, año de grandes movilizaciones sociales, para luego recuperarse y llegar al 53 por ciento este año.


Junto con lo anterior, la Encuesta Bicentenario ha evidenciado además ciertas tendencias lineales, como la creciente percepción de que existe un gran conflicto entre los mapuches y el Estado chileno, que en estos años se ha elevado del 44 por ciento a más del 80 por ciento, a pesar de que en otros ámbitos la percepción de conflictividad ha caído.


Igualmente sostenida es la tendencia al alza observada en materia de las relaciones exteriores, donde se manifiesta una percepción de excepcionalidad del país con marcados ingredientes de patriotismo. Ello se expresa, por una parte, en una preferencia por una política exterior autónoma y no de bloque respecto de los países latinoamericanos, como también en un creciente rechazo al otorgamiento de cualquier beneficio o concesión a Bolivia.


A casi una década del Bicentenario, este estudio permite observar detenidamente el comportamiento de la sociedad chilena, la que si bien ha experimentado cambios -como se observa, por ejemplo, en ciertos temas valóricos-, en otros ámbitos registra percepciones que más bien responden a ciclos marcados por una visión de mayor o menor optimismo frente a la coyuntura que a supuestos anhelos por cambiar drásticamente de rumbo.


Remezón a Europa.


Los hermanos Cherif y Said Kouachi, autores del ataque en París, crecieron en un orfanato francés. Sus padres, inmigrantes argelinos, murieron cuando ellos eran niños. Fueron desde temprano jóvenes problema. Iban a la mezquita, pero no eran religiosos, hasta que conocieron al predicador salafista Farid Benyettou, quien reclutaba jóvenes para ir a pelear contra los norteamericanos en Irak. El mensaje radical de ese líder espiritual les calzó como anillo al dedo para expresar su resentimiento contra la sociedad francesa y occidental en general. Encontraron una identidad religiosa que superpusieron a su nacionalidad francesa y creyeron que la yihad sería una salida para sus frustraciones. Historias como la de ellos están detrás de muchos de los más de mil combatientes europeos en Siria e Irak, y de ataques terroristas en Europa. Un número mínimo si se toma en cuenta que hay unos 20 millones de musulmanes en Europa.


Los inmigrantes, en general, son esforzados trabajadores que han llegado a su nuevo país en busca de una mejor vida. Muchos de ellos han huido de una nación en guerra o con régimen opresivo, por lo que agradecen cualquier oportunidad para salir adelante con sus familias. El problema surge, en muchos casos, con las siguientes generaciones, pues ellos se sienten muchas veces discriminados y sufren la dualidad de la cultura de la casa y la enseñanza en la escuela. Pocos se rebelan y toman las armas, la mayoría se asimila, pero en todos ellos existe cierta falta de apego a la cultura local, dañina para lograr la integración, y que se agrava cuando hay sectores sociales que rechazan a los extranjeros.


Crudas cifras de percepción sobre los inmigrantes.


Hay más de 33 millones de inmigrantes en la Unión Europea, de los que 20,4 millones son residentes nacidos fuera de ella. Una encuesta del Centro de Investigaciones Pew, con sede en Washington, realizada en mayo pasado, justo antes de las elecciones europeas, muestra que el sentimiento contrario a los inmigrantes es alto, y ha ido creciendo. Partidos como el Frente Nacional (Francia), el UKIP (Gran Bretaña) y Alternativa para Alemania son exponentes de esa tendencia, y obtuvieron buenos resultados en esos comicios. Según ese estudio, en Grecia el 86% de los encuestados quiere limitar la inmigración, en Italia llega al 80%, en Francia y Gran Bretaña a casi el 60%, mientras que en España es el 47% y en Alemania el 44%. Se esgrimen razones económicas, pero también la pérdida de valores nacionales y el aumento de la criminalidad. (En Italia, el rechazo a los gitanos de Rumania, por ejemplo, es tanto como a los musulmanes.)


Estas cifras se explican en parte porque los encuestados creen que los inmigrantes son una carga para la economía, a pesar de que hay estudios, como uno reciente de la OCDE, que dicen que el extranjero causa, en general, un impacto positivo en las finanzas públicas, porque mayoritariamente son jóvenes que producen más de lo que requieren como ayuda del Estado en salud y pensiones, aunque más en educación, porque están en edad de tener hijos escolares. En Alemania y en Francia, sin embargo, donde la llegada de inmigrantes es más antigua, el aumento en el monto de las pensiones es más significativo.


Los datos del Pew son elocuentes: quienes ven a los inmigrantes como "una carga, porque toman los trabajos y los beneficios sociales" representan el 69% en Italia, el 52% en Francia, el 29% en Alemania, el 46% en España, el 37% en Gran Bretaña y el 70% en Grecia.


En cuanto a los musulmanes, el Pew revela una diferencia palpable entre países: en Alemania, el 33% tiene "una visión desfavorable de los musulmanes"; en Francia son el 27%; en Italia el 63%; en Grecia el 53%; en España el 46% y en Gran Bretaña el 26%. Es curioso que los países con menos proporción de población musulmana tengan una peor visión de ellos. En Italia, por ejemplo, los musulmanes son apenas el 1,5% de la población (con menos de un millón de personas), mientras que en Francia, donde el 9,6% (6,36 millones) profesa esa religión, el rechazo es menor. Aun así, es entre los franceses que el auge de los movimientos contrarios a los inmigrantes ha sido más visible, y el descontento de quienes se sienten discriminados y excluidos ha causado graves disturbios sociales.


La otra cara de los inmigrantes: el "gásfiter polaco".


A partir de 2004, los ciudadanos de los países miembros de la Unión Europea ganaron el derecho de circular, vivir y trabajar libremente en cualquiera de ellos. Esa disposición disparó el movimiento de personas por todo el territorio de la UE, con trabajadores de los ex países comunistas dispuestos a todo por laborar en el sector occidental. El arquetipo más conocido es el "gásfiter polaco", o "el buen trabajador polaco", objeto de múltiples bromas y sátiras, especialmente en Inglaterra.


A pesar de que muchos ven en estos inmigrantes aspectos positivos -hacen bien los trabajos que ellos no quieren hacer, con salarios bajos-, varios Gobiernos endurecieron medidas para evitar las llegadas masivas. No han podido endurecerlas todo lo que hubieran querido, porque sería contrario a las Leyes europeas de no discriminación y libertad de movimiento. Se ha impuesto en la UE el concepto de "migración circular", esos trabajadores que van por temporadas y vuelven a sus países de origen después de un tiempo o tras jubilar.


Con la estimación de que a mitad del siglo XXI la fuerza laboral nacida en la UE disminuirá en 44 millones de personas y que los trabajadores calificados serán escasos, se comprende la preocupación de los europeos por solucionar un problema que si no enfrentan hoy, explotará en su cara en el futuro. Un problema que va más allá del terrorismo islámico, pero que lo ha puesto en el tapete.
 

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Imagenes de un recuerdo siniestro

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Letra Marcha: Soldados del 73

Letra Marcha Soldados del 73

Autor: Rosabella Liniers
Compositor Gianfranco



Son hermanos los Infantes,
todas las armas y soldados del ayer
Carabineros, Marinos y Aviadores
Combatientes del 73.

Un sólo cuerpo, un sólo corazón,
noble misión, proteger a la Nación,
la frente en alto saliendo del cuartel,
los soldados del 73.

Ya dió la orden mi General,
para vencer tenemos que luchar,
no ha sido arriada jamás nuestra bandera,
orgullo eterno de nuestra libertad.

En el recuento se hace el silencio,
por los heridos, los caídos que no están,
lo lamento mi Capitán,
mi Sargento no le puede contestar.

La Patria es libre, llegó la paz,
en el desierto, el cielo, azul el mar,
ya nuestros hombres cantan victoria
Combatientes del 73

Ya dió la orden mi General,
para vencer tenemos que luchar,
no ha sido arriada jamás nuestra bandera,
orgullo eterno de nuestra libertad.

Piñera anuncia propuesta de reformas educacional y tributaria, gentileza EMOL

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