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sábado, 28 de diciembre de 2013

Temas para las meditaciones del fin de semana...
















Un balance optimista,
por Jorge Edwards.


El año 2013 termina con signos anunciadores de renovación. Así me parece, al menos, y por eso me permito recibir el año 2014 con moderado optimismo, con mirada atenta y algo curiosa. Son gérmenes de novedades, y habrá que ver y esperar.


Alguien me dice que el nuevo Papa es populista, pero pienso que una definición así puede ser demasiado reductora y simplificadora. El Papa Francisco ha introducido en la Iglesia un aire fresco, un espíritu más natural, más abierto, y ha tenido una respuesta impresionante. Eso demuestra que había mucha gente frustrada, insatisfecha, que no conseguía expresarse, y que esa gente encuentra ahora una alegría, incluso un sentido del humor, que antes no se daban por ningún lado. “¡Buenos días, Santo Padre!”, exclama uno de los Cardenales al verlo entrar a una sala donde sirven desayuno, y el Papa responde: “¡Buenos días, Santo Hijo!” No está mal. Es la solemnidad aminorada, puesta en una discreta tela de juicio. Yo me acuerdo de los años en que el llamado socialismo real parecía triunfar en la mitad del mundo. En cada documento oficial de Corea del Norte, los títulos de Kim Il-sung ocupaban páginas enteras. Un poeta venezolano, de antigua militancia comunista, se permitió eliminar algunos, para aligerar un poco el estilo, digamos, para economizar papel y tinta, y fue a parar a una cárcel del pueblo. ¡Por irreverente! Parece mentira, pero tengo el recuerdo vivo de Miguel Otero Silva haciendo gestiones para sacar a ese pobre poeta despistado de una cárcel norcoreana.


La respuesta del Papa Francisco, recibida con una carcajada general, va en el camino de aligerar las hojarascas, las pesadeces rituales, de los lenguajes consagrados. Por ahí comienzan muchas cosas, aun cuando muchas suelen quedarse atascadas. El Papa sale después de los edificios del Vaticano, saluda en la calle a una pareja de payasos profesionales y se coloca, después del saludo, una de las narices postizas de color rojo que usan los del circo. El gesto, natural, amistoso, de buen humor, no resulta en absoluto ridículo. Y nuestro personaje muestra, de paso, simpatía por dos profesionales de la risa, de la diversión, del recreo de los niños. En buenas cuentas, no está mal, y si en alguna oportunidad, con espíritu de delación interesada, me acusaron de agente de la CIA, espero que ahora no me acusen de propagandista del Vaticano. La izquierda chilena suele ser aficionada a la descalificación, casi siempre envidiosa, a la acusación en público, y si quieren conocer ustedes mi opinión particular, la derecha, desde el extremo opuesto, comparte plenamente esas malas costumbres. En otras palabras, la tendencia es general y temo que transversal. Durante buena parte de mi vida fui agente de la CIA para algunos y agente del Kremlin para otros. Como escribió André Gide, uno suele ser el comunista de alguien y el fascista de algún otro.


En la vieja Rusia noto también signos de juventud. Aunque Mikhail Jodorkovski haya sido en sus comienzos un traficante vulgar, si bien uno de endiablado talento financiero, la persecución política y la cárcel lo convirtieron en una persona bastante más interesante. Ahora, a sus cincuenta y tantos años, declara que no se interesa para nada en la política ni en los negocios. Sólo quiere ayudar a los demás presos políticos de su país. Y su estado de situación se lo permite perfectamente. Entretanto, una de las Pussy Riot sale de la cárcel y hace con los dedos, sonriente, el signo de la victoria. Algo sucede en el viejo imperio, aunque no parezca mucho. Jodorkovski, las Pussy Riot, pueden ser personajes de una página de Dostoievski o de Anton Chéjov. Los hombres del poder actual, más grises, más cuadrados, no nos traen tan buenos recuerdos y no sé si podrían figurar en la buena literatura. Claro está, puede que las chicas que bailaron, cantaron y se burlaron del orden existente en una ceremonia religiosa, sean herederas parciales, probablemente sin saberlo, de sus antepasados nihilistas del siglo XIX. Conviene ponerlas sobre aviso, puesto que esos antepasados, partidarios del ¡Viva la muerte!, no eran personas recomendables.


A propósito de lo viejo y de lo nuevo en Rusia, recuerdo ahora una conversación con el poeta soviético Simeón Kirsanov, que llegaba de visita desde su tierra y se reunía con su amigo y colega Pablo Neruda. Kirsanov, que pertenecía a la vieja escuela, que había conocido a Vladimir Maiakoski, nos dijo en una oportunidad que los carteles de la joven revolución chilena, la que se anunciaba a fines de la década de los sesenta, le recordaban los del comienzo de la revolución rusa, mal pintados, de formas irregulares, con las letras chorreadas. Después, en los años de Stalin, brotaron por todos lados las fábricas de carteles, con sus leyendas mil veces repetidas, pero diseñadas a la perfección, y los talleres donde se fundían estatuas de Lenin, de José Stalin, de los demás dirigentes, siempre que no cayeran en desgracia, al por mayor. Esos carteles bien diseñados, fabricados en serie, habían marcado el final de la espontaneidad de los primeros años, el comienzo de la masificación y del autoritarismo. Ahora ocurren cosas en el interior de las grandes instituciones y no sabemos qué camino van a seguir. Pero los primeros anuncios no son males. Parecen indicar que los cambios de hoy, las novedades de este final de año, tienen alguna relación con el espíritu, con la apertura a la gente, con la mirada no contaminada, o descontaminada por el dolor. En consecuencia, mantengo mi balance optimista y cruzo los dedos. Aunque las razones para el pesimismo tampoco falten.


Voto voluntario: sincerar el debate,
por Jorge Ramírez.


Un interesante debate se ha originado respecto de las consecuencias del voto voluntario. Algunas justificadas y otras no. Veamos algunas de las críticas y nociones que han quedado instaladas en el debate público.


Los críticos al voto voluntario tienen razón cuando cuestionan la sobregeneración de expectativas de los impulsores de la reforma a la hora de anunciar un aumento en los niveles de participación. El incremento de la abstención es un proceso natural en prácticamente la totalidad de países que transitan desde sistemas de votación obligatoria a voluntaria (ver el caso de Italia, Holanda o Suiza, por ejemplo), mientras que los casos donde la participación ha aumentado con voto voluntario son más bien la excepción a la regla, como Venezuela, marcado fuertemente por la presencia de un estilo de hacer política populista, clientelista y por la exacerbación de las tensiones políticas al interior de dicho país.


Un argumento cuestionable de los críticos del voto voluntario es la argumentación en clave consecuencialista que estructuran a partir de la pregunta si votan más los ricos que los pobres. La evidencia internacional sugiere que sí, no obstante lo anterior, aquello no implica necesariamente que el patrón se repita para Chile. Ese ha sido quizás el principal error de quienes insisten en que a partir de las elecciones Municipales y Presidenciales de primera y segunda vuelta se ha originado un sesgo de clase en la participación electoral con sufragio voluntario.


Si se trabaja con las variables que la literatura valida como determinantes de la votación, como son el tamaño de la unidad electoral, el nivel educacional, el ingreso autónomo, la ruralidad, etc., y empleando técnicas estadísticas ad hoc, la variable ingreso no aparece con un efecto estadísticamente significativo en el conjunto de Comunas, controlado por todas las variables mencionadas. Cuestión distinta es si sólo miramos la Región Metropolitana, donde efectivamente sí hay un efecto estadísticamente significativo del ingreso en la participación. Indagar en estas diferencias entre la capital y Regiones es, sin lugar a dudas, un desafío relevante para las futuras investigaciones en ciencias sociales. Pero extraer conclusiones sólo a partir de un conjunto de Comunas de la zona metropolitana, aunque en éstas se concentre buena parte de la población, no parece correcto desde el punto de vista metodológico. ¿O acaso cuando calculamos el coeficiente de Gini de distribución del ingreso lo hacemos sólo para las Comunas de la Región Metropolitana? Y así con una serie de otras cifras. Al respecto, vale la pena recordar el aforismo de que Santiago no es Chile.


Entonces, lo único que queda es tratar de incentivar el voto, para lo cual hay dos vías. La promoción y la coacción. Si promovemos el voto mediante un diseño inteligente es probable que se pueda despertar un interés cívico auténtico (informado y responsable). El camino corto y efectista es imponer una multa y volver a la obligatoriedad del voto. El resultado de lo anterior no es difícil de pronosticar: una exacerbación de la desafección cualitativa, quizás en estado oculto, pero que tarde o temprano terminará erosionando aún más nuestras instituciones democráticas.


Un gran desafío para la derecha.


En los días siguientes a la derrota electoral de la centroderecha, algunas declaraciones moderadas parecieron alejar el riesgo de una “noche de los cuchillos largos” en el balance, necesariamente duro, de lo ocurrido. Pero las fuertes acusaciones de Andrés Allamand del sábado último —que señalaron como principales responsables al Presidente Piñera y su Gobierno— originaron una escalada de críticas mutuas entre actores destacados del sector que aún continúa y que abarca sobre todo a las distintas tendencias internas de Renovación Nacional, incluyendo a los Ministros “piñeristas” de ese partido. Mientras ellos, el propio Mandatario y varios Diputados rechazan esa conducta e imputan deslealtad, otros dirigentes de esa tienda (y la mesa) la respaldan, y no faltan quienes ven en la polémica el anticipo de una pugna futura por la muy lejana candidatura Presidencial de 2017.


Si bien en la UDI la discusión ha sido más prudente y los jóvenes impulsores de Evópoli la consideran estéril y se alejan de ella, el indudable liderazgo del Senador recién electo en su colectividad convierte el tema en un elemento clave para las definiciones que habrán de producirse en el sector y que se están traduciendo ya en renuncias a RN y hasta en intentos de crear un nuevo referente liberal.


 En lo que se ha dicho a partir de los cuatro cargos de Allamand al Gobierno (falta de atención al debate de ideas en la sociedad; menosprecio al rol de los partidos; desprestigio de la forma de Gobernar por la grandilocuencia y la “letra chica” de los anuncios; y expectativas insatisfechas, en especial en materia de delincuencia) hay mucho de verdad, pero también responsabilidades compartidas en los partidos por varios que se las enrostran, así como una actitud endurecida del mismo Senador que —pese a insistir en que sus críticas no son personales, sino políticas— dificulta las posibilidades unitarias y aumenta la visión conflictiva de la clase política que tiene el ciudadano. Se confirma en todo esto el error de que los partidos sólo se tomen en cuenta a sí mismos y sus figuras, y que prescindan del electorado (cada vez menos dócil) que suele seguirlos, pero se echa de menos un análisis frío, sereno y de mayor altura.


 La revisión que debe emprender la centroderecha comprenderá, por cierto, los recientes cambios sociales, incluyendo las condiciones de vida y demandas de los sectores medios, el auge de las tendencias liberales, y el escepticismo, autonomía y ausentismo de ese millón y medio de votantes que perdió en el camino (y de los demás millones que se abstienen). Pero, asimismo, los valores comunes y la estructura de una nueva coalición más amplia y variada, que los defienda respetando las legítimas diferencias, como supo hacerlo la Concertación. Si hoy en RN la directiva se esfuerza en evitar deserciones, quizás en el futuro la actual Alianza deba contar con más colectividades, pero el acuerdo entre ellas sería tanto una exigencia si aspira a hacer una próxima oposición eficaz y a la vez propositiva, como la base de la solidez que requiere la eventual reconquista del poder. Ya se están elaborando propuestas en los distintos grupos y partidos, y en enero, la UDI (el día 10) y RN (el 18) tendrán sus respectivos consejos definitorios, al igual que los habrá en la Nueva Mayoría. Será la ocasión de aclarar posiciones internas y alianzas, elegir liderazgos, superar conflictos y decidir estrategias, y sobre todo de fortalecer sus centros de estudios, algunos ya influyentes, y reparar así el escaso interés por el mundo de las ideas que la llevó a perder el norte de sus convicciones y reemplazarlo a veces por ofertones.


 En el feliz paréntesis del triunfo se insinúan algunos propósitos. Ignacio Walker intenta acotar las reformas a la Constitución, pero recibe un rápido rechazo de sus propios Parlamentarios. El PC, por su parte, le reprocha que quiera entregar su elaboración “a la élite” y pretenda ejercer un “control de calidad democrática”. Ello, a pesar de su aceptación final (en aras del “bien superior” de cumplir el programa de Bachelet), de lo que en realidad es una coalición política con el comunismo, aunque Walker insista en llamarla sólo alianza electoral. Paralelamente, otro miembro del Comité Central del PC, Juan Andrés Lagos, dice que no cree que en Cuba se violen los derechos humanos y el líder del PS, Osvaldo Andrade, pide al PC y a la DC que “aclaren sus cuitas” y no compliquen al resto de la coalición con sus diferencias. En el mismo PS, por lo demás, el sector de la renovación —robustecido con dos nuevos Senadores— se reunirá en vistas a “modernizar” el partido, lo que podría involucrar una crítica al eje PS-DC y un eventual reemplazo de la directiva que Preside el Diputado Andrade.


 Es notorio el desarrollo del movimiento anarquista y los grupos de izquierda más radicalizados, que han logrado encabezar las directivas en ocho de nueve federaciones universitarias, incluida la FECh, y con ello la mesa ejecutiva de la respectiva confederación. Este sector se declara distante de la Nueva Mayoría e incluso del Partido Comunista y de los Diputados surgidos del movimiento estudiantil, y probablemente extremará sus demandas y las extenderá a otras materias, como la salud. Si bien la naturaleza del anarquismo dificulta un mando central, tales grupos antisistema poseen vínculos con pobladores y sindicatos, como el de los trabajadores portuarios, y en algunos aspectos agudizan su postura insurreccional o llegan a identificarse, en el caso del que se impuso en la UMCE (el ex Pedagógico), con el sistema político de Corea del Norte en forma bastante más abierta que la que se ha reprochado al PC chileno. Por lo mismo, cabe suponer que de allí surja una fuerte presión opositora al próximo Gobierno a partir de las conocidas movilizaciones callejeras.


¿Qué hacer con la abstención?


Múltiples voces de alarma se han levantado en todos los sectores frente a las cifras de abstención en las elecciones Presidenciales. Cuando se dio paso al sistema de inscripción automática y voto voluntario, no se asumió que, lejos de mejorar la participación, como se prometió, solo el 49% de los chilenos con derecho a voto asistiría a las urnas en la primera vuelta, y el 42% lo haría en la segunda. Ahora, ante esto, incluso han tomado nueva fuerza en el discurso público los planteamientos de quienes propugnan volver al sufragio obligatorio.


Los argumentos a favor de un sistema u otro son poderosos. En lo sustancial, el voto obligatorio es visto como un deber cívico básico en una democracia, que refuerza la idea de pertenencia a una comunidad y el compromiso con esta. Por su parte, el voto voluntario pone el peso en la libertad y en la responsabilidad individual de cada ciudadano frente al devenir de su país.


¿Qué tan alarmantes son los niveles de abstención vistos en Chile desde la instauración del voto voluntario? Si se los compara con lo que ocurre en Europa, se trata de cifras preocupantes, pues la participación en la mayoría de esos países se empina por sobre el 60% -con la notable excepción de Suiza, una de las democracias más estables del mundo, donde llega solo al 40%-. Pero si se mira a EE.UU. o Colombia, donde las tasas de participación se mueven en torno al 50%, la realidad chilena no resulta muy distinta. Hasta se podría decir, como lo ha sostenido el Gobierno, que la participación real en Chile se acerca al 60%, pues corresponde considerar el llamado "padrón depurado", que excluye a quienes de hecho no están en situación de votar, como por ejemplo los chilenos en el extranjero. Y a eso se agrega la percepción de que los últimos comicios difícilmente hubieran podido estimarse competitivos (elemento crucial en motivar la participación electoral, según todos los estudios), dado el amplísimo favoritismo de que gozaba Michelle Bachelet.


Pero, más allá de interpretaciones y análisis numéricos, evidentemente sería deseable aumentar la tasa de participación electoral. No parece realista, sin embargo, volver en el corto plazo al sufragio obligatorio. Pese a las buenas razones que asisten a los que lo defienden, muy probablemente ese camino sería resistido por una ciudadanía que mira con distancia al mundo político y que siente estar ejerciendo sus libertades al decidir no votar.


En cambio, han surgido variadas ideas para incentivar la participación, muchas de ellas tomadas de la experiencia de otros países. Se ha hablado de garantizar transporte público gratis el día de la elección, revisar el padrón y reasignar a las personas a los lugares de votación más cercanos a sus domicilios, reincorporar la educación cívica como materia obligatoria en la malla curricular escolar, reforzar las campañas comunicacionales, permitir que las personas puedan anticipar su opción de voto hasta dos semanas antes del día de los comicios, instaurar el sufragio electrónico para extranjeros, o dar a quienes votan un puntaje extraordinario en los procesos de postulación al subsidio habitacional o a las becas para la educación superior.


Más allá de la dudosa Constitucionalidad de algunas de tales propuestas, varias de tales medidas podrían adoptarse en forma aislada y administrativamente, pero esta no parece una buena opción. Lo que procede es enfrentar el tema con una mirada integral. Eso supone pensar y debatir un conjunto serio de iniciativas en la dirección deseada, que tenga una consagración legal y cuya discusión involucre a todos los sectores políticos.


Capitalización de Codelco.


El Gobierno ha anunciado que sumará mil millones de dólares adicionales para capitalizar a Codelco. Con ello serán 3.200 millones los aportes de capital realizados por la administración Piñera, suma superior a la que destinaron Gobiernos anteriores.


Estos recursos permitirán mejorar los índices financieros de la empresa y, como consecuencia, le permitirán mejorar su acceso a financiamiento bancario. Para el período 2013-2017, ella tiene en carpeta proyectos potenciales por 24 mil millones de dólares. Casi 60% de esta inversión sería de carácter estructural, es decir, corresponde a proyectos que amplían o hacen viables yacimientos y producciones tradicionales.


Diversos grupos -incluidos los trabajadores de la compañía- han cuestionado que los sucesivos Gobiernos no capitalicen una fracción mayor de sus utilidades, para expandir su tamaño y aumentar su participación en la producción nacional. Sin embargo, hay dos contraargumentos para una política de elevada reinversión de las utilidades. Por una parte, el Estado debe decidir entre distintos proyectos e, idealmente, priorizarlos según su rentabilidad social, y no es evidente que invertir en Codelco sea necesariamente la opción más atractiva entre muchas otras. Es fácilmente imaginable que los beneficios de invertir esos recursos en el combate contra la pobreza, en educación o en salud pueden ser muy superiores a los que podrían obtenerse de destinar los mismos a la cuprera Estatal.


Por otra, estas inversiones son riesgosas, y para las autoridades Gubernamentales es muy difícil evaluar su conveniencia. Por cierto, ayuda un directorio profesional como el de Codelco en la actualidad, pero aun así las asimetrías son importantes y no hay indicadores claros que ilustren las decisiones de las autoridades. Uno de los problemas que ha tenido esta compañía son los elevados costos de producción. Hay diversas razones para esto -también se han elevado para otras empresas-, pero para las autoridades de Gobierno es muy difícil conocer con exactitud las causas y evaluar la evolución de estos costos. En alguna medida, ellos están influidos precisamente por el carácter de Codelco, cuyos problemas suelen tener repercusiones políticas. Los verdaderos costos de producción son una de tantas asimetrías que enfrentan las autoridades.


Es posible que esta comprensible actitud de las autoridades produzca una inversión inferior a la óptima para una entidad de estas características. Diversos países han buscado maneras de evitar esto. La más tradicional es abrirla a capitales privados. Ha ocurrido así en Brasil y Colombia, y, más recientemente, México y Perú han avanzado en este camino. Las ventajas son importantes. Desde luego, se transarían sus acciones y habría una evaluación de mercado de su gestión que se reflejaría en el precio de ellas. Eso ayudaría a reducir significativamente las asimetrías actuales entre el "dueño" y los ejecutivos.


Además, el Estado, al no ser el único dueño, no tendría la responsabilidad de ser el único aportante de capital. Podría, por cierto, mantener opciones preferentes en esta dimensión. Es más, en ocasiones el Estado chileno podría decidir no aportar y reducir su participación en Codelco, y en otras ser el principal aportante y recuperar participación en ella. Y una ventaja adicional de este camino es que obliga a terminar con el gravamen de 10% de las ventas, en beneficio de las compras de sistemas de armas. Esos recursos quedarían disponibles para evaluar su mejor uso posible.


Fijación de cargos de acceso.

Está próximo a finalizar el largo proceso de fijación de los cargos de acceso en telefonía móvil. La autoridad pretende bajarlos a valores mucho menores que los actuales, y parece estar consiguiendo su objetivo: como resultado de dicho proceso, no deberían ser superiores a los que propone la empresa Claro, ni inferiores a los de la Subsecretaría de Telecomunicaciones; esto es, deberían terminar en un rango entre los $13 y los $18 por minuto, a diferencia de los $64 que se cobran actualmente.


Esta drástica caída es rechazada por las dos mayores firmas del sector, que desearían valores que más que duplican los propuestos por la Subsecretaría. Además, esta espera que los cargos sigan cayendo durante el período tarifario, llegando al quinto año a un valor de $4,7 por minuto.


Por existir un mercado de telefonía móvil competitivo, la fijación de tarifas se limita a determinar los cargos de acceso, es decir, lo que cobra una empresa por recibir una llamada que se origina en la red de otra. Este valor debe ser regulado, porque cada empresa es una monopolista en el acceso a sus propios clientes. El proceso regulatorio se rige por el principio de minimizar los costos de largo plazo de proveer el servicio, pero en el pasado ha sido favorable a las empresas, que han conseguido cargos de acceso que parecen haber sido superiores a los costos de la prestación.


Para las grandes compañías, la ventaja de tener tales cargos de acceso elevados no radica en los ingresos que generan -pese a ser considerables-, sino en que así se reduce la competencia en el sector. Cuando los costos de acceso son mayores que los costos de proveer el servicio, las empresas pueden promover planes con llamadas de bajo costo en el interior de sus redes (innet) y alto cuando se llama a teléfonos pertenecientes a otras firmas (offnet). Esto eleva los costos de cambio de los clientes. A su vez, las empresas pequeñas quedan en desventaja, pues casi todas las llamadas de sus usuarios son a las redes de otras firmas, por lo que sus planes con bajos cobros por llamadas innet tienen poco valor para sus clientes. Por eso, las compañías que acaban de ingresar al mercado piden que los cargos de acceso sean aún más bajos que lo que plantea la Subtel. Y es también el motivo por el cual el Tribunal de la Libre Competencia ordenó que en 2014 se eliminaran las diferencias en el precio de llamadas onnet y offnet.


A medida que los reguladores han advertido el efecto anticompetitivo de los altos cargos de acceso, estos han caído en muchos países. En Chile, los valores propuestos por la Subsecretaría están en el rango usual de la OCDE. Las principales empresas del sector, que son las que se verían más afectadas por las nuevas tarifas, sostienen que la reducción dejará a clientes de bajos ingresos sin acceso a la telefonía. Estos hacen pocas llamadas, y solo resultan atractivos para las compañías por los ingresos que generan al recibir llamadas de otras redes. La Subsecretaría responde que, con una cobertura de telefonía móvil de 140% en el país, el tema del acceso no parece urgente. En cambio, la inyección de más competencia al sistema debería compensar los efectos negativos. Además, a futuro, la mayor parte de los ingresos de las empresas de telefonía provendrán de la transmisión de datos para teléfonos inteligentes, que no son afectados por la fijación tarifaria de cargos de acceso.


Así, todo indica que la Subsecretaría logrará su objetivo de aumentar la competencia en la telefonía móvil, lo que debería reducir sustancialmente las tarifas para los clientes. Además, los menores cargos de acceso mejorarán también la situación competitiva de la telefonía fija, que podrá llamar a teléfonos móviles sin pagar montos excesivos. El éxito en este proceso terminaría de configurar un positivo balance para la gestión de la Subsecretaría sectorial durante este Gobierno.


Puente Chacao y vigencia de las concesiones a privados.

La adjudicación de la construcción del puente Chacao a un consorcio multinacional ha generado debate no sólo en relación con la conveniencia de ejecutar una obra de esta envergadura en la Región, sino también en torno a la vigencia del modelo de concesiones a privados como mecanismo para avanzar en el desarrollo de la infraestructura pública.


Lo anterior, porque la autoridad optó por llevar adelante este monumental puente que, con sus 2,7 kilómetros de longitud, unirá el territorio continental con la Isla Grande de Chiloé, mediante obra pública, limitando la inversión a los US$ 720 millones requeridos por OAS, Hyundai, Systra y Aas-Jakobsen para adjudicarse la propuesta.


Considerando que el proyecto inicial del puente implicaba más de US$ 860 millones de inversión sobre la base de una concesión a privados, algunos sectores han planteado sus dudas respecto de los altos costos que demandaría una obra de similares características, pero desarrollada como iniciativa pública y no como concesionada. Advierten que una diferencia en torno al 30% dejaría en evidencia la menor competitividad de la segunda opción. Una comparación de esta naturaleza corre el riesgo de configurarse sobre supuestos erróneos. Para comenzar, la disminución del monto requerido en el marco de la evaluación del puente estuvo acompañada de menores exigencias, como la reducción del ancho de la obra y la exclusión de los accesos, lo que permitió llegar al monto de inversión presupuestado, todo lo cual posibilitó, a su vez, alcanzar una tasa interna de retorno que apenas bordeó el 6% de TIR que se exige como mínimo en la actualidad a un proyecto para ser considerado socialmente rentable.


Asimismo, ambas opciones -puente concesionado u obra pública- surgieron en momentos distintos, con costos de insumos y alternativas de financiamiento diferentes. La obra finalmente licitada tampoco incorpora el costo de mantenimiento, fundamental en una iniciativa de estas proporciones, y que -según se ha informado- podría ser finalmente entregado en concesión a privados. Este aspecto también incidirá en el impacto social del puente, así como en el tráfico proyectado en la evaluación social que efectuaron las autoridades en su momento.


Considerando estas diferencias, no parece razonable recurrir al Proyecto Puente Chacao como ejemplo para descalificar el aporte de las obras desarrolladas mediante concesión a privados. Por el contrario, se trata de un sistema que permitió al país avanzar de manera drástica en la atracción de inversiones fundamentales para ampliar y renovar la infraestructura requerida por el país para su crecimiento económico. La forma como se ha desarrollado este proyecto llama más bien a la reflexión sobre el sustento social y técnico que deben tener en cuenta los Gobiernos de turno al momento de privilegiar el destino de los recursos Fiscales. No porque el puente no sea necesario en el futuro ni se pongan en duda sus potenciales aportes a la conectividad local, desarrollo industrial y turístico de Chiloé e, incluso, para la imagen del país en el exterior, sino por los tiempos asociados a su consolidación como proyecto socialmente rentable, tal y como lo sugieren los estudios desarrollados previo a su licitación.


Liberaciones en Rusia.


El Gobierno ruso dispuso recientemente la liberación de un ex empresario y de dos integrantes de una banda de rock que se habían convertido en símbolos de la resistencia contra el autoritarismo en ese país, en lo que parece ser una ofensiva para mejorar su imagen de cara a la celebración de los Juegos Olímpicos de Invierno, los cuales tendrán lugar en la localidad de Sochi en febrero próximo.


El indulto otorgado a Mijaíl Jodorkovsky, el ex magnate dueño de la petrolera Yukos, que llevaba una década en prisión tras desafiar al Presidente Vladimir Putin, y la amnistía otorgada a 12 mil personas, dentro de las cuales se encontraban dos de las integrantes del grupo punk Pussy Riot (una tercera fue liberada el año pasado), detenidas desde 2012 y sentenciadas por el delito de vandalismo e incitación al odio religioso a raíz de un acto en la Catedral de Moscú, constituyen una señal inequívoca de que el Kremlin busca evitar críticas y preguntas incómodas durante la celebración de la justa deportiva. Sin embargo, resultan aún muy prematuro como para sostener que estamos en presencia de una genuina apertura por parte de un régimen que en los últimos años ha ido cerrando de manera consistente espacios de libertad a su ciudadanía.


Pese a lo anterior, la liberación de Jodorkovsky y las Pussy Riot confirma que el Gobierno ruso no es inmune a la presión internacional ni al daño que la deriva autoritaria genera en su imagen. Por lo mismo, es necesario que la comunidad internacional mantenga su condena contra los excesos del régimen. Esto, unido a la posibilidad de que la posición financiera rusa se deteriore en la medida en que los precios del petróleo y del gas   -sus principales exportaciones- caigan en los meses próximos, puede crear un ambiente propicio para las reformas en ese país.


Correspondencia destacada.


Señor Director:


Tomic y RN.


"Nadie es más grande en el partido que el partido", señalaba Radomiro Tomic en una Junta Nacional de la Democracia Cristiana.


A su vez, cuando es proclamado candidato Presidencial, señala que no hay honor más grande que un partido le puede conferir a uno de sus militantes que designarlo su candidato Presidencial. "Los Presidentes los elige el pueblo, pero los candidatos a Presidente (o Senador o Diputado) los elige el partido", agregaba. En decenas de discursos, conferencias y escritos reitera el concepto de que los servidores públicos democratacristianos se deben a Chile, pero que están en esos cargos porque el partido directa o indirectamente los puso ahí.


Yo, al menos, soy un agradecido de haber sido Senador de Renovación Nacional, siento orgullo de militar en ese partido y trataré de ser leal con él.


Ignacio Pérez Walker, ex Senador.


Señor Director:


Bien superior.


Recientemente, el Presidente de la Democracia Cristiana señaló en una entrevista que a pesar de las diferencias con el Partido Comunista, habría un bien superior que permitiría la coexistencia de ambos conglomerados en el próximo Gobierno. Dicho bien superior sería cumplir el programa de Gobierno de Michelle Bachelet.


En este contexto, cabe recordar que se trata del mismo PC que se ha negado sistemáticamente a repudiar las violaciones a los derechos humanos en Cuba; el mismo PC que por medio de una de sus más reconocidas líderes ha validado la vía armada como medio de acción política y el mismo PC que pone en el centro de la sociedad al Estado y no a la persona humana. Al menos tres temas que parecen ser trascendentales para la DC, pero que su Presidente parece obviar con el argumento del “bien superior”.


La pregunta que cabe formular es si el bien superior que persigue un partido político debiera ser algo coyuntural como el cumplimiento de un programa de Gobierno, o algo trascendental como la defensa de las convicciones. Pareciera que el valor universal de los derechos humanos, de la democracia, así como poner en el centro de la sociedad a la persona humana, constituye un bien superior con más trascendencia que el cumplimiento de un programa de Gobierno.


Constanza Hube, investigadora del Programa Legislativo LyD.


Los resultados de la PSU demostraron que la educación privada es mejor y más eficiente que la Estatal.

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EMPRENDEDORES RESPONDEN A LAS MENTIRAS DEL OFICIALISMO BACHELETISTA.

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Evelyn Matthei evaluó en CNN los 3 primeros meses de Bachelet…

Impactante: Ex dirigente secundaria sería la joven encapuchada grabada por Carabineros.

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Juzgue usted si Bachelet sabía o no del maremoto... , video gentileza EMOL-

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Polémica por video de la Onemi del 27F, Bachelet niega tsunami...Gentileza EMOL.

Bachalet niega tsunami a las 8:59am del 27F
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Imagenes de un recuerdo siniestro

Marcha Soldados del 73, con imágenes

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Letra Marcha: Soldados del 73

Letra Marcha Soldados del 73

Autor: Rosabella Liniers
Compositor Gianfranco



Son hermanos los Infantes,
todas las armas y soldados del ayer
Carabineros, Marinos y Aviadores
Combatientes del 73.

Un sólo cuerpo, un sólo corazón,
noble misión, proteger a la Nación,
la frente en alto saliendo del cuartel,
los soldados del 73.

Ya dió la orden mi General,
para vencer tenemos que luchar,
no ha sido arriada jamás nuestra bandera,
orgullo eterno de nuestra libertad.

En el recuento se hace el silencio,
por los heridos, los caídos que no están,
lo lamento mi Capitán,
mi Sargento no le puede contestar.

La Patria es libre, llegó la paz,
en el desierto, el cielo, azul el mar,
ya nuestros hombres cantan victoria
Combatientes del 73

Ya dió la orden mi General,
para vencer tenemos que luchar,
no ha sido arriada jamás nuestra bandera,
orgullo eterno de nuestra libertad.

Piñera anuncia propuesta de reformas educacional y tributaria, gentileza EMOL

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