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martes, 31 de diciembre de 2013

Temas para el nuevo año....







Asamblea Constitucional: parto de los montes,
por Clara Szczaranski.


De producirse ese parto -que parece ya abandonado-, probablemente nacerá solo "un ridículo ratón", como en el decir de Horacio. Las asambleas constituyentes siguen a cambios culturales: se pactan nuevas bases de convivencia ante nuevas visiones sobre el rol del Estado y del orden político y económico.

El llamado a una AC en Chile fue táctico, eco fácil para las movilizaciones sociales; anunciar, por ejemplo, "un país de derechos y no de privilegios". Ese sería un cambio en 180º, cercano al terremoto venezolano y afines. En Chile eso no está en el pensamiento de los dirigentes y autoridades, que solo han explicitado la urgencia de un cambio procedimental: el binominal, modo de elegir representantes que frena a la mayoría.


Temo que hubo manipulación de la inocencia, demagogia, pues para cambiar el binominal basta una Ley orgánica, y si no lo hemos hecho, es porque esa Ley se frustró, tras ser aprobada en el Senado, al no reunirse los votos necesarios en la Cámara, por razones no aclaradas.


Para fundamentar una AC debiéramos debatir un temario explícito sobre temas Constitucionalmente trascendentes, como el rol del Estado o el orden público económico. Aquí y ahora eso no es posible, pues no se ha producido en nuestra sociedad un vuelco cultural reconocible, capaz de abandonar la lógica del mercado. Si interrogáramos a los dirigentes y autoridades electas, podríamos descubrir que no han pensado en un nuevo orden público económico y que no se sueñan con emigrar del libre mercado, ni de la contratación Estado-empresa, ni de la libre competencia.


No es adecuado confundir giro cultural con descontento. El primero propone, el segundo reclama o pide.


Acertadamente, pero para desconcierto de los crédulos, las promesas Constitucionales vacías de la campaña se van jibarizando y están derivando en "reformas" y, sin duda, luego devendrán en Ley orgánica para el cambio del binominal, como lo dejó establecido en 2005 el ex Presidente Lagos. Él logró incorporar 58 cambios a la Constitución, dejando 29 artículos inalterados, entre los que están, vaya caso, las bases de la institucionalidad y los derechos y deberes de las personas. Al firmar la reforma señaló: "Firmamos solemnemente la Constitución Democrática de Chile..., acorde con el espíritu de Chile, del alma permanente de Chile". Subrayó que se había puesto fin a los "enclaves" del poder militar (hoy un par de dirigentes dice que quedan "algunos", que no precisan). El ex Presidente aclaró que quedaba pendiente, en parte, el sistema binominal, que desde 2005 pasaba a ser sólo materia de Ley orgánica. Es, pues, improcedente una reforma constitucional al respecto y, menos, una AC.


Pero no acostumbramos a pedir coherencia política, ni claridad ni certeza de sus dichos a los dirigentes en boga, a los que ya conocemos hace tanto rato como para haber perdido la esperanza.


¿Qué nos dice la abstención electoral?
por Pablo Ortuzar.


La abstención en la segunda vuelta Presidencial llegó al 58% de los potenciales votantes (13.573.088) del país. De los 5.695.764 votos emitidos, que representan entonces el 42% del potencial total, la mayor parte se manifestó a favor de Michelle Bachelet, quien obtuvo 3.468.389 (62,16%) de ellos, superando con holgura los 2.111.306 (37,83%) obtenidos por Evelyn Matthei. El resultado de la Nueva Mayoría es levemente inferior a los resultados históricos de la Concertación y el de la Alianza notablemente inferior, acercándose a lo ocurrido en 1993. Ese fue, a grandes rasgos, el resultado final de estas elecciones. En el Congreso ocurrió algo parecido.


La explicación de estos fenómenos será por semanas el cotilleo de los analistas electorales. Sin embargo, si uno analiza a los analistas, el primer foco de tensión se registra respecto de la abstención electoral y su relación con el voto voluntario: los analistas más militantes de la Concertación despliegan una táctica comunicacional de tono paranoico respecto de la “absoluta legitimidad” de las elecciones (la cual nadie ha cuestionado públicamente). La razón: si bien nadie cuestiona la legitimidad de las elecciones, resulta raro que a una votación que supuestamente decidía el “modelo” de sociedad concite el interés de menos de la mitad de los electores, lo cual ha sido explotado comunicacionalmente por la derecha para afirmar que, en realidad, las personas no esperan cambios.


Un segundo foco de tensión, derivado del primero, es el del sistema de voto voluntario. El argumento original para promoverlo  fue que los partidos tendrían que esforzarse más por atraer a los electores a las urnas, disputándose el centro político con propuestas moderadas que gozarían de apoyos mayoritarios. El efecto, hasta ahora, es el contrario: retóricas polarizantes persiguiendo el voto duro y ofertones populistas para disputarse el resto. Y, para peor, una participación electoral que deja sin agua en la piscina a cualquiera de los proyectos grandilocuentes en disputa, lo que mina, a su vez, la confianza de los partidarios activos, cuyas expectativas terminan por las nubes. Frente a esto, muchos han decidido discutir si seguir o no con el actual sistema o reformarlo.


La discusión concentrada en estos dos puntos de tensión elude la búsqueda de un marco más general de análisis que trate de dar cuenta de la dinámica social.


La modernización chilena gatillada desde la diferenciación funcional del sistema económico en los años 80, tal como aclaran Carlos Cousiño y Eduardo Valenzuela en el libro Politización y monetarización, produjo también una progresiva diferenciación de otros sistemas funcionales, como el político y el religioso. Esto hace que la pretensión de diseño de la sociedad desde el sistema político tienda a desaparecer y que la actividad política se oriente directamente a la búsqueda de votos sondeando la opinión pública y usando estrategias de marketing.


La búsqueda de mayores seguridades en medio de un mundo donde “todo lo sólido se desvanece en el aire”, tal como describe Marshall Berman en el libro homónimo, va a seguir aumentando junto a la diferenciación funcional. El retorno de discursos comunitarios y de integración de la diferencia a la política es un buen indicador de ello. Los discursos sobre la familia, el barrio, los amigos, el respeto a la alteridad, la reivindicación de lo pequeño y la búsqueda de la autenticidad llegaron para quedarse y para hibridarse, a su vez, con las semánticas de la sociedad del espectáculo, el exitismo, el mérito y el exhibicionismo. El éxito del minimalismo del Presidente uruguayo José Mujica y el Papa Francisco -viralizado hasta el cansancio en las redes-, de los comerciales de Coca-Cola que rescatan “la bondad cotidiana” y de los programas televisivos centrados en “personas comunes, de carne y hueso” es sólo la punta del iceberg.


El sistema político chileno, en tanto, parece perdido en cuanto a cómo procesar estos discursos y llevarlos a buen puerto. Parte de la izquierda trata de convencernos de que esta demanda por “comunidad” debería traducirse en “más Estado”, ya que este sería la expresión de la comunidad. Así, nos proponen “otro modelo”: el Estado de bienestar. Parte de la derecha, mientras tanto, cree que este festejo de la cotidianidad es simplemente una demanda por más libertades individuales: que cada uno viva como quiera. Es decir, una fiesta de los individuos contra el Estado homogeneizador. El choque rutinario y a la vez exagerado de estas retóricas fue, en parte, el culpable de los bostezos en estas últimas elecciones. El verdadero duopolio no es de la Concertación y la Alianza, sino el de los discursillos que confunden sociedad con Estado o con mercado.


Lo que ambas perspectivas no captan es que ni el Estado ni el mercado, por sí solos, son capaces de generar sentido en las prácticas sociales. Ambos son mecanismos de coordinación al servicio de los seres humanos, que son la única fuente de sentido. Luego, lo que tanto mercantilistas como Estatistas pierden de vista, tal como nos explica Jesse Norman en Big Society, es a la sociedad civil como un actor relevante para enfrentar los desafíos de la modernidad.


Y es que las exigencias de pensar la adaptación institucional al cambio desde la sociedad civil no es menor: los Estatistas deben renunciar a su pretensión de controlar y diseñar todo desde la administración pública -y a la ilusión absurda de la “voluntad general” supuestamente encarnada en el aparato burocrático-represivo- y los mercantilistas a pensar que el mercado siempre es la solución perfecta a cualquier problema. Es momento de aceptar que hay muchas cosas respecto a las cuales no existe un “otro” privado o Estatal que se haga cargo. Que hay bienes que sólo emergen de la colaboración libre apoyada institucionalmente. La Teletón, Desafío Levantemos Chile, el Hogar de Cristo, Bomberos de Chile, las universidades privadas que no lucran, la Fundación Mi Parque, la Sociedad de Instrucción Primaria y muchas otras experiencias exitosas de sociedad civil organizada -apoyada tanto en el mercado como en el Estado- nos dan cuenta de ello.


No tomarse el desafío de la sociedad civil en serio puede llevarnos a lo que Colin Crouch llamó “posdemocracia”: una situación en la que están todas las instituciones democráticas, pero operan en el vacío del hastío, el egoísmo y el desinterés general.


Hoy debemos pensar fuera de los moldes del siglo XX respecto de cómo hacernos responsables de satisfacer nuestras necesidades incorporando a la sociedad civil. Que seamos capaces de ello dependerá de grandes espíritus que, desde distintas posiciones, logren persistir en invitarnos a las dos actividades que más aborrecemos los seres humanos: pensar por nosotros mismos y ser responsables. Nuestra política, como evidenciaron estas elecciones, lo espera con ardiente paciencia.


Fiscalización que debe fortalecerse.


Ayer venció el plazo para que los administradores electorales presenten al Servicio Electoral las declaraciones sobre los gastos de campaña de las distintas candidaturas. Este procedimiento opera desde que en 2003 se reguló legalmente el financiamiento de las campañas y se aprobó un aporte Estatal a ellas, vía reembolsos por gastos acreditados. Esa normativa significó un avance en transparencia para una materia que suscita habitualmente suspicacias, pero su funcionamiento no ha estado exento de problemas. Los más complejos se produjeron tras los comicios de 2005, a propósito del "caso Publicam", cuando se detectó el uso de facturas falsas en la rendición de cuentas presentada por un Senador de la Región Metropolitana, cuyo administrador electoral fue condenado por la Justicia. Ese episodio reveló la existencia de una verdadera mafia dedicada a la emisión fraudulenta de facturas, que eran usadas en distintas áreas -no sólo en el ámbito político- para justificar supuestos gastos. Pero también mostró debilidades de la fiscalización del financiamiento electoral que la Ley encarga al Servel: el empleo irregular de facturas no fue advertido por ese organismo y solo se detectó a raíz de una investigación de irregularidades en Chiledeportes en que apareció involucrado el mismo emisor.


Mucho se habló entonces de la necesidad de modificar la Legislación. El primer Gobierno de la Presidenta Bachelet, incluso, impulsó una reforma Constitucional sobre probidad y calidad de la política, que abría la posibilidad de que aquellos Parlamentarios que en sus campañas infringiesen las normas sobre gasto electoral fueran sancionados con la pérdida de sus cargos, punto que se eliminó en el trámite Legislativo. Así, en los hechos, no se han dado pasos concretos para asegurar que las normas vigentes sean debidamente cumplidas, más allá de la mera formalidad.


Por eso, es valioso el paso que ha dado el Consejo Directivo del Servel, al plantearle a Impuestos Internos desarrollar una labor conjunta en esta materia. La modalidad específica de colaboración deberá precisarse, pero ya a raíz del caso Publicam se planteaba la conveniencia de poder trabajar en línea ambas entidades, lo que permitiría, por ejemplo, ir verificando, al mismo tiempo que se efectúa la revisión de gastos, los antecedentes de quienes aparecen emitiendo facturas, para aumentar así las posibilidades de detectar fraudes.


Por cierto, debería evaluarse también otro conjunto de acciones, como el establecimiento de un registro de proveedores de los principales ítemes para una campaña; el endurecimiento de las actuales sanciones, con fórmulas que incentiven a los propios candidatos a velar para que sus equipos se atengan a la Ley, o la revisión de los plazos de prescripción. Muchas de estas modificaciones requieren cambios Legales, pero ya es un avance el que el Servel asuma un papel más activo y busque, dentro del actual marco normativo, las posibilidades que este le ofrece para fortalecer su labor en un área crítica para la confianza ciudadana.


Vía institucional para los cambios a la Constitución.


De acuerdo con información proporcionada a este diario por los responsables del equipo de trabajo de la Presidente electa, la futura mandataria habría desechado por ahora la alternativa de una asamblea constituyente para dictar una nueva Constitución, inclinándose, en cambio, por el envío de un proyecto de “reforma total” a la carta en vigor durante el segundo semestre del próximo año. Ello constituye una decisión importante, no sólo porque marca una tendencia a la moderación, considerando los riesgos de exacerbación que suelen acompañar esos procesos de corte refundacional, sino porque reconoce que cualquier cambio debe sujetarse a la institucionalidad vigente -que no contempla esa alternativa extrema- y a la natural representación de la ciudadanía por parte del Congreso en el ámbito Legislativo y Constitucional. Este último, por lo demás, vio renovada por completo la Cámara de Diputados y la mitad del Senado en la elección Parlamentaria de noviembre pasado, por lo que no cabe poner en duda tal representatividad.


 Desde el primer momento que surgió la idea de realizar cambios importantes a la Constitución, el mecanismo para hacerlo adquirió mayor importancia que los contenidos. Al cuestionarse la legitimidad de la norma fundamental que nos rige, no obstante que fue objeto de una total revisión en 2005 y se dijo que de ahí surgió un texto que unía a los chilenos, se plantea que debe contarse con una Constitución completamente nueva, cuya generación sea representativa y participativa, condicionantes que sólo podrían ser satisfechas por una asamblea constituyente. Se concluye de este modo que es necesario utilizar un mecanismo propio de la fundación de una república o de momentos de profunda crisis, que no parecen tener conexión alguna con la realidad de nuestro país, que en muchas partes es reconocido como un ejemplo de estabilidad institucional y social, y crecimiento económico. Por otra parte, no habría claridad sobre la integración de dicha asamblea ni su origen, habiéndose insinuado su composición por estamentos ciudadanos y gremiales, lo que tiene más bien un carácter corporativo que democrático.


Tampoco se debe olvidar que la formulación de la Constitución es una obra de sofisticación Jurídica que requiere de una versación consistente con la tarea, que difícilmente se puede lograr en convocatorias masivas. A ello debe añadirse que la normativa Constitucional vigente no contempla su existencia bajo ninguna alternativa, pues otros son los caminos de la reforma a la Constitución, que siempre se radican en el Congreso, de modo que la convocatoria tendría que necesariamente pasar por una reforma Constitucional de alto quórum que establezca dicha asamblea, lo que se ve difícil de lograr, o recurrir a un subterfugio para obviar esa limitante, lo que sería un gravísimo precedente y fuente de futura inestabilidad e ilegitimidad. Finalmente, no puede dejar de tenerse en cuenta que en Latinoamérica se ha utilizado regularmente el expediente de la asamblea constituyente para establecer Gobiernos con amplios poderes y de dudosas credenciales democráticas.


Por ello, no puede sino considerarse como alentadora la decisión de la Presidente electa de buscar una reforma a la Constitución, por amplia que sea, ciñéndose a los caminos que franquea la institucionalidad. Sin embargo, sería deseable que se renunciara expresamente a toda fórmula ajena a ésta, cuando veladamente se deja vigente la hipótesis de la asamblea para el evento que no haya acogida a las propuestas que se formulen para la reforma, lo que constituye una admonición que afecta el derecho democrático a oponerse.


Traspasos entre multifondos.


Los traspasos entre fondos de pensiones llegarán este año a cerca de 750 mil, según se concluye al proyectar los datos de octubre, cuando el número ya era de 668 mil. Son cifras muy superiores a las de años anteriores. Es la consecuencia de un mayor conocimiento de cómo funcionan los distintos fondos, pero también el resultado de la intervención de actores que, con la promesa de mejorar los retornos, recomiendan a los afiliados estrategias que suponen cambios frecuentes. Con todo, tales números no son especialmente altos: el sistema tiene poco más de 9,5 millones de afiliados y casi cinco millones de cotizantes; por tanto, los traspasos representan casi el 8% respecto de la primera cifra y el 15% de la segunda. Además, incluyen a afiliados que se cambian de fondo más de una vez al año.


En la actualidad existen cinco fondos, cada uno con una composición muy distinta de acciones y renta fija. El Fondo A tiene un máximo de 80% en instrumentos de renta variable y un mínimo de 40%, mientras que el E tiene un máximo de 5% y un mínimo de 0%. Los demás presentan proporciones intermedias. El primero de estos fondos tiene un retorno esperado mayor, pero también un riesgo más elevado. Así, desde su creación, en septiembre de 2002, los distintos fondos se han ordenado, en términos de rentabilidad real, de acuerdo con la proporción de renta variable en sus carteras: el Fondo A ha rentado 6,86% real, y el Fondo E, 3,99%. Los fondos B, C y D han rentado 5,69%, 5,13% y 4,7%, respectivamente.


Sin embargo, los afiliados no deberían esperar que los retornos observados en períodos largos se repitan en todo momento o en lapsos breves. En los últimos 36 meses, por ejemplo, el fondo que más ha rentado ha sido el conservador, con 4,31%, y el que menos lo ha hecho ha sido el A, con 0,93%. La idea de cambiarse reiteradamente de fondo para mejorar los retornos no es recomendable, porque es imposible descifrar en plazos breves las tendencias del mercado. Las decisiones de los afiliados deben estar motivadas por consideraciones de largo plazo más que por intentos de "ganarle" al mercado, pues en ese proceso el retorno efectivo puede terminar siendo inferior al de una estrategia de fidelidad de más largo plazo a uno de los fondos.


De hecho, muchas personas no se han cambiado nunca desde la creación de los multifondos -es decir, han permanecido en el C, al que fueron originalmente asignados todos los afiliados- y han obtenido un retorno satisfactorio sin correr mayores riesgos. Por cierto, con la información disponible hoy, podrían haber seguido una estrategia que les hubiese brindado mayor rentabilidad, pero es precisamente la imposibilidad de anticipar aquello lo que sugiere que puede ser superior la fórmula de mantenerse por períodos largos en un mismo fondo.


Enfoques Internacionales:
Preocupante escenario argentino.


Hace pocos días, The Economist publicó un ranking de inestabilidad que consideró a 150 países de todo el mundo. Elaborado por la Unidad de Inteligencia Económica de esa publicación, el informe definió cuatro categorías a partir de las debilidades políticas e institucionales de cada país. Argentina quedó en la categoría peor evaluada -la de "muy alto riesgo"-, junto con naciones como Bolivia, Egipto, Grecia, Irak, Sudán y Siria, entre otras.


Argentina vive una situación crecientemente preocupante, que afecta a diferentes sectores del país. Así lo demostró también el último informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina, de la P. Universidad Católica Argentina, que asegura que más de 10 millones de personas -cerca del 25% de la población- viven en la pobreza. Una cifra muy distinta de la que maneja el cuestionado Instituto Nacional de Estadística y Censos, que asegura que solo hay 1,2 millón de pobres; esto es, en torno al 4,6% de la población.


El control oficial de estadísticas nacionales como la pobreza, el precio del dólar, el desempleo o el nivel de inflación complica cualquier estrategia, sea pública o privada, que busque resolver eficazmente los problemas que hoy enfrenta ese país, produciendo aún mayor incertidumbre e insatisfacción.


De acuerdo con la consultora Melconian y Santángelo, entre 2001 y 2013 los precios de la carne aumentaron 1.226%; los alimentos en general, 1.135%; el dólar oficial, 530% (el paralelo, 875%), y los combustibles, 744%.


Con la ola de altas temperaturas, la demanda eléctrica una vez más se disparó, superando a la generación de energía y causando nuevos cortes. La reacción del Gobierno ha sido advertir a las empresas generadoras que, si los apagones continúan, podrían perder la concesión. Pero responder adecuadamente a la creciente demanda energética implicaría un plan de inversión a gran escala por parte de dichas empresas. Y con márgenes de rentabilidad tan bajos, la construcción de nueva infraestructura -o siquiera su modernización- resulta inviable. Ante ese escenario, la ciudadanía está reaccionando con nuevas protestas callejeras.


¿Por cuánto tiempo más se puede prolongar esto? No cabe aventurarlo, pero algunos observadores no descartan que la situación social y económica pudiere estallar con violencia, en forma parecida a la de hace 12 años, durante el Gobierno de Fernando de la Rúa. Es un escenario que nadie desea en nuestra región.

Modernización de la Fuerza Aérea brasileña
Una década le tomó a Brasil concluir la licitación que finalmente le permitirá modernizar su ya anticuada Fuerza Aérea, con la adquisición de 36 cazabombarderos Gripen NG, comprados a la compañía sueca Saab, en un contrato por 4.500 millones de dólares.


El proceso se inició en 2001, en el mandato del Presidente Cardoso, y fue interrumpido en varias ocasiones durante el Gobierno de Lula da Silva. En ese lapso quedaron descartados los Rafale, de la francesa Dassault, y los F-18 Super Hornet, de la estadounidense Boeing, opciones mucho más caras que el avión sueco.


Los primeros Gripen llegarán a Brasil en 2018 y, a partir del quinto año, empezarían a ser construidos en ese país por Saab y Embraer. Esta transferencia tecnológica le permitiría contar con entre 60 y 80 aviones de este tipo en los próximos años.


Con esto se inicia el proceso de "jubilación" de los antiguos Mirage 2000, lo que dejará a Brasil en una posición de superioridad frente a sus vecinos. Venezuela cuenta con aviones Sukhoi rusos, Colombia tiene los Kfir israelíes, Perú cuenta con aviones MiG y Mirage, mientras Argentina posee antiguos A-4Rs estadounidenses, remanentes de la Guerra de las Malvinas. Hasta ahora, Chile, por su necesidad histórica de fuerte disuasión frente a sus vecinos, es el país que cuenta con la Fuerza Aérea más moderna de Sudamérica, con sus 44 cazabombarderos F-16.


La compra de los Gripen NG evidencia que Brasil estima imprescindible contar con una Fuerza Aérea moderna y eficaz, que garantice una rápida capacidad de reacción en caso de alguna crisis interna o fronteriza. Y, naturalmente, aspira a que ese poderío aéreo también le permita proteger de modo eficaz su enorme y rico territorio, en el que en los últimos años se han descubierto importantísimas reservas de petróleo.


No es exagerado pensar que las revelaciones sobre el espionaje estadounidense hayan influido en la decisión de elegir el Gripen y descartar los F-18. El gigante sudamericano hoy se plantea como una potencia regional con vocación mundial.


Brasil puede mostrar logros sociales muy importantes, como haber sacado a 30 millones de personas de la pobreza, y está probando ser capaz de organizar grandes eventos, como la Copa Mundial (2014) y los Juegos Olímpicos (2016), así como también participar en los grandes procesos mundiales de toma de decisiones, dejando atrás el papel de mero espectador. Una Fuerza Aérea moderna y poderosa -al igual que el interés por lograr un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU- es totalmente coherente con esos objetivos.


Polarización en Egipto.


Luego de  que el estallido de una bomba en la ciudad norteña de Mansura matara a 16 personas, el Gobierno egipcio definió a los Hermanos Musulmanes como un “grupo terrorista”, tras lo cual procedió a detener a decenas de sus dirigentes. El hecho constituye una evidencia del empeoramiento de la situación política en ese país africano, más aún si se considera que los Hermanos Musulmanes rechazan la autoría del atentado, la cual se ha atribuido una facción local ligada a Al Qaeda.


Así, todo indica que las autoridades provisionales que tomaron el poder el 3 de julio, arrancándalo de las manos del islamista Mohammed Morsi, líder del brazo político de los Hermanos Musulmanes y mandatario elegido en comicios abiertos en 2012, utiliza el ataque en Mansura como una excusa para profundizar la persecución a los líderes de la organización islamista, pues la Ley prevé sanciones muy duras, incluida la pena de muerte, para quienes son condenados  por dirigir una organización calificada como terrorista, y penas de cinco años sólo por militar en una de ellas.


De esta forma, Egipto continúa avanzando hacia una confrontación inevitable, debido a las simpatías que despiertan los Hermanos Musulmanes en una fracción muy relevante -quizás, incluso, mayoritaria- de la población, guiado por un Gobierno que no parece dispuesto al diálogo que alguna vez prometió. Aunque todavía no alcanzan las dimensiones que tuvieron en los años 90, el país ya presencia brotes de violencia terrorista, lo cual resulta especialmente preocupante, por tratarse Egipto de una pieza clave en el tablero geopolítico del Medio Oriente y del país en el cual se cifraron las mayores esperanzas cuando surgió en 2011 el fenómeno de la Primavera Arabe.


Complejo horizonte mundial.


Al terminar el año, el panorama internacional sigue mostrando conflictos armados tan graves como el de Siria, pero a la vez diversas incógnitas que podrían originar enfrentamientos aún peores. Sin entrar en las al parecer inacabables tragedias de varios países del Africa subsahariana (o a los brotes separatistas de Escocia o Cataluña), ni en la compleja situación política de nuestra propia región latinoamericana, a la que hemos aludido con frecuencia y que ya plantea al nuevo Gobierno opciones delicadas para el próximo futuro, una mirada, aunque sea superficial, al resto del mundo comprueba la variedad y alcance de los problemas en y entre numerosas naciones en todo el planeta.


Los graves atentados suicidas de anteayer y ayer en la antigua Stalingrado, que causaron a lo menos una treintena de muertos y decenas de heridos, cometidos poco antes del inicio de los Juegos Olímpicos de Invierno, al parecer por terroristas islámicos del Cáucaso, reviven tanto el fanatismo religioso de una amplia zona geográfica como las tensiones que siguen en las repúblicas que formaron parte de la URSS. A la vez, se dan en medio del esfuerzo del Presidente Putin por recuperar para su país el peso global que tuvo hasta el fin de la Guerra Fría, expresado también en la reciente pugna con la Unión Europea por una mayor influencia en la vecina Ucrania.


En el extremo Oriente, es Japón el que intenta superar la etapa de marginación militar derivada de su derrota en la Segunda Guerra y el consiguiente desarme de su ejército. Pero ello se da cuando China emerge con serias pretensiones, como el control aéreo de los mares vecinos; cuando el joven dictador de Corea del Norte, de decisiones imprevisibles, vuelve a amenazar con atacar a su vecino del sur, y cuando Estados Unidos toma mayores resguardos en la zona, como una nueva base en Okinawa, demostrando que allí el equilibrio entre las grandes potencias está aún pendiente.


Si bien en el Medio Oriente el giro moderado del nuevo Presidente iraní ha suavizado las relaciones con Occidente, Estados Unidos debe seguir armando a Irak con misiles y naves no tripuladas debido a la violencia de Al Qaeda, que continúa, a la vez que un informe de inteligencia advierte un caos en Afganistán luego de que se retiren las tropas extranjeras, con aumento de influencia de los talibanes. Y para qué insistir en el drama de Siria, que lleva más de cien mil muertos y millones de desplazados, y donde tanto los intereses de Rusia como los temores de Washington y Europa por el peso del extremismo terrorista entre los rebeldes han llevado a paralizar cualquier medida contra el Gobierno de Damasco. O evocar una vez más la Primavera Árabe, que, salvo en Túnez, exhibe tristes resultados en Libia y en Egipto (donde la presión excluyente de los Hermanos Musulmanes provocó el retorno de la dictadura militar), y hasta pone en duda lo que parecía ser el modelo de democracia turca.


Con distintos grados de peligro, el mundo no logra la estabilidad que requiere en las nuevas condiciones de fin de la antigua bipolaridad y de poderes emergentes, algunos todavía inseguros, pero ya influyentes. La paz está de hecho rota en muchos lugares y, pese a lo difícil del desafío, subsiste la esperanza y crece la responsabilidad de organismos aún muy débiles, como el Consejo de Seguridad, al que Chile ingresa.


A nuestros amigos y amigas.


A pocas horas de finalizar este año, deseamos a nuestros amigos y amigas un 2014 lleno de venturas, felicidades y satisfacciones, en el que esperamos que todos sus sueños y aspiraciones sean plenamente satisfechas.


Para nosotros el año que finaliza fue extenuante, sea por el alejamiento de este mundo de seres muy queridos, sea por el exceso de trabajo, lo que nos lleva a anunciarles que desde mañana solamente haremos una edición semanal.

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Letra Marcha: Soldados del 73

Letra Marcha Soldados del 73

Autor: Rosabella Liniers
Compositor Gianfranco



Son hermanos los Infantes,
todas las armas y soldados del ayer
Carabineros, Marinos y Aviadores
Combatientes del 73.

Un sólo cuerpo, un sólo corazón,
noble misión, proteger a la Nación,
la frente en alto saliendo del cuartel,
los soldados del 73.

Ya dió la orden mi General,
para vencer tenemos que luchar,
no ha sido arriada jamás nuestra bandera,
orgullo eterno de nuestra libertad.

En el recuento se hace el silencio,
por los heridos, los caídos que no están,
lo lamento mi Capitán,
mi Sargento no le puede contestar.

La Patria es libre, llegó la paz,
en el desierto, el cielo, azul el mar,
ya nuestros hombres cantan victoria
Combatientes del 73

Ya dió la orden mi General,
para vencer tenemos que luchar,
no ha sido arriada jamás nuestra bandera,
orgullo eterno de nuestra libertad.

Piñera anuncia propuesta de reformas educacional y tributaria, gentileza EMOL

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