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lunes, 2 de diciembre de 2013

Ecos del fin de semana...












Con menos poder del esperado,
por Axel Buchheister.


Ya sea en el norte del país, en el mundo evangélico o simplemente llamando a concurrir a sufragar, Michelle Bachelet trata de atraer votos con una intensidad que no se le conoció en la primera vuelta, cuando usó el expediente de dejar que los eventos transcurrieran, en el entendido que el triunfo estaba asegurado, por lo que no valía la pena arriesgar. Todo se daría como consecuencia de un arrollador apoyo ciudadano, según sugerían encuestas, tanto que los forjadores del imaginario político casi la elevaron a los altares.


Tan potente era considerada su candidatura, que políticos de su sector dijeron públicamente que era la única que aseguraba el triunfo opositor. Cualquier otro nombre era un camino condenado al fracaso. Así, su poder era total: nadie se movía, a riesgo de quedar fuera de la foto. El poder aglutina y ella tenía la llave para alcanzarlo.


Pero ahora eso cambió. Llama la atención, porque al obtener el 46,7% está en verdad muy cerca y si se considera que los candidatos más afines a ella en la primera vuelta sumaron un 18%, cabría suponer que tiene la victoria garantizada; que le bastaría seguir en “piloto automático” para llegar a la meta holgadamente. Si la receta sirvió, no habría que cambiarla.


Pero algo hizo que hubiera que cambiarla. Lo que sucedió es que el resultado demostró que el mito no existe; que no tiene la fortaleza que se le atribuyó. Logró un excelente resultado, pero no arrasó como se pronosticaba. De hecho, obtuvo más o menos la misma votación y porcentaje que en la primera vuelta de la elección de 2005. Otra comparación: el Presidente Piñera obtuvo un número de votos algo mayor que ella en primera vuelta en 2009. Si bien esas elecciones fueron con voto obligatorio, lo concreto es que con voto voluntario el mito no fue capaz de movilizar. En suma, es una candidata competitiva, pero no un fenómeno. Y todo ello cuando los Parlamentarios de la Nueva Mayoría en el Congreso sobrepasaron en la elección sus mejores expectativas.


La debilidad del mito no sólo abrió una oportunidad a Evelyn Matthei -aunque escasa, existe-, sino que impuso una nueva urgencia: hay que ganar bien, porque no es suficiente ganar. Porque una victoria por un margen normal, o incluso uno significativo, pero con baja asistencia, le afectará la autonomía de que dispondrá frente a su propio conglomerado. No hay duda de que hasta el 15 de diciembre todos estarán formados tras suyo, aunque ya han empezado las pequeñas reyertas, como la DC en la aprobación del presupuesto de Educación o las declaraciones de los Senadores Montes (electo) y Girardi. Pero el día 16, la victoria -de lograrse- será un hecho y ya no habrá necesidad de someterse, y comenzará la sorda disputa por la porción de la torta que corresponderá a cada cual. Y mucho dependerá de qué tan sólidamente ganó la que “parte y reparte”. Otra cosa habría sido si el mito se hubiere confirmado en primera vuelta.


Todo esto importa para definir si las reformas serán radicales o no. Lo que no sabemos es qué poder tendrá como Presidente para moderar exigencias, frente a un conglomerado oficialista en el Congreso más a la izquierda y decidido. Y parece ser un dato que perdió algo del poder arrollador que se le supuso. El día 15 sabremos cuánto fue.


Incertidumbre institucional,
por Juan Andrés Fontaine.


Hay señales de inquietud en los mercados. Sube el dólar y baja la Bolsa. Los temores en parte provienen del exterior y afectan también a otras economías emergentes. Pero ello parece agravado en Chile por el ingreso en escena de un personaje ausente por décadas: la incertidumbre institucional.


Michelle Bachelet encabeza a distancia la carrera Presidencial. En la elección Parlamentaria su coalición ha amasado una mayoría suficiente para aprobar buena parte de las reformas Constitucionales y Legales que propugna. La Concertación Gobernó con éxito, y por 20 años, bajo el predicamento de que las demandas de la ciudadanía podían ser atendidas progresivamente en una economía que avanza a buen tranco. Derrotada en las urnas cuatro años atrás por una coalición que ofreció creíblemente acelerar la marcha, ahora propone un camino muy diferente. Abraza la fórmula ya tantas veces fracasada en América Latina de hacer creer al electorado que sus principales dificultades y aspiraciones serán satisfechas rehaciendo la Constitución, incrementando el poder del Gobierno y aumentando el gasto público.


De resultar Bachelet vencedora, contaría en el Congreso con los votos necesarios para, por ejemplo, alzar los impuestos sobre todas las empresas y endurecer la Legislación laboral. Con la ayuda de unos pocos Parlamentarios más, podría modificar el régimen de propiedad minera y alterar el grado de autonomía que otorga al Banco Central su Ley orgánica, intención que, veladamente, insinúa su programa de Gobierno. Incluso la existencia de Leyes de quórum calificado —que dan estabilidad a esas y otras instituciones— podría estar amenazada. La incertidumbre institucional que ello acarrearía causaría daño económico y social, como ya sugieren los mercados.


Pero no se justifica el derrotismo. No es claro que la opinión pública haya optado mayoritariamente por abandonar la ruta de paz y progreso por la que ha marchado Chile durante más de dos décadas. Los resultados electorales del pasado 17 de noviembre están muy influidos por la popularidad personal de la ex Presidente. La representación obtenida por la Nueva Mayoría ha sido favorecida —¡oh, paradoja!— por el aborrecido sistema binominal de elecciones. En una economía tan abierta y tan flexible como la nuestra, la intención de aplicar a rajatabla el programa propuesto podría causar un rápido deterioro del clima económico, social y político. La candidata de la Alianza, Evelyn Matthei, cuyo programa ha sido ampliado con una treintena de atractivas nuevas medidas, debe llevar al electorado a pensarlo dos veces antes de aventurarse por el camino de la izquierda.


Los votos de la Biblia,
por Joaquín García Huidobro.


Cuando llegan las elecciones, los políticos se ponen evangélicos. Bachelet les acaba de asegurar la libertad de culto en una eventual nueva Constitución. Una promesa sorprendente, porque, que yo sepa, nadie está pensando en prohibir la diversidad religiosa. Matthei, por su parte, apostó más fuerte, prometiendo que durante su Gobierno no se hará nada contrario a la Biblia. Probablemente algunos pastores habrán sonreído, pensando en los esfuerzos que le supondrá a Evelyn dar cumplimiento a Mateo 5, 22 (“El que llame a su hermano ‘imbécil’ será reo ante el Sanedrín”: la verdad es que ella acostumbra a decir cosas bastante más fuertes que esa).


¿Existe algo así como un “voto evangélico”? No. De hecho, fracasaron estrepitosamente los candidatos que en la última elección pensaron así, y creyeron que sus correligionarios los iban a llevar al Congreso. Los evangélicos son diversos y votan de maneras muy variadas. Esto no significa que su peso político sea irrelevante, pues sería suicida tenerlos en contra. Pero casi todos los candidatos se las arreglan para no enojarlos, de modo que, a la larga, cada evangélico vota por quien quiere, por más que no falten los pastores que emplean la idea del “voto evangélico” como si fuera una herramienta negociadora. Con todo, el hecho de que no voten en bloque no debe hacer olvidar la creciente presencia de los evangélicos en nuestra sociedad. Hace medio siglo, eran personas muy sencillas que recorrían los campos o los barrios de Santiago con la guitarra y la Biblia en la mano, bien vestidos, y predicaban la palabra de Dios a unos transeúntes que no siempre mostraban especial interés por ese tipo de mensajes. Pero como tanto va el cántaro al agua que, al final, se rompe, han llegado a ser una parte muy numerosa y cada vez más cultivada de nuestra población. Mientras pensaba en esta columna, en el metro, se sentó al frente mío una joven con una estética de estudiante universitaria PPD. Abrió su bolso y, para sorpresa mía, no sacó The Clinic, sino un estuche de cuero que contenía una Biblia, en una inconfundible edición de la Sociedad Bíblica. Esa joven evangélica se enfrascó en la lectura y no levantó la vista en la media hora del viaje.


Los evangélicos de hoy tienen acceso a la universidad y a todas las formas de la cultura, pero no han perdido su identidad: no son menos creyentes que sus padres. Su ejemplo, como el de los EE. UU., muestra que la modernización no implica secularismo, como pensaban ciertos sociólogos europeos del siglo pasado.


Presentan, con todo, algunas diferencias importantes respecto de las generaciones anteriores. Por lo general, no son anticatólicos ni tienen mentalidad de minoría discriminada. Ya hay un Senador evangélico y, de modo natural, serán más los Parlamentarios con el paso del tiempo, sin necesidad de hacer de su condición religiosa un capital político. La religión es algo muy distinto de un medio para acarrear votantes.


Al mismo tiempo, cada vez son más los católicos que se dan cuenta de que los evangélicos no son unos adversarios, sino unos aliados en la tarea de llevar el mensaje de Jesucristo a millones de chilenos que apenas han oído hablar de él. Hoy, los evangélicos no quitan adherentes convencidos a la Iglesia Católica, sino que llegan a personas que han abandonado o nunca han tenido práctica religiosa alguna. Las diferencias entre católicos y evangélicos, aunque deben importar a unos y otros, son infinitamente más pequeñas que las que existen entre sunitas y chiítas.


Ahora bien, la colaboración que, en ese escenario, se da entre católicos y evangélicos no debe concebirse simplemente en términos de “guerras culturales” contra un enemigo “secularista”. Esto no significa que deban abstenerse de defender ciertos bienes fundamentales, como la vida o el matrimonio, pero sería lamentable que un mundo evangélico que por mucho tiempo se definió por su anticatolicismo ahora se defina por otro “anti”. Se trata, más bien, de aprender a pensar juntos sobre cómo la creencia religiosa puede contribuir a una vida democrática. En eso tenemos mucho que aprender, tal como tienen mucho que aprender aquellos liberales que, a la primera aparición pública de la religión, saltan horrorizados, temiendo que nos estemos aproximando a un estado teocrático.


Una campaña extraña.


Un observador externo podría asombrarse de una campaña Presidencial en que se han planteado diferencias estructurales para abordar los problemas de Chile, repudiando el modelo que por más de 30 años ha permitido un progreso continuado. Y también le sorprendería que, a dos semanas de la decisiva votación, no impere un “clima electoral”. Recién hoy puede desplegarse la propaganda para el balotaje, y los días desde el 17 de noviembre han sido prácticamente de tránsito, esperas y ajustes. Sin duda, ha sido esta una campaña extraña, en su primera vuelta (con 3 cambios de candidato en la centroderecha, y 9 contrincantes en total), y también en su segunda fase, en la práctica de solo dos semanas de actividad.


Afortunadamente, los anuncios relativos a foros con efectiva interacción entre ambas candidatas permiten esperar que la ciudadanía tenga al menos alguna real ocasión de comparar sus respectivos programas y desempeños, lo que no fue posible en la primera vuelta. Ese debate de ideas —que se comenta por separado en esta misma página— es indispensable en cualquier democracia moderna, y permite contrarrestar, o identificar en su caso, el populismo, las simplificaciones, las inexplicables empatías con los mitos chavistas (aludidos hace poco con ironía por el Presidente Mujica, de Uruguay, y con sentido de la oportunidad por el ex Presidente Lula, de Brasil, que en el extranjero elogia políticas que distan mucho de las que él mismo aplicó y propicia para su país), y hasta las explícitas aspiraciones a emular el régimen castrista —como lo ha hecho una Diputado electa de la Nueva Mayoría— amenazando con “la calle” en caso de no ir en esa dirección.


Cabe desear que en esta quincena la campaña se centre en ese debate de ideas faltante, y al que las postulantes a la Presidencia no pueden restarse ni entrabarlo con anacrónicos condicionamientos que limiten la explicitación de las propuestas.


El mismo observador externo también advertiría que el actual es un Gobierno de buena gestión, que puede mostrar avances grandes y obras indiscutibles. Baste considerar, entre otros, el hospital para La Florida inaugurado en estos días (el primero en 11 años en la Región Metropolitana), así como abundante Legislación reciente que mejora diversos aspectos de nuestro ordenamiento socioeconómico, sin gran atractivo publicitario, pero que individualmente y en su conjunto mejoran sustancialmente el bienestar de las personas en los más variados ámbitos. Es el caso, por ejemplo, de la Ley que propicia la ampliación de la matriz energética mediante fuentes renovables no convencionales; de la que crea la Intendencia de Seguridad y Salud en el Trabajo; la que establece un subsidio nacional al transporte público; la que fija el procedimiento para otorgar concesiones eléctricas. Ya despachadas y para próxima promulgación están también las Leyes sobre interés máximo convencional; prekínder obligatorio, única de fondos, nueva Ley de Quiebras. Esta lista podría alargarse mucho y, entretanto, se acumulan cifras económicas excelentes, que admiran a expertos extranjeros. Se está al término de un Gobierno realizador.


Casos penosos.
Casi más atención que la campaña ha concitado la detección, por una investigación periodística de este diario, de anomalías graves en la inscripción de dos candidaturas Presidenciales, con serio incumplimiento de requisitos Legales y aun firmas falsas. Candidatos, notarios y terceros aparecen presuntamente involucrados en estas irregularidades. El Ministerio Público ha abierto investigación penal, el Poder Judicial indaga posibles responsabilidades de algunos de sus auxiliares, el Servel intenta deslindar su responsabilidad. Estando alcanzada la fe pública en algo tan fundamental como la generación del poder político, cabe esperar que la investigación Judicial y administrativa llegue sin vacilaciones hasta el fondo de este caso, incluso hasta una revisión completa de todas las candidaturas inscritas en todos los niveles, pues resulta hoy plausible que otras estén también en situación parecida, y eso requiere un esclarecimiento total.


Entretanto, el Presupuesto Nacional se aprobó con una impresentable postergación por las bancadas opositoras (con la sola loable excepción del Diputado DC Matías Walker) de la subvención preferencial para III y IV medio (sin que los dirigentes estudiantiles de izquierda emitieran protesta alguna), por razones solo políticas. Difícilmente habría podido encontrarse peor causa para aplicar la disciplina Parlamentaria.


Y, peor aún, trasciende que habría conversaciones para que el Senador independiente sea postulado como próximo Presidente del Senado en unos años más. Se entiende así que la Nueva Mayoría prepara de este modo la conquista de un voto decisivo para los quórums con que podría imponer sus visiones. La voz del Senador Pizarro (DC), en cuanto a “no pasar la aplanadora”, parece una advertencia oportuna y plausible de buen espíritu democrático.


Narcotráfico en el norte.
Y mientras el escrutinio político se centra principalmente en los temas de igualdad, exclusión y similares, otras realidades menos glamorosas asestan al país golpes de consideración. Es el caso del narcotráfico en el extremo norte, que no solo evidencia el grave peligro de enraizamiento de carteles alimentados por la producción de droga en Bolivia y Perú, sino la infiltración que eventualmente puedan ellos estar realizando con éxito en instituciones capitales del Estado de Chile, como las policías, el Ministerio Público y otras, así como en la extensión de la corrupción hacia todos los ámbitos sociales.


La cúpula policial ha reaccionado con rapidez, apartando con rigor a todas las figuras presuntamente comprometidas, en resguardo de la imparcialidad hasta que se esclarezca el real alcance de este caso. Sin embargo, esa misma severidad confirma que la estructura propia de Carabineros necesita flexibilizarse para poder enfrentar desafíos tan nuevos como los que le plantean la delincuencia interna y la que invade desde el exterior.


Asimismo, la Subsecretaría de Prevención del Delito del Ministerio del Interior, con un puñado de funcionarios de encomiable consagración a su labor, aparece netamente insuficiente para controlar estos fenómenos con sus medios actuales.


Cuestionamientos a candidaturas independientes.


La inscripción de dos candidaturas Presidenciales independientes que participaron en la primera vuelta electoral ha quedado en entredicho tras una investigación periodística que detectó aspectos cuestionables en los respectivos procesos, como la validación de una enorme cantidad de firmas por parte de notarios públicos en plazos muy restringidos o, sencillamente, la captación de adherentes sin revelar el verdadero objetivo del proceso y la eventual existencia de firmas falsas. Situaciones similares ya habían sido cuestionadas por la autoridad electoral en el caso de la inscripción de partidos políticos, algunos de los cuales -a pesar de los reparos- no tuvieron inconveniente en postular a sus propios candidatos Presidenciales, Parlamentarios o Consejeros Regionales.


Tras la denuncia periodística, el Servicio Electoral ha planteado que cumplió con su responsabilidad Legal al momento de revisar las firmas requeridas para validar la inscripción de las candidaturas independientes; esto es, verificar que se trate de ciudadanos chilenos que formen parte del padrón electoral y no estén afiliados a partido político alguno, además de certificar que el respectivo patrocinio al candidato esté suscrito ante notario. De lo anterior se desprende que la responsabilidad de verificar la autenticidad de las firmas y su correlación con el elector corresponde al notario público. Así lo ha asumido el Ministerio Público, institución que -a través de la Fiscalía Regional centro norte- ordenó investigar las oficinas de los notarios que validaron las firmas que respaldaron las candidaturas de Franco Parisi y Tomás Jocelyn-Holt.


Por cierto, los notarios han defendido su accionar y criticado los aspectos cuestionados en los medios de comunicación. El resultado de la investigación Judicial permitirá esclarecer las debidas responsabilidades, pero en el intertanto han surgido propuestas de reformas al sistema de inscripción de candidaturas independientes que tienden a elevar las barreras de entrada para la participación de terceros en los procesos electorales. El propio Presidente del Servel ha planteado la opción de que la recolección de firmas se efectúe ante el Servicio Electoral.


Cualquier modificación en orden a evitar abusos o irregularidades es bienvenida, pero en la medida que se vele por no imponer barreras que a la larga hagan en la práctica imposible o dificulten gravemente la presencia de opciones independientes en los procesos electorales. Asimismo, es fundamental que los actuales cuestionamientos sean debidamente resueltos y se apliquen las sanciones que correspondan, incluyendo una posible revisión del financiamiento Estatal a las campañas que se vieron respaldadas por inscripciones que, eventualmente, sean calificadas de fraudulentas. El resultado de esta indagatoria será clave, no sólo para la discusión de eventuales cambios al sistema de inscripción, sino también para la confianza de la ciudadanía en futuros candidatos independientes. Porque si bien los partidos políticos son piezas constitutivas del sistema democrático y tienen la responsabilidad de aspirar a ocupar cargos de representación popular, también las alternativas independientes juegan un rol y forman parte del engranaje político local.


Política y debate de ideas.


La actual campaña Presidencial ha estado marcada por una amplia brecha de preferencias entre la candidata Presidencial de la Nueva Mayoría y la de la Alianza, que no existió en las tres últimas campañas Presidenciales anteriores. Algunos atribuyen esto al insuficiente contenido político del actual Gobierno, que ha impedido traducir sus exitosas cifras económicas en apoyo electoral: la población parece dar por sentado el éxito económico, y buscaría cosas adicionales en la política. Otros consideran que se debe a que esta campaña se ha dado sin un real debate de ideas, y que ella ha transcurrido más bien en un ambiente de “cambio cultural” no respondido, que ha cuestionado gran parte de los consensos sobre los que se fundó el exitoso regreso de Chile a la democracia, incluidos el modelo de creación de riqueza, la calidad de su democracia representativa y el trasfondo Constitucional que sustenta la convivencia ciudadana.


Que el desarrollo económico por sí solo no parezca suficiente para interpretar los anhelos ciudadanos es otra forma de decir que los llamados “movimientos sociales” de 2011 han expresado su malestar por las asimetrías de poder de negociación (y la desigualdad que eso trasunta) entre empresas poderosas que lucran y ciudadanos atomizados —los llamados abusos—; esto se habría traducido en una suerte de “cambio cultural” o “fin de ciclo político”.


Pero aunque así fuere, esto no ha sido sometido a un real debate de ideas. Un ejemplo sencillo: para sus detractores, el lucro y la desigualdad se presentan como íconos de las lacras sociales del modelo y anclas del descontento de la población. Sin embargo, esos mismos detractores no han explicado por qué lo serían, pese a que la motivación por obtener legítimas ganancias en las actividades productivas no se diferencia mayormente de la de los trabajadores del cobre por obtener bonos por sobre 20 millones de pesos para terminar sus “conflictos”, o que la desigualdad de los altos ingresos de quienes dirigen sociedades anónimas importantes no sea muy distinta de la de los futbolistas nacionales que triunfan en el exterior, los trabajadores del cobre o los deportistas de élite. ¿Por qué los últimos son legítimamente aplaudidos, mientras la desigualdad de los primeros es condenada?


Las personas son mucho más complejas y sofisticadas en sus motivaciones que cuanto suponen las soluciones de quienes critican al actual modelo —muchas veces con buenas intenciones, pero sin proyectar sus consecuencias—, y por eso son insuficientes para satisfacer las aspiraciones de la sociedad. La política necesita que esa sofisticación y complejidad se exprese en el debate de ideas, pero este ha estado claramente ausente de la campaña presidencial actual.


Captura en La Araucanía.


El único sospechoso que se mantenía prófugo de la Justicia de los cinco que participaron en el asalto a una sucursal del Banco Security perpetrado el 2007 -que terminó con el asesinato de un Carabinero-, fue capturado el jueves por la PDI en la localidad de Angol. Su detención es un hecho positivo que permite poner a disposición de los Tribunales a un individuo que, por sus antecedentes criminales y las acciones delictivas que habría seguido protagonizando mientras era buscado, supone un claro peligro para la sociedad.


Según la información que manejan las policías, Carlos Gutiérrez Quiduleo se encontraba hace varios años escondido en la Comuna de Ercilla, residiendo de manera alternada en algunas de las comunidades mapuches ubicadas en ese sector. La dificultad para dar con su paradero hace suponer que recibió ayuda de forma permanente para burlar la acción policial, situación que confirmaría las sospechas de que en ese sector de La Araucanía se ocultan elementos subversivos. Esta situación debe llamar la atención de las autoridades responsables de la seguridad pública, pues se trata de una zona que en los últimos años ha sido foco permanente de violencia protagonizada por grupos radicalizados, los cuales siguen operando con relativa impunidad.


 La facilidad con que parecen desplazarse por algunas áreas de La Araucanía personas de alta peligrosidad es preocupante, pues se trata de individuos que desafían el orden público y cometen o han cometido delitos muy graves. Para impedir que esto siga ocurriendo, es necesario mejorar la labor de inteligencia que despliegan el Gobierno y las policías en esa zona del país, de manera de dar con los autores de los ilícitos y de recabar pruebas que permitan al Ministerio Público acusarlos ante los Tribunales y lograr condenas contra ellos.


Se desanima la inversión.


A la impaciencia por conquistar mejoramientos sociales que ha aflorado en el debate político parece haber contribuido la percepción de que Chile ya está muy cerca de ser país desarrollado y de que sería hora de empezar a cosechar los frutos. Las dos candidaturas que siguen en carrera aparentan suponer que un crecimiento económico cercano al 5% por año es más o menos seguro, que es realista fundar sus planes Fiscales en ese supuesto y que no hacen falta medidas significativas para lograrlo.


Pero la realidad económica puede ser menos auspiciosa. Por razones coyunturales muy entendibles, el crecimiento ha descendido a un ritmo de algo más de 4%. Los pronósticos para el próximo año son algo inferiores. La inversión rebajó su aumento a tan solo 3% interanual en el tercer trimestre. La tasa de inversión, que el programa del Presidente Piñera veía subiendo al 28% al término de su mandato, se ha estabilizado bajo el 25%. La Cámara de la Construcción da cuenta de una brusca desaceleración de la inversión en el rubro, debida principalmente al atraso de los proyectos del sector eléctrico. La Corporación de Bienes de Capital sitúa en tan solo 6.800 millones de dólares el monto total de los grandes proyectos a iniciarse el próximo año. Casi la mitad corresponde a dos proyectos eléctricos de fuentes no convencionales —interesantes, pero de comparativamente poco aporte de energía—. Hay algunas obras públicas, pero no se advierte el vasto esfuerzo de inversión en infraestructura y sectores productivos que cabría esperar de una economía que se mueve velozmente hacia el desarrollo.


Son conocidos los factores que están limitando las inversiones. En energía y en minería, las autorizaciones ambientales y otros permisos requeridos son un obstáculo mayor. Los nuevos reglamentos de evaluación ambiental y de consulta indígena son una buena noticia, pero sus efectos están aún por verse. Muchas de las trabas que removería la llamada “Agenda Pro Inversión”, anunciada por el Gobierno hace más de un año, permanecen intocadas. Mientras tanto, el escenario externo se ha vuelto menos favorable al desarrollo de nuevas iniciativas mineras y puede afectar el ingreso de inversión extranjera.


El nuevo Gobierno habrá de abocarse a reactivar la inversión. Para eso es imprescindible mantener un clima propicio a la iniciativa privada. Muchas de las medidas Constitucionales y Legales contempladas en el programa de la Nueva Mayoría provocan explicable inquietud. También preocupa la ausencia de una estrategia convincente para superar los escollos que obstruyen el avance de las grandes inversiones energéticas y mineras. Los equipos del futuro Gobierno tienen por delante una tarea ardua y urgente: sin nuevas inversiones, sus planes económicos, sociales y políticos tendrían mal pronóstico.


Correspondencia para meditar.


Señor Director:


Emparejar la cancha.


Definitivamente, el programa de la Nueva Mayoría va a emparejar la cancha. Dejaremos de sobresalir en nuestro continente para emparejarnos con nuestros vecinos.


Fernando Marín E.


Señor Director:


Recursos en educación.


En el contexto de la Ley de Presupuestos, Parlamentarios de la Concertación han tenido posiciones divididas en relación con la extensión de la Subvención Escolar Preferencial (SEP) a 3° y 4° medio. Con lo anterior, se genera incertidumbre respecto de lo que ocurrirá con los casi 200 mil jóvenes vulnerables que podrían dejar de percibir recursos adicionales el próximo año, para obtener una mejor educación.


De más está decir que el financiamiento adicional que reciben las escuelas acogidas a la SEP beneficia a un alto porcentaje de las escuelas Municipales y, en particular, las que atienden a niños de mayor vulnerabilidad, y que son sin duda los que requieren de una mayor calidad y equidad en su educación.


Los Parlamentarios de la Concertación se han cuadrado con un programa de Gobierno que propone gratuidad para aquellos que pueden pagar su educación superior. Sin embargo, gran parte de ellos no están dispuestos a aprobar recursos para aquellos que no pueden pagar su educación escolar, y que son sin duda los que más los necesitan. Es de esperar que en los días que quedan para aprobar el presupuesto, prime la responsabilidad en esos parlamentarios, y se aprueben estos recursos.


Constanza Hube P., Investigadora Programa Legislativo, Libertad y Desarrollo.


La única batalla que es seguro que se pierde
es esa que no se está dispuesto a dar.

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Marcha Soldados del 73, con imágenes

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Letra Marcha: Soldados del 73

Letra Marcha Soldados del 73

Autor: Rosabella Liniers
Compositor Gianfranco



Son hermanos los Infantes,
todas las armas y soldados del ayer
Carabineros, Marinos y Aviadores
Combatientes del 73.

Un sólo cuerpo, un sólo corazón,
noble misión, proteger a la Nación,
la frente en alto saliendo del cuartel,
los soldados del 73.

Ya dió la orden mi General,
para vencer tenemos que luchar,
no ha sido arriada jamás nuestra bandera,
orgullo eterno de nuestra libertad.

En el recuento se hace el silencio,
por los heridos, los caídos que no están,
lo lamento mi Capitán,
mi Sargento no le puede contestar.

La Patria es libre, llegó la paz,
en el desierto, el cielo, azul el mar,
ya nuestros hombres cantan victoria
Combatientes del 73

Ya dió la orden mi General,
para vencer tenemos que luchar,
no ha sido arriada jamás nuestra bandera,
orgullo eterno de nuestra libertad.

Piñera anuncia propuesta de reformas educacional y tributaria, gentileza EMOL

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