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sábado, 3 de agosto de 2013

Temas para la meditación del fin de semana….





 


 



La prohibición de la memoria,
por Jorge Edwards.


Confieso que me gustaba la política española de los años de salida del franquismo. Me parecía un ejemplo de buena convivencia, de voluntad democrática, de síntesis de la memoria y el olvido en proporciones inteligentes. Ahora el debate político se ha puesto más áspero, la memoria del pasado más invasiva e intolerante. Me da la impresión de que el ideologismo empieza a predominar de nuevo sobre la ideología y sobre el buen manejo de las ideas. Escribo con el rumor de fondo de una comparecencia del Presidente del Gobierno ante el Congreso, sobre las voces de un debate veraniego apasionado y acalorado. El tema central es el de la corrupción en la vida política, ni más ni menos. Es un tema esencial de la democracia, de las sociedades modernas, desarrolladas, de la cultura de nuestros días. Y me llego a preguntar si puede hablarse de cultura en el sentido más serio de la palabra, de verdadera convivencia civilizada, en los días que corren. Los problemas de corrupción existen en China, en Rusia, en Italia, en España, en Brasil y en Chile, en todas partes. Pero existen con matices diferentes, con posibilidades menores o mayores de salida. El Papa les dice a los jóvenes que tienen derecho a rebelarse. Yo creo que tienen derecho, pero a la vez tienen que cumplir con muchas obligaciones. Pueden tirar tomates podridos, pero ¿pueden tirar bombas molotov? ¿Pueden destruir impunemente sus propios establecimientos estudiantiles? Y los rebeldes mapuches del sur de Chile tienen todos los derechos de este mundo, y en primer lugar el de ser escuchados, pero ¿tiene sentido hacer valer un derecho humano en forma violenta, incendiando una casa y permitiendo que sus dueños mueran carbonizados? ¿Es posible que la reivindicación se transforme en opresión, en racismo de otro cuño?


Cuando se salía de períodos históricos negros, había una tendencia instintiva a entenderse, a darse la mano por encima de barreras anquilosadas. Se había vivido tantos años en la rigidez, que el espíritu de convivencia adquiría una atracción natural. Son actitudes que ahora se gastaron, se agotaron. Después de haber leído a Montaigne durante toda la vida, me interesé hace unos pocos años en estudiar al personaje. Al autor de los ensayos le tocó vivir en una época de guerras de religión devastadoras, sanguinarias. Los cronistas contemporáneos contaron que las aguas del Sena, el río que atraviesa por el centro de París, estaban rojas en el amanecer de la noche de San Bartolomé. Rojas de sangre, se entiende. Las víctimas, los hugonotes perseguidos por la Liga Católica, eran defenestrados, degollados, y los cadáveres se arrojaban al río. Eso ocurrió hace cuatro siglos y un poco más, pero cuatro siglos, en términos históricos, no son demasiado. El Edicto de Nantes, que puso término a la guerra religiosa, estableció la prohibición de recordar los hechos dolorosos, violentos, que habían dividido a los franceses. Montaigne tuvo un papel pacificador. Recomendó a su soberano y amigo Enrique de Navarra, que después reinaría en Francia como Enrique IV, que se alejara del partido hugonote y que se acercara a la religión católica, que representaba la tradición francesa natural. En otras palabras, el famoso Edicto, Constitución conciliadora, prohibía la memoria excesiva de los hechos ocurridos. Era lo contrario de las Constituciones fundamentales, reivindicativas, memoriosas, con las que sueñan algunos ahora. Ponía la causa de la paz, de la reconciliación nacional, por encima de cualquier otra.


Escucho el debate en la televisión, en medio de mis tranquilas y breves vacaciones, y compruebo que el Presidente del Gobierno se hace una pregunta interesante: ¿por qué se piensa que los acusadores, los que sacan a cada rato trapos sucios a relucir, tienen la razón siempre, antes incluso de que los Jueces hayan realizado su trabajo y emitido sus dictámenes? Puede que sea una tendencia humana, pero puede también que sea una manía hispánica. Los museos de la memoria proliferan en nuestros mundos angustiados, nerviosos, obsesivos. Mientras las crisis se perpetúan.


Pues bien, prefiero los debates conciliadores de hace pocos años, que no admitían los reproches insultantes. ¿Quién tuvo la culpa de todo, la tuvo alguien, un grupo, una facción, o la tuvimos, en alguna medida, todos? ¿Y la Justicia, por definición, es aleccionadora, pedagógica, humanista, o es vengativa, exclusiva, excluyente? Si leemos con atención el preámbulo del Edicto de Nantes, uno de los clásicos Jurídicos de todos los tiempos, podemos entender más en profundidad estos delicados asuntos, pero ¿quién, en estos días, se va a poner a leer papelotes tan antiguos? Tenemos que insistir en nuestra cultura del brulote, del insulto cotidiano, de la no lectura, para desgracia nuestra. Para que nuestra guerra no declarada continúe por los siglos de los siglos. Para que nuestros triunfos sean nuestras derrotas.


¿Salario o ingreso mínimo?,
por Rolf Lüders.

El Gobierno cedió a la presión partidaria y accedió a incrementar el salario mínimo en un 8,8% nominal, al mismo tiempo que anunció un proyecto de institucionalidad permanente para fijarlo. El aumento real propuesto excede con creces el crecimiento esperado del PIB durante el período de vigencia de dicho salario. Con ello se exacerban la injusticia y el efecto negativo sobre el empleo formal de todo salario mínimo. En vez de crear la mencionada institucionalidad, lo que corresponde hacer es eliminar el salario mínimo y reemplazarlo por un ingreso mínimo socialmente justo.  


Todo aumento de salario forzado -determinado por Ley- inducirá a los empresarios a reducir, en el margen, empleo formal. No he visto estudio técnicamente aceptable que no llegue a esa conclusión. Los nuevos desempleados -que tenderán a estar entre los de menor productividad- no tendrán otra alternativa práctica para subsistir que engrosar la informalidad. Con ello las remuneraciones medias en el sector informal -que ya son más bajas- se reducirán aún más, y aquellas del sector formal, aumentarán. Además, caerá la productividad media de la economía. Sería preferible para todos -trabajadores, empleadores y consumidores- no interferir en el mercado laboral de esta forma y asegurar a los trabajadores de bajos salarios, mediante subsidio, un ingreso mínimo más elevado.


El salario mínimo nació en Australia -entonces uno de los países con el PIB per cápita  más elevado- a fines del siglo XIX, y tuvo por objeto evitar la existencia de ingresos puntuales en extremo bajos. Más tarde se utilizó -y en muchos países aún se sigue utilizando- como referencia para acuerdos salariales particulares en aquellos sectores en que no se negocia colectivamente. Teniendo en consideración esas finalidades y los efectos descritos en el párrafo anterior, se ha tratado en Chile recientemente -sin éxito este año- de limitar el reajuste del salario mínimo al aumento estimado de la productividad, más la tasa de inflación esperada. 


Chile tiene un salario mínimo de  aproximadamente 400 dólares, que es elevado. No obstante, al calcularlo en relación al PIB per cápita, la cosa cambia. Su valor, 32%, queda dentro del rango medio-bajo que tienen países como Brasil, EE.UU., México y Uruguay. Similar valor y jerarquía toma para Chile el índice de Katz, que compara el salario mínimo con el salario medio de la economía.


A pesar de lo anterior, el grado de informalidad en el mercado del trabajo en Chile sigue siendo importante y se refleja, por ejemplo, en las significativas lagunas previsionales existentes. Además, hay muchos -sobre todo personas jóvenes y mujeres, pero también temporeros en las épocas pertinentes- que no encuentran trabajo al salario mínimo vigente. Lo ideal sería eliminar el salario mínimo y junto con ello la distorsión que genera en el mercado laboral, y alcanzar su objetivo redistributivo estableciendo un ingreso mínimo de un monto considerado justo. Esto último se podría lograr elegantemente -como hemos sugerido en anteriores escritos- reemplazando nuestro complejo e ineficiente sistema de beneficios sociales por un impuesto sobre la renta progresivo negativo. 


El nuevo ciclo del centro político,
por Sol Serrano.


Aunque parezca increíble, la estructura básica del sistema de partidos en nuestro país tiene su matriz ideológica en 1932. Todo ha cambiado, pero la genealogía es clara en la derecha y en la izquierda. Donde no existe tal genealogía es en el centro. Mucho se ha escrito sobre la diferencia que significó el paso de un centro negociador, como había sido el Partido Radical, a un centro ideológico que no buscó negociar, sino perseverar en su camino propio, como fue la Democracia Cristiana, con las consecuencias que sabemos. También se ha dicho hasta el cansancio que la DC se asemeja al PR en su declinación. Sin embargo, eso se está diciendo hace 30 años, más de la mitad del tiempo que Gobernaron los radicales. La DC como centro político ha sido harto más longeva, más de medio siglo, y también más exitosa. Aprendió la lección y en la restauración de la segunda crisis dramática del siglo construyó junto a la izquierda la coalición más duradera, estable y con mayor popularidad que conoce la historia de Chile.


Ahora el centro cambia. Lo paradojal es que cambia porque a una parte del partido que lo representaba ya no le interesa representarlo. La candidatura de Claudio Orrego en la primaria fue un impulso claro en posicionar a la DC en el centro y buena parte del aparato partidista lo dejó solo. Algunos de sus Parlamentarios ya no son de centro. Unos, porque no están dedicados a la política, sino al poder puro y duro para ganar bajo el cobijo de un liderazgo despampanante, y otros porque finalmente creen poco en el modelo construido. La DC será lealmente parte del Gobierno que posiblemente triunfe, pero en el fondo una buena parte de su masa crítica y de sus electores se quedaron sin casa, cansados de intentar remodelarla por dentro.


Los sin casa no son solo ellos. Uno de los fenómenos más originales de la política actual es que el centro se ha hecho plural. Estamos ante la coyuntura del cambio de ciclo del centro. Las analogías históricas son peligrosas, pero tentadoras. La alianza de centroizquierda del Frente Popular terminó en una alianza de centroderecha, y con los radicales dispersos, minoritarios y sin foco programático. No habrían ganado el 46 si la derecha no se hubiera trenzado en una lucha intestina llevando dos candidatos. Ese período terminó en el triunfo de Ibáñez el 52, cuya bandera era contra los partidos y la política. Mientras el centro se pulverizó, surgía uno nuevo, la DC, que hacia finales de la década inició un auge electoral impresionante.


Creo que ese es el ciclo que estamos viviendo, la formación de un nuevo centro político. Posiblemente se retrasó por el liderazgo de Bachelet. De hecho esta elección habría sido totalmente distinta sin ella. Por ahora, su subsidio a los partidos que representó en la primaria y a la Nueva Mayoría es sustantivo por sus votos y por los que les chorrean a sus Parlamentarios. Por eso es un escenario más coyuntural que estructural.


El próximo período Presidencial va a ser difícil. Resulta increíble que en estos tiempos los problemas de la productividad, de un crecimiento que supere el capitalismo salvaje por uno civilizado y competitivo, el peligro de vivir de materias primas, estén tan ausentes del debate cuando sin ellos las justas demandas por igualdad pueden estrellarse con el muro de la frustración. Por lo mismo, el centro adquirirá progresiva importancia.


La germinación de un nuevo centro es una tendencia de mediano plazo. No se sabe mucho ni cuántos ni quiénes son. Ahí están los liberales desencantados de la izquierda, sectores democratacristianos, los que votaron por Orrego, los que votaron por Velasco, la derecha liberal y tantísimo independiente. Lo fantástico es que ninguno de ellos tiene candidato. Votarán por sus alianzas, más por fidelidad histórica que por vocación de futuro. Pero se irán juntando. Por de pronto, habrá una bancada transversal en muchos proyectos, confluirán en redes sociales, en centros de estudio, tendrán influencia en la opinión, y si el binominal lo permite, pueden conformar partidos que constituyan una alianza entre sí. Esa será la diferencia entre un centro fragmentado y un centro plural que contribuya a dar Gobernabilidad, a formar coaliciones más flexibles que las actuales, que de estables se han vuelto rígidas.


Este centro variopinto de hoy, que está inserto en sus alianzas un poco de allegados o los que andan husmeando una nueva casa, será un fenómeno nuevo digno de ser observado en el tiempo que viene. A condición, claro, de que perseveren en su convicción y de que las redes del poder no les abriguen demasiado los pies.


Ataques contra Carabineros.


Un Carabinero muerto y otros dos heridos fue el resultado de los ataques con armas de fuego registrados en distintos hechos delictivos en Macul (Región Metropolitana) y en Tirúa (La Araucanía). El primero fue víctima de disparos efectuados por delincuentes cuando intentó repeler el robo a la oficina de una caja de compensación; mientras que el segundo ocurrió cuando dos uniformados que realizaban notificaciones Judiciales en una comunidad mapuche recibieron impactos de perdigón.


Se trata de hechos que ponen de manifiesto la exposición que deben sufrir las fuerzas policiales al enfrentar este grado de violencia. El asesinato del policía en Macul ocurrió en medio de un asalto, mientras que el de Tirúa parece ubicarse en el contexto de los grupos que operan en el denominado conflicto mapuche. Sin embargo, ambos constituyen episodios muy graves, que deben ser condenados de manera transversal, porque afectan a quienes velan por el imperio del estado de derecho y la defensa de los derechos de las personas. Una respuesta firme frente a estos hechos es más necesaria aún cuando se constata que en los últimos años la cantidad de Carabineros heridos por ataques ha sido significativa. De acuerdo con informes elaborados por la institución policial, en 2010 fueron 73 los uniformados lesionados de diversa consideración, cifra que se elevó a 982 en 2011, especialmente, por las manifestaciones estudiantiles de ese año y los incidentes que en ellas se generaron. En tanto, el número de efectivos fallecidos en actos de servicio supera en su historia los 1.160.


En La Araucanía se repiten desde hace tiempo las agresiones a funcionarios policiales, sin que hasta ahora las medidas adoptadas en esa zona hayan servido para frenarlas. Actualmente, se discuten en el Congreso iniciativas que buscan otorgar mayor protección a las policías en el ejercicio de sus labores y endurecer las penas contra quienes agredan a sus efectivos, propuestas en las que se debiese avanzar prontamente.


La campaña se ha complicado.


Si esta afirmación resulta evidente para el oficialismo tras los sucesivos y forzados reemplazos de candidato, obligado ahora a cumplir la tarea en mucho menos tiempo y a superar las brechas surgidas entre los partidos al perderse el ambiente unitario que rodeó las primarias, podría asimismo aplicarse a la candidatura de la Nueva Mayoría.


Ayer  aterrizó en Santiago Michelle Bachelet de vuelta de sus vacaciones y encontrará un escenario distinto del que dejó al irse a Nueva York. En lugar del vacío causado por la enfermedad de Pablo Longueira, tiene ante sí a Evelyn Matthei, que ha logrado posicionarse en pocos días como una abanderada competitiva, desplegó ya su campaña con salidas a terreno y la enfrenta claramente.


Ante esa nueva situación, en la coalición opositora sus voceros han salido a negar con insistencia cualquier similitud de atributos entre ambas, y el vocero Alvaro Elizalde las compara sosteniendo que mientras el liderazgo de Bachelet es de unidad, el de Matthei “divide” y su biografía está “asociada a los peores episodios de la democracia”. Sin embargo, este mismo esfuerzo lleva a deducir que la existencia de una competidora femenina, hija de un General de la FACh y figura política con larga trayectoria como ella, es un real desafío para la ex Presidente.


Otro factor también incide en el carácter peculiar de esta campaña. Las múltiples y potentes demandas del electorado, sobre todo el de izquierda, y los resquemores y el temor de una hegemonía de la UDI en Renovación Nacional, obligan a los candidatos a actuar con pies de plomo, cuidando sus declaraciones, sea para no comprometerse a lo imposible o para garantizar un trato equitativo hacia sus huestes. Hasta en las susceptibilidades originadas por las listas Parlamentarias y por el contenido de los programas, se aprecia que esta vez más que los aciertos de los postulantes pesará en el resultado el no cometer errores que alejen a uno u otro sector de un electorado sumamente fraccionado.


Matthei y RN. Ella se perfila como candidata unitaria. Esta semana logró conformar un comité político con figuras destacadas de RN (Senadores Espina y Chahuán) y Evópoli (Jorge Saint-Jean), lo que no es algo menor, y están en plena elaboración las propuestas programáticas y los equipos de trabajo conjuntos. La tensión en las dos principales colectividades se ha ido aplacando y RN se encamina al Consejo General que habrá de ratificar o rechazar a Matthei como la abanderada común. Esta semana hubo al respecto gestos indicativos, informados por “La Segunda”: ella tiene un abrumador respaldo entre los Diputados de Renovación y uno también importante en sus Presidentes Regionales. Sin duda, hay un sector del partido que preferiría tener candidato propio, pero es poco probable que logre levantarlo al haber descartado esa posibilidad Andrés Allamand y dados los acotados plazos de que se dispone, ya que el 19 de agosto deben estar inscritos los aspirantes a La Moneda. Eso sí —y esto es parte de la habitual negociación eleccionaria— surgen voces desde RN pidiendo más gestos de la UDI, como una equitativa distribución de los recursos económicos para la campaña, y el Presidente de la tienda, Carlos Larraín, elogia las decisiones unitarias de Evelyn Matthei, pero hace notar que lleva una contabilidad de ellas para, según eso, tomar la correspondiente determinación en el Consejo.


La plantilla Parlamentaria de la Nueva Mayoría sigue trabada. Pese a que Bachelet pidió a los partidos opositores que la tuvieran lista antes de su partida a Estados Unidos, ellos no pudieron cumplir entonces y tampoco lo han hecho a su regreso. El tapón más evidente es el Presidente del Partido Radical, José Antonio Gómez, que pese a que antes de las primarias dio a entender que no tenía tales aspiraciones, pide un cupo para seguir siendo Senador. El problema es que alguien tendría que cederle el suyo, pero hasta ahora nadie en ningún sector parece dispuesto a hacerlo.


Asimismo, ha habido reparos éticos en el PPD respecto a algunos nombres y discrepancias en el PS sobre su apoyo a Giorgio Jackson. Estos asuntos irritan al comando bacheletista, y la vocera Javiera Blanco dijo esta semana que siempre la ex Presidente “va a tener la última opinión respecto a la plantilla”, pero rápidamente debió corregirse pues los partidos no aceptan renunciar a esa prerrogativa y mientras tanto presionan para buscar una salida, la que en todo caso dejará más de algún herido.


El Gobierno y sus partidos. Luego de semanas difíciles, durante las cuales perdió la iniciativa política debido a las pugnas entre las colectividades que lo apoyan, La Moneda busca ordenar las filas. El Presidente Piñera cenó con los Diputados RN con el objeto de recomponer las relaciones y despejar la idea de que había favorecido a la UDI. Asimismo, se reunió ayer, junto a los Ministros RN, con la directiva y prepara gestiones para que opere sin problemas la discusión sobre la reforma al sistema binominal, en la que existen tres proyectos, promoviendo conversaciones para lograr un acuerdo entre las bancadas oficialistas y opositoras del Senado. El Gobierno se desplegó también exitosamente para detener el paro de los recolectores de basura, que estaba a punto de convertirse en una bomba de tiempo social. Pese al intento de los Alcaldes de oposición de endosar el conflicto al Ejecutivo, éste maniobró en combinación con Alcaldes de la Alianza para llegar finalmente a un acuerdo con los trabajadores.


Parlamentarios ausentes.


La Ley Orgánica del Congreso Nacional dispone que es deber de los Parlamentarios asistir a las sesiones de sus respectivas Cámaras y a las de las comisiones a que pertenezcan, pero no establece una sanción si esa norma se infringe.


Últimamente, ausencias muy numerosas de Parlamentarios han obligado a postergar la discusión de proyectos importantes, como ocurrió con la reforma a la Ley de Primarias. En lo que va del actual período Parlamentario (2010-2014) se han producido 4.279 inasistencias a sesiones de sala de la Cámara Baja, de las cuales menos de la mitad (1.870) han sido justificadas.


Ante esta situación se ha planteado que tales inasistencias deberían ser sancionadas con una multa imputable a la dieta. Al respecto, ya en 2011 un grupo de Diputados presentó una moción. Sus autores, los Diputados Browne, Rubilar, Edwards y Sabat (RN), Hasbún y Hoffmann (UDI) y Chahín, Saffirio y Torres (DC), estiman necesario penalizar aquellas ausencias que arriesgan la aprobación de Leyes. A su juicio, esta iniciativa cumple "con el principio de igualdad, asimilando la situación de un Parlamentario a la de cualquier particular o empleado Fiscal, que ve disminuida su remuneración ante inasistencias injustificadas". El Ejecutivo mira esta iniciativa con interés, y podría incluirla en su proyecto para modernizar la labor del Congreso.


El prestigio del Legislativo, esencial para nuestra democracia, depende de la responsabilidad con que se ejerza la función Parlamentaria y del respeto que con eso se demuestre a los representados. De quienes cumplen un mandato ciudadano y reciben por ello remuneraciones suficientes y ventajas anexas, es exigible el cumplimiento irrestricto del mismo. Para asegurarlo, desde 1990 varias iniciativas adoptadas por diferentes mesas directivas de las Cámaras han buscado devolver a la función Parlamentaria el reconocimiento público que necesita, e importantes reformas a los reglamentos han incluido normas sobre información corporativa, asesorías externas, asignaciones parlamentarias y auditorías, entre otras.


Pese a este esfuerzo, subsisten deficiencias serias, como las referidas inasistencias injustificadas, que podrían superarse incluso con la normativa ya vigente. El artículo 77 del Reglamento de la Cámara dispone "que cuando deba levantarse una sesión por falta de quórum, los Diputados que no se encuentren en la sala serán sancionados con una deducción sobre su dieta que determinará la Comisión de Régimen Interno (...). Para estos efectos, esa Comisión, en la primera sesión que celebre al iniciarse cada período Legislativo, fijará el monto de las deducciones que corresponda aplicar sobre la dieta Parlamentaria por concepto de multa a inasistentes en sesiones fracasadas y por faltas al orden". El Senado contempla rebajas a la dieta por la segunda causal, cuyo monto dependerá de la gravedad de la misma.


Si tales criterios elementales no son satisfechos, no puede extrañar que las encuestas muestren que, independientemente de su posición política, el 68% de los consultados desaprueba la forma como está desarrollando su labor el Senado, y el 74% lo haga respecto de la Cámara Baja (Adimark, mayo 2013).


Cambios en las cifras delictivas.


Las estadísticas de denuncias, publicadas periódicamente por el Ministerio Público o puestas online a disposición de la ciudadanía por Carabineros de Chile, muestran un leve aumento en los delitos reportados durante este año. Sin embargo, las denuncias dependen de varios factores, entre ellos la gravedad del delito y el nivel socioeconómico de las víctimas, por lo que las encuestas de victimización son mejores instrumentos para medir el curso real de la delincuencia.


A este respecto, la reciente encuesta de Paz Ciudadana-Adimark, relativa a robos o intentos de robo en el primer semestre de 2013, estableció una tasa de victimización en hogares de 37,6%, cifra estadísticamente igual a la del segundo semestre de 2012, pero inferior a la registrada en igual semestre de 2012, cuando ascendió a 39,3%. No hubo cambio significativo en Regiones, y solo un aumento en la victimización en Santiago, específicamente en el sector surponiente y en hogares de bajos ingresos.


Por su parte, las personas en un rango de alto temor alcanzaron el 13,3% en el nivel nacional, y sí aumentó significativamente en relación con el semestre inmediatamente anterior, en que se había registrado el nivel más bajo de la serie (11,7%). Esa variación se explica por un aumento en Regiones, no en Santiago, y en hogares de nivel socioeconómico medio.


El que Chile cuente con diversas estadísticas delictivas, tanto públicas como independientes, es no solo positivo, sino indispensable para el diseño de políticas públicas eficaces. Sin embargo, no es fácil para la opinión pública comprender que los datos deben ser analizados considerando no solo su contenido preciso, sino también su contexto, y en perspectiva.


Así, si bien esta encuesta establece nuevamente que la victimización es un factor de gran relevancia para explicar los niveles de temor de las personas, desde hace algunos años indica que estas variables no se mueven siempre en la misma dirección, tal como se observa en los resultados nacionales y como ocurre en muchos países. Una hipótesis plausible para explicar esto es la que esgrimen economistas y psicólogos del comportamiento, quienes han comprobado la teoría según la cual los seres humanos sobreestimamos la probabilidad de ocurrencia de hechos de los cuales tenemos ejemplos concretos, y que, por lo tanto, los medios de comunicación masiva jugarían un papel en las percepciones subjetivas.


Por otra parte, y también hace ya varios años, todas las fuentes indican la existencia de patrones en la actividad delictiva. La encuesta de Paz Ciudadana registra por tercera vez un aumento en la victimización en el sector surponiente de la capital y, nuevamente, el 25% de los hogares concentra prácticamente el 90% de los hechos reportados. No obstante, esta información caracteriza el fenómeno, pero en ningún caso es suficiente para realizar recomendaciones concretas sobre qué hacer, pues sigue siendo una agrupación estadística de miles de problemas delictivos de muy distinta naturaleza, y el sentido común no basta para formularlas. Comprender cabalmente las causas mediatas y desplegar estrategias eficaces es, en cambio, el espíritu del Sistema Táctico de Análisis del Delito desplegado por el Gobierno y Carabineros. Y la evidencia es igualmente clara en señalar que no hay atajos: lograr bajas sostenidas en la victimización requiere un esfuerzo también sostenido y sistemático de las autoridades e instituciones, que trascienda a los períodos Gubernamentales, para realizar modernizaciones que maximicen el aporte de cada órgano a la reducción del delito, y para ampliar sustancialmente la cobertura de programas de prevención y reinserción basados en evidencia.


Las reformas laborales de la oposición.


El documento que los partidos del pacto Nueva Mayoría entregarán próximamente a su candidata para contribuir a su programa de Gobierno es bastante general en varios ámbitos, pero en algunos, como el laboral, entra en mayores detalles y parte de un diagnóstico obvio, cual es que los orígenes de la desigualdad están en los bajos salarios y empleos precarios de un sector importante de la fuerza de trabajo.


Las tasas de participación laboral en Chile, sobre todo de jóvenes y mujeres, siguen siendo bajas. Sin embargo, no es claro que eso sea resultado -como sostiene el documento- de un marcado desequilibrio en las relaciones laborales entre empleadores y trabajadores. En realidad ocurre que la mitad de la fuerza de trabajo en Chile no terminó la educación media y la escolaridad a la que accedió fue de pésima calidad. Como consecuencia, sus niveles de productividad son muy reducidos. Esta situación es especialmente adversa para la igualdad salarial en una economía como la nuestra, abundante en recursos naturales y que, por tanto, genera estructuras productivas intensivas en capital físico y humano. Se agrega a este cuadro negativo el que nuestras políticas de capacitación son muy deficientes.


Por cierto, economías fuertemente sindicalizadas pueden conseguir mejores salarios en el corto plazo, pero, si eso no tiene respaldo en productividad, más temprano que tarde las empresas sustituyen trabajo por capital, o promueven tecnologías que ahorran en trabajo y producen desempleo. Así, no hay avances en igualdad salarial. Algo de esto vivieron muchos países industrializados desde mediados de los 70, y su conclusión fue que hay que mantener mercados laborales flexibles.


Además, la tasa de sindicalización en esas naciones ha caído de modo significativo: para los miembros de la OCDE, desde 35% promedio en los años 60, a tasas actuales de 17%, aproximadamente. Ninguno se ha eximido de estas tendencias, aunque en algunos pocos la caída ha sido menos pronunciada y se han mantenido tasas altas de sindicalización. No hay una única explicación para el fenómeno de dichas tasas, pero muchos expertos coinciden en que los avances técnicos, la globalización y la especialización no siempre hacen que los sindicatos sean las mejores instituciones para negociar las condiciones laborales de todos los trabajadores, y no solo de algunos de ellos, colocados en la base.


En los partidos de la Nueva Mayoría, estos cambios mundiales no parecen haber provocado debate -si bien el encargado del área laboral de Bachelet ha anunciado que consultará este documento con todas las bancadas de su sector-. Quizá por eso se promueve una sindicalización automática de los nuevos trabajadores, y si bien se permite una desafiliación posterior, para hacer coherente su propuesta con la libertad de afiliación, es fácil prever las presiones que recibiría un trabajador nuevo, o las trabas que enfrentaría para renunciar a ese automatismo. No parece haber experiencias de esta naturaleza en el mundo. Esto no sorprende, ya que esta política presume que para un trabajador sería siempre más conveniente estar afiliado a un sindicato que no estarlo, planteamiento sumamente dudoso, dados los desarrollos recientes.


También se postula, entre otras recomendaciones, terminar con los grupos negociadores, prohibir el reemplazo durante la huelga, dificultar el despido y promover la negociación por rama. Son políticas antiguas, que más que beneficiar a los trabajadores pueden perjudicarlos, porque en vez de reforzar su poder negociador desincentivan la demanda por trabajo. Por cierto, hay espacio para impulsar relaciones laborales que eleven la productividad y beneficien tanto a los trabajadores como a las empresas, pero eso supone promover una mayor colaboración, aumentando, por ejemplo, los asuntos que pueden ser objeto de negociación colectiva, en vez de promover políticas que ven a ambas partes como adversarias.


Correspondencia para meditar.


Señor Director:


Muerte de Carabinero.


Conozco de cerca la realidad de nuestros Carabineros, a los cuales hago llegar mi profundo respeto y solidaridad, y los insto a seguir con su noble misión.


La muerte de un joven oficial nos debe hacer reflexionar sobre qué tipo de sociedad construimos y qué elementos de protección damos a quienes valientemente nos defienden de la delincuencia día a día. Atacar a un policía en muchos lugares en un delito gravísimo. En Chile, atacarlos con bombas molotov o ácido con el fin de causar el mayor daño, incluso la muerte, no pasa de ser un delito común.


Hay varias Leyes pendientes que necesitan ser aprobadas con urgencia, o seguirán ocurriendo hechos tan lamentables como los de estos días.


Andrés Solari L.


Señor Director:


Jacobinismo galopante


No comprendo el concepto de libertad de expresión del señor Luis Villavicencio, a propósito de los repudiables actos al interior de la Catedral de Santiago.


Sabemos que el lenguaje de los derechos humanos viene sufriendo en las últimas décadas un proceso de inflación dialéctica, indeterminación conceptual, e incluso de anomia prosódica. Pero esto ya es demasiado. Sugerir que los católicos debemos quedarnos tranquilos en nuestros propios templos, casi complacidos, mientras asaltan nuestros altares, interrumpen nuestro culto e insultan a nuestro Dios, porque a eso hay que llamarle "libertad de expresión", suena más bien a un alegato en favor de la agresión religiosa al estilo del "cara, yo gano; sello, tú pierdes". Lo que me recuerda el uso que los jacobinos hacían de la libertad (también de expresión) antes de emprenderla contra sus víctimas.


Iluso yo, que pensaba que el jacobinismo se había extinguido.


Julio Alvear Téllez.


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difícilmente son engañados.


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Marcha Soldados del 73, con imágenes

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Letra Marcha: Soldados del 73

Letra Marcha Soldados del 73

Autor: Rosabella Liniers
Compositor Gianfranco



Son hermanos los Infantes,
todas las armas y soldados del ayer
Carabineros, Marinos y Aviadores
Combatientes del 73.

Un sólo cuerpo, un sólo corazón,
noble misión, proteger a la Nación,
la frente en alto saliendo del cuartel,
los soldados del 73.

Ya dió la orden mi General,
para vencer tenemos que luchar,
no ha sido arriada jamás nuestra bandera,
orgullo eterno de nuestra libertad.

En el recuento se hace el silencio,
por los heridos, los caídos que no están,
lo lamento mi Capitán,
mi Sargento no le puede contestar.

La Patria es libre, llegó la paz,
en el desierto, el cielo, azul el mar,
ya nuestros hombres cantan victoria
Combatientes del 73

Ya dió la orden mi General,
para vencer tenemos que luchar,
no ha sido arriada jamás nuestra bandera,
orgullo eterno de nuestra libertad.

Piñera anuncia propuesta de reformas educacional y tributaria, gentileza EMOL

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