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miércoles, 31 de julio de 2013

Temas de contingencia para meditar...











Lo Que le Pasó a Vargas Llosa,
por Hermógenes Pérez de Arce.


Hace muchos años Mario Vargas Llosa se había interesado en la política y su popularidad como escritor, en ese tiempo de izquierda, lo había catapultado a la condición de figura nacional peruana, de modo que terminó siendo candidato Presidencial.


Su ventaja en las encuestas era tan grande que tomó la campaña con mucha calma, pues nadie lo desafiaba realmente. Estaba tan seguro de ganar que hasta había empezado a virar ideológicamente hacia la derecha.


Tiempo después, a poco de haber sido derrotado inesperadamente en la elección por Alberto Fujimori, en un almuerzo con él al que asistí en "El Mercurio" o en la Viña Santa Rita (no recuerdo exactamente en cuál de las dos partes, porque en ambas estuve con él) refirió que nunca se había preocupado de ese candidato rival oriental y prácticamente desconocido. Añadió que un hijo suyo, unas dos semanas antes de los comicios, le había advertido que "había un chinito muy popular en las poblaciones, que tenía muchos votos". Pero Vargas Llosa no le hizo caso ni se preocupó, porque "el chinito" no marcaba en las encuestas más acreditadas. Por eso que, el día de la elección, recibió como un mazazo inesperado y sorpresivo la noticia de que "el chinito" iba a ser el próximo Presidente del Perú en lugar suyo.


He recordado ese episodio a raíz del prolongado e insólito viaje a Nueva York de Michelle Bachelet, que ha permitido a Evelyn Matthei monopolizar el escenario Presidencial. Esta última es una candidata infatigable y lo ha hecho objetivamente muy bien en estos afiebrados días iniciales de su campaña, aprovechando "a piacere" el campo libre que le ha brindado el relajado talante de su principal adversaria.


Entretanto, silenciosamente el país sigue tomando nota de las amenazas que representa el programa de esta última para el futuro de la economía chilena y la estabilidad institucional. Hubo una pausa en el estado de pánico ambiente gracias al anuncio de que figuras DC moderadas, como René Cortázar, José De Gregorio y Jorge Burgos, se iban a incorporar al comando de la candidata izquierdista. Hasta la Bolsa repuntó durante unos días. Pero desde la propia izquierda han surgido voces que atacan con poca piedad a Cortázar y le restan base como figura que pudiera adquirir alguna connotación en un futuro equipo de Bachelet; y a su turno, el vocero oficial de ésta, Álvaro Elizalde, ha reafirmado que las iniciativas programáticas suyas que más desconfianza despiertan, como la idea de cambiar la Constitución, la reforma tributaria (que incluye la supresión de uno de los dos motores de crecimiento más importantes de la economía chilena en las últimas décadas, el FUT) y la carísima y regresiva promesa de una educación superior gratuita, más el apoyo de la candidata a figuras revolucionarias jóvenes de la extrema izquierda y el PC, y el conocimiento de que la estrategia de la "Nueva Mayoría" fue una idea comunista aprobada por el partido rojo en su XXI Congreso del año 2001, han reencendido el pesimismo acerca de su eventual gestión. Entonces la Bolsa ha vuelto a caer.


Para empeorar las expectativas, el inefable Presidente de la DC, Ignacio Walker, se ha encargado de comunicar al país que su colectividad "no será obstáculo" para que se lleve a cabo el radical programa de reformas que la candidata de la izquierda ha recogido "de la calle". Ésta, seguramente telefoneada por sus más próximos, ha resuelto anticipar en un día su retorno al país. Porque las campañas electorales --como todo menestar arduo en esta vida-- son un 10% de inspiración y un 90% de transpiración.


"El Mercurio" del domingo citó como "una vuelta de carnero" de Michelle Bachelet su anuncio después de las primarias en el sentido de que "tenemos que trabajar sin descanso por el triunfo de noviembre, así que (para) los que pensaban pegarse unos 'diítas' de vacaciones, desde mañana continuamos el camino que nos va a llevar en noviembre a La Moneda". Y acto seguido se fue por catorce "diítas" a Nueva York.


¿No habrá nadie diciéndole que, no "un chinito", sino "una alemancita", está conquistando mientras tanto muchos votos en las poblaciones?


En conclusión, este último es el único factor de tranquilidad que puede calmar las alarmadas expectativas que ponen tan nerviosos a los mercados nacionales.


Los costos de la unidad,
por Gonzalo Müller.


No han sido fáciles estas dos semanas para la Coalición de RN y la UDI. Luego de las primarias y el triunfo de Pablo Longueira, se había instalado un clima de enfrentamiento y división entre los partidos. Es en ese contexto en que la renuncia a su candidatura por enfermedad les devolvió a ellos la decisión de ir unidos con un candidato único o divididos hacia la elección Presidencial de noviembre.


La unidad es un valor muy preciado por los electores, ya que se asimila a la capacidad de actuar por un interés común y no sólo por el individual, siendo una señal importante de la tan necesaria Gobernabilidad y estabilidad política, que tanto los Gobiernos como los países necesitan para avanzar y desarrollarse. Más aún cuando la política es observada como fuente de privilegios y dominada por proyectos personales por parte de la ciudadanía, el ser capaz de alcanzar y transmitir que se puede actuar y trabajar unidos es un atributo deseable por todo conglomerado político.


Pero como todo lo valioso, la unidad tiene costos, no es gratis. En el caso de la Coalición oficialista, requiere de que los máximos dirigentes de los partidos sacrifiquen en parte sus propios intereses en beneficio de construir lealtades y confianzas más allá de sus militancias; esto implica entender que no sólo deben responder ante sus Consejos Generales, sino también ante los cientos de miles de independientes que constituyen sus verdaderas bases electorales y que pueden terminar condenando dura y mayoritariamente lo que hacia el interior pudiera aplaudir una minoría, por muy entusiasta y ruidosa que esta sea.


Que el Presidente Piñera y el propio Gobierno se hayan constituido en una suerte de gran elector frente a las decisiones de los partidos no es casualidad, porque es en la propia responsabilidad de ser Gobierno que han aprendido a colaborar y trabajar unidos cientos de militantes de RN y la UDI, junto a independientes. Esta transversalidad lo ha constituido en una reserva necesaria frente a las lógicas partidistas y el camino propio; su voz ha sido clave en acelerar y destrabar las decisiones necesarias para contar en un breve plazo con una candidata única. Lo ratifica que Evelyn Matthei haya salido desde el propio Gobierno para enfrentar esta campaña como la candidata única de la centroderecha.


La propia candidata del oficialismo sabe que su primera labor debe ser generar unidad y confianza hacia el interior de los partidos, una demostración más de que sólo una nueva candidata que no hubiera estado involucrada en las campañas y enfrentamientos anteriores podría lograr la indispensable integración de los partidos en la tarea Presidencial. El haber elegido a la Senadora Lily Pérez como vocera, o haber integrado a los Senadores Alberto Espina y Francisco Chahuán a su comité político, le permite concretar en rostros y hechos esa unidad y al mismo tiempo multiplicar su capacidad de interlocución con Renovación Nacional.


Pero la unidad no implica dejar de lado la competencia, los partidos y sus dirigentes deben entender que es la elección Parlamentaria el escenario natural para su legítima aspiración por competir y medir sus apoyos, y que la hegemonía político-electoral se juega en este terreno mucho más que en el Presidencial.


Por todo lo anterior, si bien la unidad no es suficiente por sí misma para ganar la elección Presidencial, se ha constituido en los hechos en un requisito esencial para la credibilidad de la centro-derecha. La división impide que el mensaje de un nuevo Gobierno de la Coalición sea efectivo, peor aún retrasa la necesaria ampliación de sus fronteras hacia los sectores independientes, moderados y menos politizados, los que resultaron claves en la formación de la mayoría que el año 2009 llego al Gobierno de la mano del Presidente Piñera.


Grandeza,
por Eugenio Tironi.


El pasado 11 de febrero Benedicto renunció a su condición de sucesor de Pedro. Lo hizo diciendo: "He llegado a la certeza de que mis fuerzas, debido a mi avanzada edad, no se adecuan por más tiempo al ejercicio del ministerio". Su gesto provocó un remezón que algunos compararon al del Concilio Vaticano II, hace casi medio siglo.


El 18 de julio pasado fuimos testigos de otra renuncia: la de Pablo Longueira, que abandonó la candidatura Presidencial luego de haberse ganado ese derecho triunfando días antes en una reñida elección primaria. Los motivos los entregaron sus hijos: "Nuestro padre se encuentra enfermo. Con posterioridad al triunfo de la elección primaria de la Alianza, durante unos días de descanso, su salud se fue deteriorando, producto de un cuadro de depresión médicamente diagnosticado".


Al comienzo reinó la incredulidad. Con las horas, la abdicación de Pablo Longueira sacudió a los chilenos y se convirtió en noticia mundial. Su familia o su partido, perfectamente pudieron haber inventado una "mentira piadosa" para justificarlo. En Chile, al menos, nadie se lo hubiese objetado; pero eligieron ser transparentes sobre los motivos que lo llevaron a la renuncia.


No era fácil. Lo que hoy llamamos "trastornos del ánimo" es un área que, desde tiempos inmemoriales, la humanidad ha cubierto con el manto del tabú; ese tipo de fenómenos que -en palabras de Freud- "no está permitido tocar", y sobre lo que es mejor no hablar, pues se teme el castigo y, en el fondo, el contagio. Quienes los sufren los viven como un estigma, y por eso mismo los ocultan. Y quienes los rodean, a veces sin pensarlo, se vuelven cómplices del encubrimiento, reforzando con esto el tabú. Estigma y tabú son los dos extremos de una misma soga. Esto es lo que da valor al gesto de Longueira y de quienes lo rodean: al reconocer que padece una depresión severa, rompieron el estigma, y con esto, desplazaron el tabú.


Longueira es un líder político fuerte y exitoso. Representa a un sector político-cultural más identificado con el esfuerzo que con el fracaso. El hecho de admitir que sufre un cuadro de depresión provocó que Chile entero reflexionara y conversara del tema con un grado de honestidad desconocido. Permitió a mucha gente, como señalara el psiquiatra Marco A. de la Parra, "hablar de su depresión, en el sentido de que es algo respetable, que le sucede a todo el mundo y que no significa falta de carácter, falta de fe, ni flojera, ni falta de voluntad". Volvió patente que este tipo de trastorno no se supera apelando al "coraje" o a la "adrenalina", ni con el mero acompañamiento de familiares, amigos o guías espirituales: requiere mucho más que eso. Y permitió que se pusiera en el tapete que los trastornos del ánimo tienen una tasa de incidencia cada vez más elevada en los cuadros de morbilidad de la población, lo que está ligado al tipo de sociedad que hemos venido edificando.


El gesto de Pablo Longueira y su entorno representa un punto de quiebre para la manera como la sociedad chilena ha tomado los trastornos del ánimo. Pero su servicio hacia la sociedad chilena no ha terminado. Tienen la oportunidad de demostrarnos que la persona que los sufre está enferma, pero no muerta; que puede requerir alejarse por un tiempo, pero no está invalidada de por vida; que debe ser objeto de ayuda, no de compasión. Nos queda a nosotros asumir que una sociedad es sana solo si los acoge y contribuye a cuidarlos; en otras palabras, si desobedece al tabú.


Guardando las distancias, los de Benedicto y Pablo son gestos que, junto con dejar en evidencia la vulnerabilidad de la condición humana, muestran que la grandeza brota de admitirla, no de negarla.


La primavera chilena,
por Jorge Selaive.


En el Medio Oriente ha emergido el término Primavera Arabe para referirse al levantamiento del pueblo árabe ante demandas sociales insatisfechas, mala distribución del ingreso y gobiernos reñidos con los principios democráticos. La forma que ha tomado esta “revolución” ha llevado a la salida de varios gobernantes y a incipientes cambios en la estructura social y económica. Es tan fuerte la demanda social que es imposible que los países exportadores de petróleo puedan satisfacerla desde el punto de vista fiscal con precios bajo US$90/barril, lo que ciertamente tiene consecuencias en la manera en que la OPEC enfrentará cualquier caída del precio del petróleo.


Dicho lo anterior, con grandes matices, en Chile también estamos en presencia de nuestra propia primavera, sin la violencia pero sí con la fuerza de la argumentación técnica, como corresponde a un país que tiene asentada su civilidad democrática.


Las demandas estudiantiles se reflejan en propuestas de mayor recaudación tributaria orientada a satisfacerlas. La dificultad para entregar los lineamientos de la matriz energética en un contexto de notable fortaleza de las posturas ambientalistas que argumentan, entre otros, rentas para el sector privado. La insatisfacción relativamente generalizada con las utilidades de varios actores del mercado. Todas son parte del mismo fenómeno social. Así como la primavera árabe está para quedarse, también lo es el caso de la primavera chilena.


¿Qué consecuencias podría tener en el mediano plazo? Claramente disminuirán las rentas sectoriales. Rentabilidades sobre patrimonio o activos que destacaban en el concierto internacional disminuirán de manera significativa, y el Estado —finalmente la gente— recibirá más recursos en términos relativos respecto al sector privado. Ya hemos visto aquello durante estos últimos años, donde ha ocurrido una evidente transferencia de riqueza desde el capital al trabajo, que no se revertirá. El aumento de los salarios y la contracción en las rentabilidades corporativas es síntoma de dicha transferencia.


La manera en que reaccionará el precio de activos también estará alineada con esta primavera chilena. La bolsa tendrá una recuperación tímida siguiendo las menores rentabilidades de las empresas. Asimismo, estas últimas buscarán medidas de compensación que muy probablemente estarán reflejadas en mayores precios. Lo anterior, junto a elementos idiosincráticos como alzas en tarifas reguladas, aumento de precios en productos con mayor traspaso impositivo y mejoras en la medición de la inflación podrían mantener esta última por sobre lo que sugeriría la menos favorable posición cíclica de la economía el 2014.


Finalmente, la pregunta que parece obvia para el empresariado es qué coalición política es capaz de lidiar mejor con un escenario económico menos favorable y con una mantención y eventual incremento de las demandas sociales en el marco de esta “primavera chilena”, ¿Nueva Mayoría o Alianza?


Riesgo para los medios de comunicación.


La Comisión de Programa de las colectividades que integran la Nueva Mayoría, apoyada en sus respectivos centros de estudio, ha preparado el documento "Compromisos para el Chile que queremos", que contiene los lineamientos programáticos que dicho conglomerado plantea hoy para nuestro país como eje de su línea de acción en caso de alcanzar el Gobierno en la próxima elección Presidencial. Su pilar queda sintetizado en el primer párrafo, que postula "un Chile más inclusivo e igualitario, donde prevalezcan la justicia social y la igualdad, se ponga fin al abuso, se fortalezcan los derechos políticos, civiles y sociales, y se cimenten las bases de una nueva convivencia social".


Los ejes en torno a los cuales se quiere construir ese nuevo Chile son la participación, la reforma tributaria, la inserción internacional, la reforma Constitucional y política, los derechos sociales (con énfasis en educación y salud), la reforma laboral, un nuevo modelo de desarrollo económico y la descentralización. El concepto que cruza todo este documento es el de derechos sociales garantizados, con el Estado como el gran organizador del esquema de convivencia ciudadana. Implícitamente, pero de modo inequívoco, se percibe un manto de sospecha sobre las iniciativas privadas, que desde su perspectiva serían el germen de la desigualdad, el abuso y la desprotección.


Nada de lo anterior sorprende demasiado en cuanto corresponde a la visión de izquierda tradicional -con ostensibles semejanzas con ideas en boga en los años 60 del siglo pasado-, aunque sí llama la atención que se la enarbole ahora, tantas décadas después de haber sido ella abandonada por los países avanzados, y ciertamente por la propia Concertación, que en su hora practicó una renovación efectiva y a diversos respectos exitosa.


No obstante, vista la dramática experiencia de los medios de comunicación en los países latinoamericanos que siguen el modelo chavista, así como lo ocurrido con ellos en la culta Argentina bajo el kirchnerismo, no cabe subestimar el peligro envuelto en lo que se anticipa respecto del "derecho a una información plural, veraz y trasparente, lo que nos lleva a luchar por establecer las condiciones para democratizar el actual sistema de medios de comunicación, que ha permitido concentrar en pocas personas o empresas, nacionales o extranjeras, el control de los medios de comunicación masivos".


Aunque se reconoce el efecto de las tecnologías en expandir el acceso a información de toda especie a crecientes números de personas, se añade que "también resulta necesario incentivar en los medios de comunicación tradicionales un auténtico pluralismo tanto en los contenidos como en la propiedad". El lenguaje utilizado deja en la sombra a qué medidas daría lugar lo anterior. La referencia al control de los medios de comunicación masiva por pocas empresas y la necesidad de incentivar el pluralismo en la propiedad de los mismos no aclara si se quiere modificar el régimen de propiedad privada de dichos medios, o mantenerla, pero hacerla más "plural". ¿Y qué significa exactamente "democratizar" los medios? ¿Forzar la entrada de otros propietarios a los medios actuales, o impulsar desde el Estado nuevos medios con nuevos propietarios? ¿Cómo aseguraría eso la pluralidad de contenidos que se dice pretender? Diseñar políticas públicas solo mediante aspiraciones -como se hace repetidamente en este documento- trasunta más un voluntarismo que parecía superado que una reflexión detenida sobre cómo abordar los complejos problemas de la sociedad moderna. Y es notorio que lo anterior parece tener por blanco a la prensa, ya que en los demás medios el holgado predominio de la izquierda es evidente, y no se advierte cuánto más pudiere él expandirse, sin excluir del todo el pluralismo que se postula.


En materia de medios de comunicación, como en varias otras, este documento abre inquietantes incógnitas y dudas, que en su momento deberán ser sopesadas por la candidata Bachelet con una mirada más global, capaz de distanciarse de los parámetros de un modelo chavista para los medios, en un área tan sensible para la democracia real.


Mejoras en educación técnico-profesional.


Hace unos días, la Ministro Schmidt anunció un ajuste curricular para la educación media técnico-profesional (TP), cuya malla no se había modificado desde 1998. La modernización de los currículos estableció un total de 34 especialidades y 17 menciones que comenzarán a implementarse gradualmente en los colegios técnicos profesionales. El cambio regirá para más de 180 mil escolares que optan por este tipo de educación, un 43% del total de estudiantes de ese nivel.


La propuesta del Ministerio de Educación es positiva, ya que da una señal para un sector que ha quedado postergado en la medida en que la educación superior, especialmente la universitaria, se toma la agenda. Este rezago es, sin embargo, inconveniente para la sociedad en su conjunto, ya que la alternativa técnico-profesional es valorada por las familias como una opción para que sus hijos encuentren trabajos más calificados al momento de entrar al mercado laboral.


En el sistema actual promedio, los establecimientos TP obtuvieron 35 puntos menos en lectura que los científico-humanistas y 47 puntos menos en matemáticas en el SIMCE 2012. Hay, además, otro problema que afecta a los estudiantes de los colegios técnicos: la baja titulación de sus egresados. Sólo el 58% de los egresados en 2010 obtuvo su título, principalmente porque no hacen sus prácticas profesionales. Menos del 30% sigue estudios superiores en centros de formación técnica o universidades.


Es en este escenario sombrío que se puede plantear que es positivo que las especialidades se renueven, como propone el Ministerio, para adaptarse mejor a las necesidades de la industria y así tener más prácticas y oportunidades laborales. En este punto, además de las directrices de la autoridad, lo que se necesita es la autonomía y proactividad de los colegios mismos para acercarse a empresas y gremios y trabajar en conjunto con ellas. Muchas de las escuelas TP exitosas, con altos puntajes SIMCE y con buenos resultados en empleabilidad, tienen alianzas con compañías de la zona que aportan material y profesores y captan luego alumnos para sus plantillas. También buscar en el extranjero oportunidades de intercambio que motiven a los mejores alumnos.


Pero junto a esta inclusión al sector productivo es también importante contar con cuerpos directivos con facultades para introducir mejoras en lenguaje y matemáticas. Un alumno puede tener buenas herramientas técnicas, pero se verá limitado en su carrera si no tiene una aceptable comprensión de lectura para adquirir más conocimientos.


Adicionalmente, las habilidades no cognitivas (comunicación, puntualidad, disciplina, organización) deben privilegiarse en esta etapa escolar, ya que son barreras de entrada al mercado laboral.


Finalmente, es deseable que los colegios TP sean objeto de un estudio a fondo a nivel de expertos, de manera de identificar cuáles son las falencias en detalle de esta alternativa académica de cara a un futuro donde cada día se demandan más trabajadores con buen nivel técnico.


Información sobre deuda positiva en el retail.


La opción tomada por la autoridad fiscalizadora de imponer vía una norma administrativa a los emisores de tarjetas no bancarias la obligación de informar la deuda positiva de sus clientes, si bien tiene justificación de fondo, es equivocada por el hecho de que se trata de una materia que debe ser regulada por Ley al incidir en el derecho a la privacidad de los deudores. Esta obligación consiste en que cada emisor entregue a la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras (Sbif) el listado de los deudores y el saldo de sus deudas, entre otros antecedentes.


El debate acerca de la conveniencia de ampliar la información que deben entregar los emisores de tarjetas de crédito no bancarias ha enfrentado en reiteradas oportunidades a esas empresas con la Sbif. El “retail financiero” se resiste a compartir información que considera privativa de sus operaciones. Sin embargo, los beneficios de que exista esa información son evidentes, en la medida en que permite a toda entidad financiera conocer con mayor precisión el grado de endeudamiento de quienes solicitan préstamos -ajustando la tasa al nivel de riesgo real del deudor- y agregar mayor competencia al mercado del crédito.


Asimismo, esta información facilita que la autoridad conozca con mayor precisión los riesgos sistémicos asociados a toda la industria del crédito. Hay aquí una cierta diferencia con la situación de los bancos, donde por captar fondos del público vía depósitos hay un riesgo mayor, pero el retail financiero también tiene riesgos sistémicos que supervigilar, sobre todo por la relevancia que han adquirido en la economía estas nuevas formas de financiamiento y por el hecho de que también se puede financiar a través de la emisión de títulos.


No obstante la justificación de contar con esa información consolidada, cuando se trata de la entrega de antecedentes personales que está amparada por el derecho a la vida privada de cada deudor, la obligación de entregarla debe ser establecida y regulada a través de una Ley. Lo delicado de esta materia queda ilustrado en el hecho de que, respecto de los bancos, esta misma exigencia se encuentra regulada en la Ley General de Bancos, que ampara la información con la reserva y sanciona con pena de cárcel al que la revela indebidamente a terceros. Incluso, hay antecedentes de reclamos de la propia banca respecto de regulaciones administrativas que también incidían en materia bajo secreto y reserva, lo que pone de relieve la importancia de este punto.  


Luego de la dictación de esta normativa, han surgido reclamos desde los afectados acerca de la improcedencia de esta regulación y el peligro que significaría para la integridad de la información. Según trascendidos de prensa, la Superintendencia habría manifestado el propósito de contar con esta base de datos sólo para fines de fiscalización, sin estar contemplada su entrega al sistema financiero en general. Esta incertidumbre pone de manifiesto la necesidad de mayor precisión regulatoria, particularmente en la determinación de quiénes pueden acceder a los datos y hasta dónde alcanza la obligación de reserva.


Actualmente se encuentra en el Congreso una propuesta de reforma integral impulsada por el Gobierno para regular la consolidación de información financiera de los deudores, a cuya tramitación debería asignarse máxima urgencia, a fin de zanjar definitivamente las deficiencias de fondo y forma que existen actualmente en esta área.


Contratos telefónicos.


La Subsecretaría de Telecomunicaciones ha aprobado los protocolos de ventas telefónicas de ocho empresas de telecomunicaciones, lo que les permite volver a ofrecer contratos por esa vía. Ante una denuncia televisiva de malas prácticas en estos contratos -confirmando actuaciones de las que antes solo se tenía evidencia anecdótica-, dicha Subsecretaría prohibió realizar nuevos contratos de esa especie mientras no mejoraran los protocolos, para impedir una repetición de abusos.


Las empresas que fueron autorizadas para volver a operar tienen ahora procedimientos que hacen posible determinar que el titular de la cuenta ha dado su consentimiento expreso, claro e informado, y que la empresa conserva debido registro de tal contratación.


Estas malas prácticas para forzar o inventar contratos por vía telefónica, que luego resultan muy difíciles de cancelar, muestran las características menos amables de mercados sin adecuada regulación. Los vendedores telefónicos reciben comisiones por los contratos que consiguen, por lo que tienen incentivos para presionar al cliente, o incluso inventar su asentimiento al contrato de servicios. Por eso se precisan protocolos de verificación que confirmen el efectivo asentimiento del titular del contrato, y es procedente que el ente regulador establezca estándares mínimos. De lo contrario, la presión competitiva sobre las empresas hará que se repitan conductas como las denunciadas -y ahora corregidas-.


Habiéndose establecido los protocolos mínimos, cuyo cumplimiento es sistemáticamente fiscalizado, las empresas pueden beneficiarse, pues aunque los procedimientos son más complejos, evitan los costos de cancelación y de indemnización de contratos mal establecidos, y además mejoran su imagen pública.


Por cierto, es insuficiente que las empresas pretendan desligarse de su responsabilidad, atribuyéndosela a los vendedores, ya que ellas tienen la obligación de supervisar lo que ocurra en su nombre. Y yerran aquellas que pretendan reincidir en malas prácticas, pues los consumidores ya no están dispuestos a aceptarlas.


Destaca el correcto comportamiento de la subsecretaría del ramo en todo este episodio. Reaccionó en forma rápida ante la evidencia de conductas viciadas, definiendo con celeridad lo que deben incorporar los protocolos de contratación de servicios por teléfono para ser aceptables. Cabría argumentar que debió haber actuado antes, pero a menudo es difícil para un regulador técnico enfrentar una industria sin una oportunidad como la que le brindó el referido programa televisivo.


En todo caso, la posibilidad de realizar operaciones telefónicas es positiva para la mayoría de los clientes, siempre que puedan confiar en que lo que contratan es lo que efectivamente solicitaron.


Correspondencia para meditar:



Señor Director:


Lecciones del caso venezolano.


La situación política expuesta por el líder opositor venezolano, Henrique Capriles, en su reciente visita a nuestro país nos recuerda la importancia de las instituciones para el desempeño de un sistema político democrático. Desde 1958, la fortaleza y competitividad de los partidos en Venezuela resultaban claves para el funcionamiento de una democracia que era considerada como un modelo en América Latina. Con todo, el sistema de partidos colapsó dramáticamente a fines de los 90, dando paso al régimen chavista.


Esta experiencia debe ser analizada con detención en países cuyos sistemas de partidos son considerados como altamente institucionalizados. El caso venezolano demuestra que aspectos teóricamente positivos, tales como la estabilidad electoral, persistencia en el tiempo y fortaleza organizacional de los partidos, pueden presentarse conjuntamente con niveles crecientes de desafección política, abstencionismo y un fuerte declive en la identificación partidaria.


En Venezuela se ensayaron cambios a la institucionalidad electoral para hacer frente a la crisis política, como la introducción del voto voluntario en 1993. No obstante, dicha reforma no logró resolver el problema de fondo: el déficit representativo asociado a la baja capacidad adaptativa de los partidos políticos. Por el contrario, el drástico incremento en la abstención luego del cambio señalado contribuyó, entre otros factores, a debilitar aún más la ya frágil institucionalidad partidista, socavando de paso la legitimidad del sistema político en su conjunto.


Los sistemas de partidos latinoamericanos suelen ser descritos como altamente inestables, caracterizados por bajos niveles de estructuración programática y fuertes dosis de personalismo. Hasta ahora nuestro país ha mantenido una trayectoria diferente, al igual que Venezuela durante la segunda mitad del siglo XX. No obstante, hoy se evidencian síntomas de descomposición que requieren atención. Una mirada a la experiencia del país caribeño en esta materia puede ser de utilidad.


José Manuel Edwards, Andrés Dockendorff Valdés. Miguel Ángel López Varas.


Señor Director:


Productos "no tóxicos".


Ante lo ocurrido con el pequeño de ocho años que se intoxicó y posteriormente murió al ingerir silicona escolar, creo apropiada la medida de prohibir que los productos que contienen metano salgan rotulados como “no tóxicos”.


Nicole Escobar Minai.


Señor Director:


Ataque a la Catedral.


Con profundo dolor hemos sido testigos de los lamentables hechos ocurridos el jueves pasado en la Catedral de Santiago, durante la misa Presidida por monseñor Ricardo Ezzati.


Más allá de nuestro rechazo a las causas que motivaron a los manifestantes, consideramos particularmente grave la vulneración a los fundamentales principios de libertad de conciencia, libre manifestación de las creencias y a la libertad de culto, amparados por nuestra Constitución y por diversos tratados de derechos humanos.


Actos de este tipo en nada contribuyen con un desarrollo humano integral que permita la construcción de una sociedad más unida y fraterna, y demuestran la incapacidad de un sector minoritario de la población a aceptar los resultados de la deliberación pública cuando no cede en su beneficio.


Enviamos todo nuestro apoyo a Monseñor Ezzati, a los asistentes y a quienes hoy sufren al ver su templo vulnerado.


Henry Boys Loeb, Constanza Yáñez Ríos
Presidencia Fundación Soñando Chile.


Pueblos bien informados
difícilmente son engañados.

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Evelyn Matthei evaluó en CNN los 3 primeros meses de Bachelet…

Impactante: Ex dirigente secundaria sería la joven encapuchada grabada por Carabineros.

LANATA : CARTA A CRISTINA FERNÁNDEZ.

Juzgue usted si Bachelet sabía o no del maremoto... , video gentileza EMOL-

"La desnacionalización del cobre no la hizo Pinochet sino que fue la concertación".

Polémica por video de la Onemi del 27F, Bachelet niega tsunami...Gentileza EMOL.

Bachalet niega tsunami a las 8:59am del 27F
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Imagenes de un recuerdo siniestro

Marcha Soldados del 73, con imágenes

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Letra Marcha: Soldados del 73

Letra Marcha Soldados del 73

Autor: Rosabella Liniers
Compositor Gianfranco



Son hermanos los Infantes,
todas las armas y soldados del ayer
Carabineros, Marinos y Aviadores
Combatientes del 73.

Un sólo cuerpo, un sólo corazón,
noble misión, proteger a la Nación,
la frente en alto saliendo del cuartel,
los soldados del 73.

Ya dió la orden mi General,
para vencer tenemos que luchar,
no ha sido arriada jamás nuestra bandera,
orgullo eterno de nuestra libertad.

En el recuento se hace el silencio,
por los heridos, los caídos que no están,
lo lamento mi Capitán,
mi Sargento no le puede contestar.

La Patria es libre, llegó la paz,
en el desierto, el cielo, azul el mar,
ya nuestros hombres cantan victoria
Combatientes del 73

Ya dió la orden mi General,
para vencer tenemos que luchar,
no ha sido arriada jamás nuestra bandera,
orgullo eterno de nuestra libertad.

Piñera anuncia propuesta de reformas educacional y tributaria, gentileza EMOL

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