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lunes, 14 de octubre de 2013

Edición tardía, con temas importantes del fin de semana….











Chile ya perdió,
por Hernán Büchi.


Estas líneas fueron entregadas antes del partido del viernes. El título no se refiere a que esperamos una derrota que nos deje fuera del mundial. Por el contrario, ojalá el resultado nos lleve a Brasil.
Su significado se refiere a la contienda electoral que vive su etapa final. De ser cierta la aseveración, como creo es el caso, afectará los anhelos de muchos chilenos. Muchas veces la política se centra en quien gana una elección. Pero de nada sirve el triunfo si al final se imponen ideas que permean la sociedad trabando la creatividad de un pueblo, llevándolo a una lucha distributiva inútil e hipotecando su progreso. Hay ejemplos de quienes parecían ser candidatos equivocados y que fruto del entorno o de su convencimiento posterior llevaron a sus pueblos por la senda correcta. También existen quienes prometían como líderes pero que fueron llevados por la corriente en la dirección contraria.


Hoy en la boleta Presidencial hay más candidatos que nunca. Pero tendríamos que mirar las elecciones previas al intento de imponer el marxismo en Chile para encontrar tantas propuestas que desconfían del individuo, que ven como enemigas a las personas de esfuerzo impulsoras del progreso, que buscan que el Estado gaste más y acorrale a la gente con su maquinaria. Abundan los planteamientos rupturistas, que disfrazados de palabras como democracia o participación buscan dotar a los políticos de más poder y liberarlos de su obligación de buscar consensos.


Existen posturas que no siguen ese patrón, pero son honrosas excepciones. También es cierto que lo que vemos en la campaña no es más que la culminación de un proceso progresivo de los últimos años.
Paulatinamente, el acuerdo sobre cómo se progresa, que Chile conquistó tras vivir las consecuencias dolorosas de excesos ideológicos y promesas fáciles, se está desvaneciendo. Dado este universo de propuestas y medidas, no podemos más que aseverar que independientemente de quién gane la contienda Presidencial, Chile ya perdió.


El progreso vivido en las últimas décadas es fruto del trabajo de años en que las políticas cooperaron. A su vez, desde mediados de los 2000 nos beneficiamos por el alza del cobre, pero ya consumimos esa bonanza a través de una demanda que crece más que el producto y con un aumento de costos que erosiona fuertemente los márgenes de las empresas, especialmente Codelco.
Si queremos un Chile ganador, nuestros debates deben centrarse en cómo dar más empleos y mejores remuneraciones con un cobre que no ayudará. Tenemos algún tiempo, pues el país tiene una sólida posición financiera y el 2014 será el primer año normal de la economía mundial desde la crisis de 2008. Pero el tiempo es escaso y la inercia del ambiente puede ser el golpe de gracia que nos haga perder esta oportunidad.


Es imprescindible revertir la desconfianza en las empresas, que son las que generan la riqueza que necesitamos. El problema energético es grave y tiene solución solo si se enfrenta con coherencia y realismo; lamentablemente pocas propuestas concretas hay al respecto. La mejora de la productividad es esencial para crecer; si hay ideas sobre la materia, no se oyen, y abundan medidas para entrabar las inversiones, el empleo, las tecnologías, la flexibilidad operativa y así, avanzar es imposible. Las ideas para aportar más recursos a educación, especialmente a las universidades Estatales, son muchas, pero es pobre la discusión de cómo mejorar la preparación de los jóvenes en conocimientos, valores y creatividad para el mundo diverso del futuro.


Ofrecer pensiones es simple, sobre todo si cargamos el costo de esas promesas a las nuevas generaciones. Discutir cómo cambiar los incentivos y adaptar los beneficios a las nuevas expectativas de vida es poco atractivo, pero indispensable.


La lista de lo que debiéramos debatir es larga si queremos ser ganadores. Lo que vemos hoy nos pone en el equipo perdedor. En un país exitoso, incluso las visiones alternativas se debaten sin caer en consignas y medias verdades.
Los que ahora proponen avanzar con fuerza hacia un Estado de Bienestar deben explicar por qué no caeríamos en el populismo del sur de Europa. Cuando se da como ejemplo de éxito a países nórdicos, hay que recordar que fueron los iniciadores del capitalismo. Holanda e Inglaterra comienzan la revolución industrial.


Hay que señalar también cómo la homogeneidad de la población, la mayoría aún son monarquías, contiene al populismo y cómo la diversidad producida por la inmigración los pone en riesgo. Las propuestas de aumentar el gasto público no pueden separarse de las medidas que eviten que los incentivos políticos lo desvíen con demagogia e ineficiencia.


Nada de eso sucede entre nosotros. Solo el natural optimismo del ser humano puede evitar que en este ambiente los chilenos que son el motor de la riqueza se desanimen y que, con ello, garanticen nuestra pertenencia al club equivocado.


El Estado de la Nación,
por Hermógenes Pérez de Arce.


El país está como de costumbre, es decir, pintoresco, desinformado y desorientado, como lo reveló el debate de quienes aspiran a conducirlo, y que ganó por gran distancia Evelyn Matthei, porque no dijo nada insensato y ofreció regalar menos que todos los demás.


De éstos sólo me quedaron chispazos: oyendo a Sfeir tuve la certeza de que si él Gobernara nos quedaríamos sin luz; ME-O me hizo recordar al "Negro" Piñera, que relató haberle pedido a su hermano "un solo millón de dólares, tú que tienes tantos", pues aquél pidió a los que tienen más de un millón de dólares que le dieran "el uno por ciento, nada más que el uno por ciento", lo que, según mis cálculos, equivale a aumentar el impuesto a la renta en cincuenta por ciento; y también de ME-O recuerdo una muy buena descripción del comando de Bachelet, que "incluye desde la Camila Vallejo hasta el Presidente de la Asociación de Bancos"; de Jocelyn-Holt recuerdo que estaba muy irritado por la falta de autoridad, en lo cual coincido con él; de Parisi, que tiene un problema con los Luksic, pero no me quedó claro por qué, y que le gustaría un salario mínimo más alto, pero yo sé que él piensa que sería mejor para los más pobres uno más bajo (con el actual, el 40 por ciento de los jóvenes pobres y sin educación no encuentran trabajo; ¿no los habrá visto en las esquinas de Comunas populares ofreciendo limpiar vidrios o haciendo contorsiones a cambio de unas monedas?); en cuanto a la Roxana, me quedó claro que va a "meter presos a todos los ladrones de La Moneda", pero no precisó quiénes eran; de Ricardo Israel sólo recuerdo su ponderación, pero no su pensamiento; y de Marcel Claude, que hay que volver a Estatizarlo todo.


A la vez, de las cincuenta medidas de Michelle Bachelet sólo se me quedó la impresión de que habrá más Ministerios, Superintendencias y reparticiones Estatales, que naturalmente van a satisfacer la principal expectativa de todos los izquierdistas del país, consistente en "tener una pega Fiscal". La candidata promete menos pobreza y más igualdad, pero en su Gobierno aumentaron la una y la otra. No obstante, sigue encabezando las encuestas, tanto que el Presidente de la República manifestó a "Cosas" su impresión de que ella va a ganar la elección (¿otra "ayuda" suya a Evelyn Matthei?)


Lo más fantástico de las últimas 48 horas, en todo caso, fue que un funcionario de Gobierno culpara a Pinochet de no haberse obtenido ahora la sede de los Panamericanos de 2019. Dice que el rechazo se debió a que el General hizo esperar en exceso al dirigente mexicano Vásquez Raña en 1987 y renunció a organizar esos Juegos. Lo que el país no recuerda es que el terrorismo socialista-comunista de los '80, que ha sido borrado de la memoria de los chilenos por la "Historia Oficial" y el "Informe Rettig", fue una consideración fundamental para no organizar los Juegos en los '80.


Sebastián ya tenía el avión preparado para viajar a Toronto a hacer lo que más le agrada (estar en el centro de la foto) y a atribuirse la consecución de los Juegos, no obstante que generosamente iba a decir que había sido mérito "de todos los chilenos", empleando tres sinónimos.


Otras conmociones sufridas por la "Historia Oficial" en estas últimas 48 horas provinieron de las declaraciones de Michael Townley, agente norteamericano que goza de inmunidad e impunidad en su país (éste nunca deja abandonados a sus agentes) tras haber puesto las bombas que asesinaron a Orlando Letelier y Carlos Prats.


Dijo, en efecto: "Mi firme convicción es que Pinochet no tenía conocimiento de que el asesinato de Letelier hubiera sido realizado o instruido por la DINA". Esto mismo lo había aseverado ya hace años el hijo de Letelier, Juan Pablo, el Senador socialista, en entrevista dada a Raquel Correa, pero la "Historia Oficial" tampoco ha tomado nota de esto.


Y Townley, en fin, también aclaró que la fabricación de gas sarín no tenía relación con la represión interna, como dice la "Historia Oficial", pues precisó: "En esa época Perú tenía una fuerza militar muy poderosa y la idea del sarín era poder usarlo como un arma defensiva en el norte de Chile (...) ése era el origen del proyecto".


Al escribir esto estoy mirando el noticiario de TVN, que no ha mencionado ninguno de los aspectos mencionados y, al contrario, se extendió, a través de declaraciones de Caucoto, Andrés Aylwin y otros sobre el "carácter criminal" de la "red de exterminio de opositores" del Gobierno Militar.


La mayoría de los medios ha ocultado los dos aspectos más arriba destacados de las declaraciones de Townley, como es natural que suceda en este país tan parecido al de la novela "1984" de Orwell.


Reunión de ciegos,
por Joaquín García Huidobro.


Chile sufrió un “terremoto blanco”. Con estas palabras resumió el Ministro Felipe Larraín lo que ha pasado en la agricultura en este último tiempo. Desde Copiapó hasta el Biobío, las heladas arrasaron con miles de hectáreas de frutales y hortalizas, dejando en la ruina a muchos pequeños y medianos empresarios. Pero la cadena de damnificados es mucho más amplia, porque incluye desde temporeros hasta transportistas.


Mucha gente no solo perdió todo, sino que, por el ritmo anual de la agricultura, recién empezará a recibir dinero en febrero o marzo de 2015. Mientras tanto, deberá pagar las deudas, conseguir plata para financiar su trabajo de 2014, regar y fumigar (porque los árboles exigen los mismos cuidados tengan frutos o se hayan helado). La situación es especialmente grave en la mediana empresa, esa clase media de la agricultura, que no tiene acceso a Indap ni dispone de capital para arreglárselas por sí sola, pero que origina el 60% de nuestra producción agrícola.


Uno pensaría que una catástrofe semejante iba a conmover especialmente a nuestros candidatos a la Presidencia, y que iba a ocupar una parte importante de su debate del pasado miércoles.
En efecto, los ciudadanos tenemos derecho a imaginar que quienes buscan ocupar la Presidencia de la República saben bien que no podemos apostar todo al cobre, y que la agricultura es fundamental para diversificar nuestras exportaciones. Al menos habrán leído en el diario que China acaba de comprar en Ucrania una cantidad de tierra equivalente a nuestra Región de La Araucanía, para asegurar la alimentación de su población en el mediano plazo. Semejante noticia los habrá hecho pensar que la agricultura importa.


Uno pensaría que si el debate fue en la IV Región, habrán podido ver que padece una sequía terrible desde hace varios años, y que las heladas aniquilaron buena parte de lo poco que había. O que se habrán impactado con las palabras del Senador Jorge Pizarro, cuando nos advierte sobre los miles de puestos de trabajo que se han perdido, y el riesgo consiguiente de un masivo éxodo del campo a la ciudad, con todas las consecuencias sociales que ese fenómeno lleva consigo.
Uno esperaría todas estas cosas en gente que se ha preparado con esmero para hablarle al país sobre las cosas realmente importantes.


¿Qué valor le dieron al problema nacional más urgente del momento? ¿Qué palabras tuvieron para esos miles de pequeños y medianos propietarios que pasan momentos de máxima angustia?
Ninguna. Ocho silencios y una ausencia. Aunque hablen de Regionalización, nuestros candidatos parecen ser ciegos a los problemas del campo. Aunque digan que son o que representan al pueblo, lo cierto es que su mundo es el del cemento, el de las calles pavimentadas y los edificios. Son ajenos a la tierra. Si en Santiago hubiese habido una catástrofe semejante, no habrían hablado de otra cosa. Pero no podemos albergar grandes esperanzas: el próximo Presidente de la República (haya participado en el debate o haya estado ausente por pensar que un foro organizado por la Asociación Nacional de Prensa en Regiones no importa demasiado) estará ciego para las necesidades del mundo agrícola, que constituye el núcleo de la vida de varias Regiones.


Es más, no faltan los que, en la fiebre de las promesas electorales, han propuesto aumentar todavía más el número de las Regiones. Si se propusieran llevar a cabo un plan maquiavélico para debilitar el poder de las Regiones, no lo harían mejor. Su propuesta fortalece el centralismo. En realidad, lo que Chile necesita no es tener muchas Regiones débiles y atomizadas, sino, por el contrario, contar con pocas y fuertes, capaces de hacerle el peso a Santiago. Los estudiosos de la Regionalización nos dicen que nuestro país debería contar con unas seis Regiones. Nuestros candidatos, en cambio, las multiplican. Miles de productores agrícolas piden no limosnas, sino un apoyo crediticio y Legal que se ha dado a otros sectores en momentos difíciles de la historia; nuestros candidatos, en cambio, les ofrecen cambios en la Constitución. ¿Es maldad? No, lamentablemente, porque la maldad tiene cura. Es pura y simple ceguera, y eso difícilmente tiene arreglo.


Cambiar la apuesta,
por Axel Buchheister.
                          

Asistimos al primer debate televisado, y tal como lo anticipáramos en una columna anterior, fue un antidebate. Con ocho contendientes presentes, fue imposible una confrontación productiva de ideas y proyectos, amén de haberse transformado en un festival de consignas populistas, carentes de sentido en un país con el nivel de desarrollo conseguido por el nuestro. Pareciera que 40 años han pasado en vano. En efecto, para los que tienen pocas posibilidades, su mejor oportunidad es llamar la atención extremando posiciones.


Así, cabe preguntarse si fue bueno para Evelyn Matthei haber asistido, cuando además Michelle Bachelet no acudió (con una excusa que no le creyó nadie, tanto que decidió concurrir al siguiente debate, que será radial). Habrá opiniones que sí, porque precisamente marcó la diferencia: está dispuesta a debatir. Pero eso es discutible, cuando éste se transformó en el debate para definir quién ocupará el segundo puesto. La candidata de la centroderecha no puede aceptar que se instale la idea de que está luchando por una derrota honrosa, la típica victoria moral chilena -que no era más que un pretexto para justificarnos de nuestras derrotas- que creíamos desterrada de nuestra realidad (y no sólo en el fútbol). En política, además, ser segundo sirve de muy poco, porque la situación se “resetea” al día siguiente de la elección, y es muy dudoso que prevaleciendo esa percepción se puedan obtener buenos resultados en las Parlamentarias.


Pero tampoco le conviene asistir a un debate con ese formato, porque como ya dijimos en aquella columna, Matthei es la que encarna al modelo y son ocho contra ella criticándolo. Lo increíble es la imagen de nuestra sociedad que se transmitió: nada puede ser peor que vivir en esta sufrida tierra. Chile parece ser el paraíso de los abusadores, el epítome de la injusticia y la desigualdad. El asunto no da para más, aunque nuestros logros provoquen envidia en muchas latitudes: no por nada somos objeto de una inmigración sin precedentes en la historia reciente. Envidia que hiere nuestro sentimiento de solidaridad y mejor volver a la mediocridad.


Quizás allí está la receta para la candidatura de la centroderecha: apostar a cambiar toda esa carga de negativismo sin fundamento. Más que seguir ofreciendo medidas populares, donde el sector siempre será superado por las restantes candidaturas sin ruborizarse, la clave puede estar en ofrecer optimismo. Que no es cierto que todo sea terrible; muy por el contrario, que hemos construido una sociedad con grandes oportunidades, que ha traído un bienestar desconocido para todos y que nuestros padres ni pudieron imaginar, y que aún podemos más. Que esa es la senda que hay que seguir. Por lo demás, así lo dijo la propia candidata al presentar su programa, pero no constituye el eje de su campaña, que al final carece de un sueño o al menos de un relato.


Algunos pensarán que es riesgoso negarse a ir a un debate cuando no está Bachelet o bien vender una visión distinta de la realidad ante un Chile repleto de quejas, ya que podemos perder. Como si fuéramos derechito a la victoria. Einstein sugería: si haces siempre lo mismo, no esperes cambiar los resultados.


El mejor escenario en Argentina,
por Andrés Oppenheimer.


La cirugía de cráneo a la que fue sometida la Presidente argentina Cristina Fernández de Kirchner esta semana, que según se anunció oficialmente la obligará a guardar reposo hasta después de las elecciones Legislativas del 27 de octubre, ha dado lugar a todo tipo de especulaciones sobre el futuro del país.


Ya antes de la cirugía del 8 de octubre para extraerle un hematoma en la cabeza, las encuestas indicaban que el partido Gobernante de Fernández perdería las inminentes elecciones Legislativas, y Fernández no tendría los votos en el Congreso para cambiar la Constitución y presentarse a una reelección en 2015.


Ahora, tras la operación, las especulaciones políticas van desde que la Presidente saldrá políticamente fortalecida, hasta que convocará a elecciones Presidenciales adelantadas. Entre los escenarios posibles, se cuentan:


—El escenario “Fernández sale fortalecida”: Según esta teoría, el partido de Fernández obtiene mejores resultados de lo esperado en las elecciones del 27 de octubre, gracias al “efecto compasión” hacia la Presidente enferma. Y su período de reposo médico de cuatro semanas la aislaría del costo político de la derrota de las elecciones Legislativas, ya que ahora no podrá hacer campaña por los candidatos de su partido.


Según este escenario, Fernández podría ganar suficientes bancas en el Congreso como para seguir siendo una Presidente fuerte hasta el final de su período, y tal vez incluso convertirse en una poderosa figura política más allá de 2015, aun cuando no pueda ser reelegida.


Sin embargo, los escépticos dicen que con Fernández no habrá un “voto compasión” como el que la benefició tras la muerte de su esposo, Néstor Kirchner, en el 2010, porque el contexto es diferente. La economía está mucho peor, y su Vicepresidente Amado Boudou —que está actuando como Presidente interino— es uno de los políticos más impopulares de Argentina.


Un sondeo del diario Clarín reveló que el 61% de los encuestados dijo que la licencia médica de la Presidenta no tendrá ninguna influencia sobre las elecciones Legislativas, mientras que el 15% dijo que beneficiará al Gobierno, y el 12% dijo que beneficiará a la oposición.


—El escenario “No pasa nada”: El partido de Fernández pierde las elecciones del 27 de octubre, tal como lo prevé la mayoría de las encuestas, y Fernández llegará con los mismos altibajos de los últimos años hasta el final de su período Presidencial. Probablemente siga acusando a los empresarios y a los medios por la gradual decadencia del país, a pesar de que Argentina se ha beneficiado de la mayor bonanza económica de su historia reciente por los altos precios de las materias primas durante su Presidencia.
“Si se recupera, estamos en un escenario de continuidad, en que puede aumentar el control Gubernamental sobre la economía”, dice Daniel Kerner, del Grupo Eurasia en Washington D.C.


—El escenario de la “sucesión Constitucional”: Los problemas médicos y políticos de Fernández se agravan y —ya sea por presión de sus hijos, o por no querer cometer el error de su esposo antes de morir cuando desoyó los consejos de sus médicos— la Presidenta decide dimitir. Fernández trataría de dejar a cargo a un aliado, pero muy probablemente no a su Vicepresidente Boudou, quien enfrenta varias investigaciones de corrupción, y a quien se le haría difícil Gobernar el país. Fernández postularía a algún otro político en la línea sucesoria.


—El escenario de “las elecciones anticipadas”: La salud de Fernández no mejora, la economía sigue empeorando, y la Presidente decide llamar a elecciones anticipadas, con la esperanza de ayudarle a triunfar a alguno de sus aliados. “El mercado parece estar previendo un cambio de régimen”, dice Alberto Bernal, de Bulltick Capital Markets, señalando que la bolsa de valores de Buenos Aires ha subido 6% desde las elecciones primarias de agosto, en las que el partido de Fernández obtuvo magros resultados, y más de 1% desde la cirugía de cráneo de Fernández.
“Si la convalecencia de la Presidente se extiende más de lo esperado, Boudou no podrá sucederla, y cualquier cambio será en dirección a un Gobierno más amigo del mercado”, dice Alberto Bernal.


Mi opinión: El escenario más probable será el de “no pasa nada”, seguido por el de “la sucesión Constitucional”.
En cualquier caso, Argentina tiene un sistema político híper Presidencial, y el resultado de este nuevo drama dependerá más de factores médicos y psicológicos que de factores políticos. El futuro del país dependerá de lo que pase en la cabeza de la Presidente.
En cuanto al escenario más deseable, sería el que me mandó un argentino cuando les pregunté a quienes me siguen en Twitter qué creen que pasará en Argentina: “Nada. Espero que (la Presidente) se recupere, que termine tranquila su mandato, y nos permita no equivocarnos de nuevo”, decía el mensaje.


Cuidar la confianza.


Los años de bonanza del cobre y el buen desempeño de nuestra economía han abierto grandes expectativas. Será formidable el desafío que enfrentará el próximo Gobierno para aplacar la impaciencia y acomodar las aspiraciones ciudadanas —exacerbadas por algunos incluso hasta la desmesura— a las reales posibilidades del país. El último informe del FMI habla de un mundo que recupera la normalidad, pero sigue plagado de riesgos. Prevé que Chile puede seguir creciendo a buen ritmo, pero que está especialmente expuesto a una posible caída del cobre.


Los candidatos Presidenciales no están ayudando a calmar las expectativas. En el debate del miércoles pasado, los ocho asistentes (Bachelet se excusó) parecieron dar por un hecho que Chile puede seguir creciendo, creando empleos y generando más ingresos tributarios para el Fisco, sin mayor esfuerzo de ahorro, inversión y productividad. Hay amplio acuerdo entre los expertos en que eso simplemente no es viable. El contenido y el tono de los planteamientos de varios de los postulantes no pueden sino causar alarma entre los ahorrantes, inversionistas y emprendedores. La candidatura de Evelyn Matthei ha presentado un programa de Gobierno mucho más realista, pero no ha aclarado cómo se financiarían los muchos planes que se anuncian.


La candidatura de Michelle Bachelet hasta ahora ha optado por la ambigüedad. No ha despejado la duda de si con el Partido Comunista mantiene un mero pacto electoral o pretende incluirlos en su Gobierno, pese a que aquel es visceralmente opuesto a la economía social de mercado que nos rige. Aparentemente, las marcadas diferencias ideológicas en el interior de la “Nueva Mayoría” han ahora impedido hasta configurar un programa de Gobierno. Aun así, Bachelet ha anunciado grandes cambios que alientan grandes expectativas, sin precisar medidas, y dado a conocer 50 compromisos notoriamente vagos.


Parece olvidarse que la confianza es condición sine qua non para el buen desempeño de la economía. Tal vez nuestros dirigentes políticos pueden todavía girar contra ese valioso patrimonio de confianza construido por más de 30 años de administración seria y realista de los asuntos públicos. Pero la confianza es siempre frágil. En las cinco semanas que restan de campaña, los candidatos habrán de realizar un especial esfuerzo por despejar las incógnitas que despiertan la nebulosa de las ambigüedades y la persistente lluvia de promesas demagógicas. De lo contrario, pueden terminar ahuyentando los talentos y los capitales que Chile necesita para crecer, dar trabajo y, paulatinamente, satisfacer las demandas de los votantes.


Ausentismo y privilegios Parlamentarios.


Pese a la abultada agenda Legislativa y a despecho de compromisos adquiridos, el ausentismo en el Congreso crece a medida que se acercan las elecciones. La situación es reveladora de una serie de vicios que han ido ganando espacio entre los Parlamentarios y cuya erradicación ha sido postergada por demasiado tiempo.


La situación es más crítica en la Cámara de Diputados, que se renovará en su totalidad en noviembre y en la cual dos tercios de sus miembros van a la reelección. Aunque en abril las distintas bancadas se habían comprometido a trabajar hasta el 17 de octubre, desde hace unas semanas es visible la baja asistencia, pese a que en agenda hay proyectos relevantes, como el voto de los chilenos en el extranjero, el que fortalece el orden público o el relativo al Acuerdo de Vida en Pareja, entre otros. De esta forma, muchos Parlamentarios están dejando de cumplir con un acuerdo que ya generó polémica en su momento, lo cual seguramente profundizará la mala imagen de la actividad política entre la población.


El ausentismo no tiene costos para los Diputados, que sólo verían caer en 1% su remuneración si su inasistencia hace fracasar una sesión. Esto constituye una enorme ventaja para los Parlamentarios que buscan la reelección, pues en la práctica el sistema subsidia su ausencia, situación muy distinta a la que deben enfrentar quienes buscan desafiarlos electoralmente, obligados a cubrir sus gastos bajo su propio riesgo. El resultado de este y otros privilegios -semana distrital, asignaciones anexas a la dieta, pasajes aéreos gratuitos, etc.- es hacer mucho más difícil la renovación de los cuadros políticos, pues dichas condiciones dificultan de forma injusta la posibilidad de desbancar a un Parlamentario en ejercicio.


Edición tardía.


Problemas con nuestra comunicación y dificultades de conexión retrasaron la subida de esta edición, por lo que rogamos a nuestros amigos y amigas nos disculpen por las molestias ocasionadas.


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Evelyn Matthei evaluó en CNN los 3 primeros meses de Bachelet…

Impactante: Ex dirigente secundaria sería la joven encapuchada grabada por Carabineros.

LANATA : CARTA A CRISTINA FERNÁNDEZ.

Juzgue usted si Bachelet sabía o no del maremoto... , video gentileza EMOL-

"La desnacionalización del cobre no la hizo Pinochet sino que fue la concertación".

Polémica por video de la Onemi del 27F, Bachelet niega tsunami...Gentileza EMOL.

Bachalet niega tsunami a las 8:59am del 27F
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Marcha Soldados del 73, con imágenes

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Letra Marcha: Soldados del 73

Letra Marcha Soldados del 73

Autor: Rosabella Liniers
Compositor Gianfranco



Son hermanos los Infantes,
todas las armas y soldados del ayer
Carabineros, Marinos y Aviadores
Combatientes del 73.

Un sólo cuerpo, un sólo corazón,
noble misión, proteger a la Nación,
la frente en alto saliendo del cuartel,
los soldados del 73.

Ya dió la orden mi General,
para vencer tenemos que luchar,
no ha sido arriada jamás nuestra bandera,
orgullo eterno de nuestra libertad.

En el recuento se hace el silencio,
por los heridos, los caídos que no están,
lo lamento mi Capitán,
mi Sargento no le puede contestar.

La Patria es libre, llegó la paz,
en el desierto, el cielo, azul el mar,
ya nuestros hombres cantan victoria
Combatientes del 73

Ya dió la orden mi General,
para vencer tenemos que luchar,
no ha sido arriada jamás nuestra bandera,
orgullo eterno de nuestra libertad.

Piñera anuncia propuesta de reformas educacional y tributaria, gentileza EMOL

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